Pero el Sistema de reparto tiene un peligro extra: el peligro politico. Cuando el estado, por mala administracion, se queda sin recursos, los politicos se ven tentados de echar mano de los recursos que hay destinados para jubilaciones.
Se suelen hacer institutos autonomos. Al fin y al cabo esa plata es propiedad de los trabajadores no del gobierno ni del Estado.
Y además por simple obviedad, no hay plata que administrar o acumular, es un sistema que tiende a la neutralidad, las "gallinas que entran, por las que salen".
Es decir si hay 2 millones de pensionistas, y 8 de trabajadores, se ajusta a X.Si la situación cambia a 3 millones de pensionistas y 7 de trabajadores, habrá que corregir el desequilibrio..etc..etc..





