Leyendo este artículo de este diario de negocios peruano me deparé con esta afirmación:
https://gestion.pe/opinion/el-suicidio- ... e_vignette
"Lo que queda es un panorama de incertidumbre. SI el gobierno decide seguir adelante con todo para evitar los arbitrajes, romperá la regla fiscal y pondrá en riesgo
el grado de inversión que tanto nos costó ganar"
Es algo que veo muy frecuente en países del pacífico latinoamericano. En otros lugares no le dan el mismo grado de importancia (derrepente por allí un elogio por el esfuerzo en llegar a un cálculo, etc. Pero más allá de ello no pasa)
Y en sí el grado de inversión es solo útil para discursos políticos cuando se lo relaciona a un país. Derrepente tenga algo de utilidad a ciertas características muy particulares de la estructura de deuda de un país, o alguno que esté con muy fuertes obligaciones en otra moneda. Pero, en sí es algo que no tiene el peso que los latinoamericanos le dan. Podríamos hablar largo sobre la forma como se cálcula, su metodologica, la discrepancia teórica, etc. Pero en sí, tiene un transfondo más entre capacidad de pago y voluntad de pago de obligaciones.
Pero, por qué debería ser cauteloso para celebrarlo? Primero porque los dueños de esas agencias que van a calificar los títulos de tu país son gente del mercado financiero allí ya percibes cierto conflicto de interés. Segundo, no es un indicador que mida el bienestar de la sociedad sino uno que busca la maximización de beneficios de los participantes del mercado financiero de preferencia en el corto plazo. Si anuncias una reducción en tu nivel de gastos incluyendo desregulaciones para lo cual disminuirás costos en agencias fiscalizadoras muy probablemente seas bien calificado. Pero, la desregulación en sí ya trae riesgos, imagínate una desregulación del mercado financiero en la que ellos pueden llevar al país a situaciones de contracción económica por decisiones intrínsecas al funcionamiento de ese mercado. El que estés bien calificado no significa que tu calidad de vida esté buena (Perú tiene grado de inversión, pero su gente vive en condiciones precarias). Si por ventura la dinámica económica te obliga a tener que encarara una política fiscal expansiva (por consecuencia de una crisis fuera de tu control, provocada inclusive por el propio mercado financiero desregulado) o si tienes un proyecto de larguísimo plazo ello puede significar que tu calificación sea reducida.
Entonces, más que inflarte el pecho de orgullo de lo que diga una agencia clasificadora de tu país es muy probable que estés celebrando tu desgracia.
No es en vano, entonces, que países la ignoren aún más cuando ya tenemos experiencia del banco central actuando en la administración en variables del mercado financiero.
Hay fondos de inversión especulativas que tienen como regla aplicar en lugares con buena calificación, sin embargo en otros países en el que BC pesa más, la agencia no puede disciplinarlos, como los europeos que se apoyan más en su ECB que en lo que diga alguna agencia (de aquí se puede desdoblar posibles nuevas discusiones sobre el papel de los bancos centrales). Que en resumen, significa un "me importa un rábano si soy grado de inversión en tu calificación, tú no me vas a decir lo que tengo que hacer". Y razones no les falta, las clasificadoras han caído en errores.