JRIVERA escribió: ↑28 Feb 2026, 01:22
Poirot escribió: ↑27 Feb 2026, 20:09
No, no estoy negando que Perú enfrente serios problemas laborales reales; la informalidad y la precariedad laboral son desafíos que cualquier análisis serio reconoce. Los datos económicos están ahí, se discuten en ámbitos técnicos y no hace falta ocultarlos.
Estimado Poirot, no entiendes a ese 70% de informalidad.
Tengo un amigo, muy amigo, que es informal, no lleva control de nada, ni costos de almacenamiento, ni de energía eléctrica, ni nada de nada.
Su vida es bien fácil, es acopiador de Arroz y tiene un Molino de Arroz en San Martín que le costo medio millón de dólares y ahora se encuentra valorizado en 2 millones de dólares.
Para poner el precio a un costal de arroz, divide el costo del Flete (lo que le cobra el camionero) entre los 650 sacos que trae el Camión, le suma el IVAP (1,000 soles) y la estiba y desestiba, a lo que resulta como costo de un saco le incrementa un par de soles, que es su ganancia y dependiendo de como se mueve le precio lo sube al día siguiente.
Saludos,
JRIVERA
Tu “amigo”, aun operando fuera del esquema formal, está generando valor, empleo, movimiento de capital y dinamismo en su entorno. Ha multiplicado el valor de su activo, maneja flujos relevantes y participa activamente en la cadena productiva regional. Eso, te guste o no, también es economía real.
En algún punto del crecimiento deberá avanzar hacia la formalización ,sobre todo por acceso a financiamiento, protección legal y escalabilidad, pero ese proceso debería hacerse sin destruir la lógica operativa que le permitió crecer. Forzar una formalización abrupta, con cargas regulatorias excesivas, puede reducir el impacto positivo que hoy tiene en su entorno. No se trata de matar la gallina de los huevos de oro.
Además, su flexibilidad para ajustar precios y adaptarse al mercado muestra una ventaja: capacidad de reacción. En un entorno macro relativamente estable, esa flexibilidad permitió que creciera con rapidez.
Y si lo ponemos en contexto regional, también es válido señalar que hay países con altos niveles de “formalización” laboral que, aun así, enfrentan rigideces estructurales tan fuertes que les impiden ejecutar reformas económicas profundas cuando el barco se hunde. El caso argentino es un ejemplo claro de cómo mayor formalidad normativa no garantiza estabilidad ni capacidad de reacción. El equilibrio está en cómo se transita hacia mayor formalización sin asfixiar la dinámica productiva. Milei quizo aplicar algo parecido a el "shock" que aplicó el Perú en el 92, hasta ahora no puede.
