Al menos en dos ocasiones, los torpedos disparados por submarinos, sufrieron desperfectos y dieron la vuelta hacia sus anfitriones con resultados verdaderamente devastadores.
USS Tullibee (SS-284)
En la noche de marzo 26 de 1944, este submarino norteamericano de la clase
Gato, estaba apoyando operaciones de soporte a los ataques desde portaviones en las islas Palau. Su comandante, Charles Brindupke, detecto un convoy de siete navíos huyendo de los ataque aeronavales, procedió entonces a aproximarseles. Utilizando un chubasco repentino, como cortina protectora, maniobro sobre la superficie, acercándose a unas 3.000 yardas de un gran transporte de personal. Brindupke disparo dos torpedos a su blanco.
Aguardando la verificación de la senda de los torpedos, en el puente estaba el artillero C.W. Kuykendall. Repentinamente, el
USS Tullibee fue sacudido por una violenta explosión. Kuykendall quedo inconsciente y lanzado fuera del navío, cuando volvió en si, dentro del agua, el
Tullibee ya había desaparecido. Escucho voces de otros tripulantes en la oscuridad, pero eventualmente se desvanecieron a los pocos minutos. Un bote patrullero Japonés capturo a Kuykendall a la mañana siguiente. Fue el único sobreviviente del
Tullibee
Tras ser repatriado luego de la rendición japonesa, Kuykendall declaró totalmente convencido de que uno de los torpedos del
Tullibee había dejado de funcionar apropiadamente, dio la vuelta e impacto al submarino. Sus captores confirmaron que el otro torpedo había acertado y hundido el objetivo inicialmente pretendido por el
Tullibee.
USS Tang (SS-306)
Mientras conducía un exitoso patrullaje por el estrecho de Formosa, el
USS Tang, un submarino de la clase
Balao, bajo el comando de Richard H. O’Kane, ataco a un convoy durante la mañana del 24 de octubre de 1944. Atacando en la superficie con un grupo de escolta, el
Tang disparo 10 torpedos, hundiendo a dos grandes cargueros y dañando a un tercero. O’Kane se alejo para observar y recargar sus tubos de popa con los últimos dos torpedos que le quedaban al.
El
Tang se aproximo al navío dañado y disparo ambos torpedos, unos Mark 18 eléctricos. Mientras el primero navego correctamente, el segundo se desvió y volteo drásticamente hacia la izquierda, chapoteando, regreso nuevamente hacia el submarino. O’Kane sonó la alarma de velocidad y dio timón para salir del área, pero el torpedo impacto con una explosión devastadora por el lado de babor, cerca del cuarto de maniobras. La popa del
Tang se hundió hacia el fondo, 180 pies abajo y el puente de vigía fue tragado por el mar.
Dentro del
Tang, los sobrevivientes de la explosión lucharon para escapar. Inundaron algunos compartimientos para nivelar el navío y al menos 4 grupos escaparon utilizando los pulmones
Momsen. De todos los hombres que lograron salir del interior del
Tang, solamente 8 sobrevivieron a la noche, incluido O’Kane. Permanecieron el resto de la guerra como prisioneros de guerra.
Otros posibles hundimientos por torpedos propios
Varios eventos más donde hubo torpedos de recorrido circular, fueron documentados durante la guerra. En cada caso, las maniobras evasivas fueron implementadas y el submarino pudo escapar. Aun así, las circunstancias que rodearon la perdida de muchos submarinos norteamericanos, permanecen hoy desconocidas por la falta de sobrevivientes. Existe la posibilidad de que muchos de ellos hubiesen sido también victimas de su propia munición.
En especial se debe observar el torpedo Americano anti-buque Mk-18, de funcionamiento electrico. Fabricado por WestingHouse Electric, se produjeron unas 9.000 unidades. Fue uno de los mas exitosos torpedos de la Segunda Guerra Mundial y responsable de hundir 1.000.000 de toneladas de navios japoneses. Su ventaja tactica estribaba en que no producia una estela y por ello era dificil de detectar.
Salud.
