Noboa removió al jefe de la FAE, luego que pidiera directrices sobre vuelos de tropas de EE.UU. en Taura
El presidente Daniel Noboa cesó del mando al teniente general Mauricio Xavier Salazar Machuca luego de que este solicitara formalmente clarificar el marco legal para las operaciones temporales de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en la Base Aérea Taura.
El mandatario ecuatoriano Daniel Noboa hizo oficial el cambio de mando en la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) el 10 de septiembre de 2026.
Mediante el Decreto 496, Noboa dio por terminadas las funciones del teniente general Mauricio Xavier Salazar Machuca como comandante general de la aviación y nombró en su reemplazo al brigadier general Mauro Enrique Pablo Julián Bedoya Avilés.
Esta decisión gubernamental ocurrió dos días después de que Salazar enviara una comunicación reservada al jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general de ejército Henry Santiago Delgado Salvador.
A través del Oficio 4544-OF, emitido el 8 de septiembre de 2026, Salazar presentó formalmente su “Solicitud de directrices para la ejecución de actividades de cooperación bilateral en la Base Aérea Taura”.
En el documento, el oficial alertó que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) prevé ejecutar “vuelos de apoyo temporales”, requerimiento que contempla la adecuación física y el uso directo de la infraestructura de la Base Aérea Taura, ubicada en la provincia del Guayas.
Ante el despliegue estadounidense, Salazar exigió fijar garantías normativas explícitas. Para fundamentar su pedido, el general citó textualmente el artículo 5 de la Constitución del Ecuador:
“El Ecuador es un territorio de paz. No se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. Se prohíbe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras”.
Salazar argumentó la necesidad fundamental de establecer “mecanismos adecuados de coordinación, seguridad y apoyo institucional, debiendo garantizarse que su ejecución temporal no configure el establecimiento de una base militar extranjera, destacando que la FAE mantiene el control operacional y administrativo de la Base Aérea Taura, de acuerdo a sus propias competencias”.
El jefe militar juzgó imprescindible “precisar el alcance de las actividades de apoyo estadounidenses y la normativa constitucional aplicable que las viabiliza sin vulnerar el texto constitucional”.
Por ello, Salazar solicitó directamente al general Henry Delgado “emitir las autorizaciones, directrices, instrumentos o mecanismos jurídicos, administrativos o de ser el caso convenios o acuerdos específicos que resulten aplicables al requerimiento temporal de la USAF, a fin de que este Comando General cuente con el marco habilitante necesario para instrumentar adecuadamente la cooperación bilateral”.
La divulgación de esta advertencia legal antecedió su salida de la Comandancia General.
El requerimiento de Salazar se inscribe en un escenario de fallos constitucionales restrictivos y de una intensa cooperación bilateral de seguridad:
Límites fijados por la Corte Constitucional
Salazar enfatizó que las operaciones de la USAF deben acatar los dictámenes constitucionales de enero de 2024:
Dictamen Nro. 10-23-TI/24: Evaluó el acuerdo SOFA sobre movilidad de aeronaves, buques y personal del Departamento de Defensa de EE.UU. en instalaciones acordadas.
Dictamen Nro. 9-23-TI/24: Reguló sobrevuelos en operaciones marítimas transnacionales ilícitas.
Dictamen Nro. 7-23-TI/23: Dictaminó que un tratado no constituye alianza ni base prohibida siempre que no implique “(i) la realización de actividades militares o bélicas para afrontar amenazas propias de conflictos armados o (ii) la creación de una estructura orgánica mínima, ni la participación conjunta de miembros militares de los dos países para responder a amenazas de carácter militares”.
La fuerte presencia de EE.UU. en el país
La solicitud en Taura coincide con un despliegue amplio de Washington en Ecuador. por ejemplo, aeronaves Osprey de EE.UU. apoyan operativos contra disidencias de las FARC.
Buques de guerra como el USS San Antonio y el USS Gridley operan desde Manta.
Asimismo, EE.UU. donó un avión C-130 Hércules a la FAE y el Comando Sur aporta inteligencia aérea con drones en golpes como la Operación “Feriado Sorpresa”.
Pero eso no es todo. El Gobierno de EE.UU. instaló una “oficina” permanente del FBI en Quito, firmó acuerdos con HSI, un convenio de USD 25 millones de la Oficina de Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL), intercambio de oficiales de enlace y la polémica alianza “Escudo de las Américas”.
El relevo institucional en la FAE
Noboa nombró comandante al brigadier general Mauro Bedoya Avilés, piloto militar con formación en Francia, Israel y Brasil, exagregado en Washington y exdirector de Ciberdefensa.
Bedoya reemplaza a Salazar, cuya gestión incluyó la disculpa pública dictada por la Corte Constitucional por el caso de los niños de Las Malvinas.
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