T-6C+ Texan: Otra de las ironías de la historia.
Por TAM.argento
Otra de las ironías de la historia, para el programa JPATS la FMA le ofrecía a la USAF el Pampa y el concurso finalmente lo ganó el T-6, una versión estadounidense del Pilatus PC-9. Ahora es EEUU quien nos ofrece ese avión para sustituir a otros en uso en la FAA, y ocupar parte de las misiones que podrían estar cubiertas por el Pampa III.
No es sorprendente esto porque EEUU siempre ha querido -y la más de las veces conseguido- bloquear el desarrollo de armamento propio en esta parte del continente a través de oportunas ofertas de armamento, y esta no es la excepción a esta política que busca que se opte por la vía fácil de la compra a bulto cerrado en vez de apostar al desarrollo nacional por medio del desarrollo del IA-73/UNASUR I, la modernización de los Pucará y Tucano.
Evidentemente esta política -propiciada por los EEUU pero que cuenta con el beneplácito de la conducción política y militar nacional- no puede tener otro desenlace en el mediano y largo plazo que hacer poco viable a nuestra industria militar (en este caso la aeronáutica), y por ende evitando que podamos romper la dependencia en este campo, lo cual contribuye a la fragilidad del sistema de defensa nacional en su conjunto y a empeorar el déficit de la balanza de pagos con el exterior por los gastos operativos y de equipamiento posteriores a la adquisición.
Otro aspecto no menor es que todavía no se entrevé como solucionar el problema de un avión de caza serio mientras se piensa dedicar una buena parte del presupuesto a este SdA para entrenamiento y ataque liviano, lo cual nos lleva a que la FAA progresivamente consolide el perfil de una “fuerza aérea de entrenadores” propia de protectorados y no de países a los que les interese salvaguardar su independencia.
También es de destacar que la idea de empleo para estos aviones es la de patrullaje fronterizo, interdicción de contrabando e intercepción de aeronaves clandestinas, además de misiones COIN. Como estas son las principales misiones el actual gobierno ha impuesto a las FFAA como marco de actuación, misiones típicamente policiales o de FFSS, se torna evidente que lo que se ha privilegiado es la política de degradación de las FFAA involucrandolas en funciones ajenas a su misión natural, cual es la de enfrentarse a fuerzas armadas hostiles de origen externo, función para la cual cuentan cada vez con menores medios adecuados. Ello lleva implícito otras dos cuestiones a mi entender repudiables:
– La extinción del caso Malvinas como conflicto en curso, insistiéndose en una política de acercamiento con el Reino Unido y los kelpers que no nos ha dado ningún resultado positivo.
– La introducción como hipótesis de conflicto a tareas de seguridad interna propias de otras fuerzas, y en la cual se toma como enemigo potencial a civiles, pudiendo ser incluso muchos de ellos ciudadanos argentinos. Esto agravado con la posibilidad de que en el accionar previsto se vulneren muchas de las garantías constitucionales, como lo demuestra el fallido protocolo de intercepción y derribo de aeronaves puesto en vigencia con el nuevo gobierno y que está demostrando -como era previsible- su inutilidad a los fines con los que se justificó su aplicación.
Por ello las cuestiones de defensa no se pueden tomar a la ligera, aunque sean para la adquisición de unos pocos aviones livianos como estos, ya que tras cada decisión hay una política implícita que hay que tener presente y evaluar porque de la misma depende la configuración del sistema de defensa nacional en el corto y largo plazo.
Pdata.: El desarrollo del IA-73 UNASUR I requería 60 millones de dólares en el término de 5 años, para el prototipo y puesta en valor de la cadena de producción.
Autor :Tam.argento.
Fuente: Intereses Estratégicos Argentinos
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