Al final, los que decían que los documentos que se filtraban eran inventados y sólo creerían lo que se dijese en un juicio, consiguen que se hable de otros temas ajenos a lo que es el objeto del hilo, que es la ARA. Una fuerza que está en un estado de obsolescencia total, con un mantenimiento lamentable y que acaba de perder un submarino por un accidente vinculado a como se encontraba la nave.
Por aquí hay una entrevista con el portavoz de la ARA Balbi:
https://www.infobae.com/politica/2018/0 ... -san-juan/
Parece que el periodista nos lee. Le pregunta por la vigilancia de pesqueros desde submarino y por los torpedos que llevaba el San Juan. Balbi da una extraña respuesta diciendo que eran parecidos a los de prueba pero que lo único que permitían era su embarque, estiba y carga en el tubo lanzatorpedos, pero no su disparo. Esto hace pensar sobre si realmente el San Juan era apto para lanzar torpedos y si desde el incendio de 1997 había vuelto a lanzar alguno.
Ha salido algún detalle en el intercambio de mensajes sobre el cual se puede añadir algún detalle. Por ejemplo, en el periodo 2004-05 en TANDANOR se hizo una revisión al ARA Salta. Seguramente ese hecho está relacionado con la salida al exterior del S-43 que acertadamente señala Cartaphilus.
Sobre el ataque abortado a ser realizado el 2 de mayo creo que hay mucha literatura. Desde Argentina se ha tratado de presentar el hecho como un "no les atacamos por pura mala suerte (el viento) pero si lo hubiésemos llevado a cabo les hundíamos el núcleo de la flota y ganábamos la guerra". Incluso en alguna revista editada por las FAS se publicó un relato novelesco de lo que podría haber pasado. Como atinadamente ha comentado en alguna ocasión el siempre muy bien informado investigador argentino Mariano Sciaroni, la flota británica, para la hora prevista del ataque, no estaba tan localizada como se piensa. De hecho en la tarde del 1º de mayo se intentó un ataque con dos SUE que resultó fallido a causa de un problema con el avión reabastecedor. Y su blanco eran los tres buques que cañoneaban la capital de las islas, no el núcleo de portaaviones. Incluso se dice que otros dos SUE iban a despegar en apoyo de los anteriores pero abortaron en cabecera de pista ante el problema del cisterna.
Sobre la localización de lo que los argentinos creían era la flota británica, por parte de los Tracker con base en el "25 de mayo", esta habría comenzado en la tarde del 30 de abril en un vuelo del 2AS-26 que en torno a las 20:23 localizó tres contactos. A las 20:43 ocho blancos y a las 21:35 y 21:48 otros dos más.
El 1 de mayo el 2AS-23 detecta a las 13:45 un blanco y a las 14:56 otro. A las 15:13 se detectan siete buques y las 16:28 otro más y 10 pesqueros. Este Tracker regresa al portaaviones a las 17:05. Al parecer esta información no la transmitió por radio conforme se produjo. Ni tampoco motivó el retorno del avión explorador tras el evento.
El Tracker 2AS-26 en una nueva misión antes de terminar el día 1 de mayo, ubica a las 23:00 cuatro blancos, siendo a su vez detectado. Esto provocó la salida de los Sea Harrier que había en scramble en Hermes (Morgan) e Invincible (Mortimer). Este último comenzó un vuelo que le situó muy cerca del grupo de combate del "25 de mayo". Algo después de las 00:00 del día 2 de mayo fue iluminado por los radares de los Tipo 42 argentinos que escoltaban al portaaviones, lo cual provocó su regreso al Invincible. La flota argentina había sido detectada. Y no sólo eso, sino que los británicos se sabían a su vez localizados. El día 2 de mayo ya era tarde para atacar. Woodward alejó su flota durante esa noche.
La oportunidad en realidad se había perdido en la tarde del 1 de mayo. Esa tarde dos secciones de aviones Canberra de la FAA en dirección a las islas sobrevolaron la flota argentina y provocaron la salida del A-4Q en scramble armado con misiles AIM-9B Sidewinder (creo que estaba pilotado por Philippi). Dado que la flota enemiga estaba localizada desde final del día anterior y las hostilidades sobre las islas se rompieron el 1 de mayo alrededor de las 08:30 de la mañana, si los argentinos estaban planificando un ataque aéreo, este debía estar listo para el mismo día 1 de mayo. La no transmisión de los datos de ubicación de la flota enemiga por el Tracker 2AS-23 y su tardío regreso al portaaviones impidió hacerlo. Los dos SUE que despegaron desde el continente, lo hicieron media hora antes de la hora de regreso de este Tracker, pero aún había otros dos en Río Grande listos para el despegue. El problema es que, aparte del problema con el cisterna (que visto lo que luego se vio habría que ver cuan real era), la información sobre el núcleo de la Task Force ya estaba desfasada dos horas, lo que sumado al tiempo de vuelo hasta el blanco hubiese supuesto una demora de más de tres horas respecto a la última posición conocida. Y en tres horas una flota se mueve bastante.
La idea de atacar al amanecer con los A-4Q del grupo embarcado suponía una demora mínima de 8 horas respecto a la última posición conocida. A lo que se añadía que los británicos se sabían detectados y se estaban yendo. Además el vuelo de reconocimiento lanzado a las 05:28 de la madrugada del 2 de mayo desde el "25 de mayo" fue incapaz de localizar a la flota enemiga, regresando a las 09:12. Otro Tracker que despegó a mediodía de ese 2 de mayo ubicó un blanco a las 17:11 y otros dos a las 18:20, lo que hubiese impedido cualquier ataque por falta de luz.
En resumen, se ha enfatizado mucho que fue el viento el que impidió el ataque, cuando en realidad fue la falta de localización del enemigo. La FAA realizó durante la guerra numerosos ataques con sus A-4 armados con una sola bomba. Alcanzar un portaaviones con una sola bomba era algo que merecía la pena en si mismo pues lo hubiese dejado con daños que hubiesen dificultado o impedido cualquier operación mientras no se reparase. El no hacerlo no fue tanto porque no valiese la pena un despegue mínimamente armado sino más bien porque para el momento en que estuvieron listos, ya no sabían donde estaba su oponente. Y ese mismo día su rival le mostró que sí tenía capacidad de, mientras se mantenía alejado, destruir la flota argentina con sus SSN.