Si Hitler hubiera muerto el 20 de julio de 1944 solo podemos imaginar que hubiera ocurrido después, sin duda la muerte del dictador hubiera sido un golpe para el gobierno alemán, ya que en la práctica Hitler era el Estado, sobre su persona y desquiciada voluntad orbitaba el destino de la nación alemana hasta su muerte por suicidio que ocurrió únicamente cuando los soldados soviéticos estaban a pocos cientos de metros de capturarlo, en el ínterin no le importó el daño y sufrimiento causado al pueblo alemán, no se diga a otros pueblos.
Por cierto para comparación y que cada uno saque sus conclusiones:
Cuando el presidente alemán Paul von Hindenburg murió, el 2 de agosto de 1934, Hitler unió los cargos de canciller y presidente. Ahora era el Führer y el canciller del Reich, la cabeza del estado y el jefe de las fuerzas armadas. En el pasado, los soldados alemanes habían prestado este juramento:
Juro lealtad a la Constitución y prometo que en todo momento protegeré la nación alemana y a sus instituciones legales como un valiente soldado y obedeceré al presidente y a mis superiores.
Luego Hitler creó un nuevo juramento:
Juro por Dios este sagrado juramento, que yo debo obediencia incondicional al Führer del Imperio y del pueblo alemán, Adolf Hitler, comandante supremo de las Fuerzas Armadas, y que como un valiente soldado, estaré preparado en todo momento para defender este juramento con mi vida.
En su libro Auge y caída del Tercer Reich, William Shirer, periodista estadounidense, escribe que el nuevo juramento “permitía que un número aún mayor de oficiales se excusaran ante cualquier responsabilidad personal por los crímenes atroces que cometieron bajo las órdenes del comandante supremo cuya verdadera naturaleza habían presenciado por sí mismos. . . . A partir de este punto, surgió una de las aberraciones más espantosas por parte de los cuerpos oficiales alemanes como consecuencia de este conflicto de ‘honor’, palabra que . . . con frecuencia pronunciaban sus labios. . . . Después y con frecuencia, el hacer honor a su juramento era una afrenta hacia ellos mismos como seres humanos y enterró en el barro el código moral de sus cuerpos de las fuerzas armadas.”
¿Eran los militares alemanes apolíticos?
Cuando alguien dice que es apolítico suele significar que tiene una posición política pero que la quiere ocultar. Además suena difícil creer que los militares alemanes eran apolíticos, obedientes y no deliberantes, si consideramos que intervenían en la política alemana de diversa formas durante el siglo XX:
Por ejemplo, durante la PGM en la práctica permitieron que el Káiser fuera depuesto a pesar de su juramento cuyo texto es el siguiente con un esquema algo complicado ya que existían varios reinos dentro del imperio.
Versión para Prusia
"Juro por Dios Todopoderoso y Omnisciente que serviré fiel y honestamente a Su Majestad el Rey de Prusia, mi soberano más gracioso, en la guerra y en la paz, en todos los lugares y en cualquier momento, que promoveré su beneficio y evitaré los daños y perjuicios que le amenacen, que guardaré estrictamente los artículos de la guerra que me sean leídos y las órdenes e instrucciones que me sean dadas, y que me comportaré como corresponde a un soldado valiente, honorable, fiel y obediente. Que Dios me ayude."
Versión para Baviera
"Juro por Dios Todopoderoso y Omnisciente que serviré fiel y honestamente a Su Majestad el Rey de Baviera, mi soberano más gracioso, en la guerra y en la paz, en todos los lugares y en cualquier momento, que promoveré su beneficio y evitaré los daños y perjuicios que le amenacen, que guardaré estrictamente los artículos de la guerra que me sean leídos y las órdenes e instrucciones que me sean dadas, y que me comportaré como corresponde a un soldado valiente, honorable, fiel y obediente. Que Dios me ayude."
La Cláusula de Tiempos de Guerra
De acuerdo con el Artículo 68 de la Constitución del Imperio alemán y los privilegios militares reservados de Baviera, la fórmula legal dictaba:
“En caso de guerra, y desde el primer día de la movilización, el soldado bávaro queda obligado a prestar fidelidad y obediencia militar al Káiser alemán en su condición de Comandante Supremo del Ejército Federal (Bundesfeldherr), con la misma fuerza y deber con que se ha comprometido ante su propio soberano.”
Pero juramentos más, juramentos menos, cuándo los mariscales alemanes vieron que la guerra estaba irremediablemente perdida en 1918 no tuvieron problemas en abandonar el juramento a sus reyes y Káiser.
Además recordemos que después del colapso del gobierno imperial alemán, que ellos permitieron, y ante el surgimiento de la revolución bolchevique no tuvieron problemas en participar de forma abierta o no tan abierta con los FREI CORPS masacrando enemigos políticos del nuevo gobierno.
El Pacto Ebert-Groener
El 10 de noviembre de 1918, un día después de la proclamación de la República, el canciller socialdemócrata Friedrich Ebert y el general Wilhelm Groener (jefe del Estado Mayor del Ejército) sellaron un pacto secreto.
El ejército juraba lealtad y protección al nuevo gobierno republicano.
A cambio, Ebert garantizaba la autonomía del cuerpo de oficiales y prometía combatir el "bolcheviquismo".
El uso de los FreikorpsDado que el ejército regular estaba en pleno proceso de desmovilización y desmoralizado tras la Primera Guerra Mundial, el alto mando recurrió a los Freikorps (Cuerpos Libres)
Pero además su participación política no terminó allí, durante el surgimiento de Hitler y el nazismo ocurrieron varias banderas rojas de lo que se vendría no era democracia, existían pretextos para dar un golpe de estado e impedir los horrores de Hitler, pero no lo hicieron, y no fue por su respeto a la legalidad, al contrario, no participaron porque les gustaba lo que Hitler hacía y proponía. Muchos altos mandos del ejército compartían el anticomunismo, el nacionalismo extremo y el deseo de revocar el Tratado de Versalles que proponía el nazismo.
Así que los militares prusianos no eran apolíticos, veamos que ocurrió la noche de los cuchillos largos:
Las fuerzas armadas regulares se mantuvieron en los cuarteles durante los asesinatos del 30 de junio al 2 de julio de 1934 pero dieron aprobación pasiva y apoyo logístico menor. Algunos sectores del ejército facilitaron armas o suministros a las SS, y la cúpula militar vio con buenos ojos la eliminación de las SA (Sturmabteilung). Sucede que el líder de las SA, Ernst Röhm, exigía que su fuerza paramilitar absorbiera al ejército regular y se convirtiera en la única fuerza armada del Estado. Esto generó un profundo rechazo en los generales alemanes, quienes amenazaron a Hitler con declarar la ley marcial si no frenaba a las SA. Al eliminar a la cúpula de las SA, Hitler cumplió con las demandas del Reichswehr, logrando a cambio la lealtad absoluta de los mandos militares, quienes poco después jurarían fidelidad personal al propio Führer.
Es posible que hasta 1934 hubieran podido defenestrar a Hitler sin mucho problema , pero no lo hicieron por conveniencia.
Después que dejaron crecer al monstruo fue imposible su eliminación, era como si el ejército rojo pretendiera derrocar a Stalin, incluso muchos de los complotados del atentado 20 de julio fueron previamente simpatizantes cuando no abiertos partidarios del nazismo, como el propio Stauffenberg, sabemos que otros militares mas o menos participantes como Rommel fueron cercanos colaboradores de Hitler (firmaba sus cartas personales con Heil Hitler), pero para 1944 sabían que Hitler los estaba llevando al despeñadero, como finalmente ocurrió.
Repito no era que los militares prusianos eran apolíticos, para 1944 el aparato represor de la Gestapo y SS hacía casi imposible planificar un golpe de forma tradicional, desde el alto mando, así que el golpe se planeó desde un grupo muy pequeño que aspiraron que con un golpe de mano, la muerte de Hitler, permitiera a los militares gobernar el país, directamente o por medio impuesto.
Para hacer una breve comparación de lo que pudo haber ocurrido pensemos, solo por un momento, en el golpe fracasado golpe de Tejero del 23 de febrero de 1981 en España, un pequeño grupo dio un golpe de mano, secuestrar la principales figuras del gobierno y congreso, lo lograron, esa fue la chispa, lo que falló después es que el levantamiento no se propagó, si todo el alto mando militar se hubiera sumado, como lo hizo Jaime Milans del Bosch el golpe hubiera triunfado y España sería diferente, pero no cuajó por la gestión del Rey Juan Carlos que no se unió. Pero en cambio pocos años antes, 1974 en Portugal, oficiales de baja graduación lograron en un solo día, casi sin muertos, deponer al gobierno, el levantamiento del 25 de abril fue exitoso porque inmediatamente se adhirió no solo el ejército sino también la mayoría población civil se sumó, tengo otros ejemplos de golpes cruentos o incruentos, exitosos o fracasados. Así que no es descabellado pensar que si Hitler moría el 20 de julio de 1944 algunos sectores militares y civiles alemanes se hubieran sumado a los complotados, quizá no hubieran triunfado, pero de cualquier manera lo más probable es que la guerra hubiera terminado meses antes.
“Si la libertad significa algo, será sobre todo el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír.”
— George Orwell