Que casualidad...todo un fenomenal articulo periodistico para cabarlo así, "pero Villarejo que nunca da puntada sin hilo da una teoría muy interesante.,"
Estoy perrete en Agosto, así que tiraremos de I.A, pero the objective, en su linea:
Ese dato de 70.000 o 75.000 personas está de máxima actualidad. Proviene de una filtración masiva de datos llevada a cabo por un grupo de hackers llamado Jabaroot.Sin embargo, hay un matiz muy importante que explica por qué esa cifra es tan alta en comparación con los 3.500 agentes del CNI español:No son solo "espías": La lista filtrada no pertenece exclusivamente a un servicio de inteligencia secreto en el sentido estricto. Incluye de forma conjunta la base de datos de la DGSN (la Dirección General de la Seguridad Nacional, que es la Policía convencional de Marruecos) y la DGST (la Dirección General de Vigilancia del Territorio, el servicio de inteligencia interior). El grueso de esa enorme cifra de 70.000-75.000 personas corresponde en realidad al cuerpo de la policía estatal marroquí en todas sus escalas y a sus colaboradores.Diferencia de modelos: España separa radicalmente su cuerpo policial (Policía Nacional, que cuenta con unos 74.000 efectivos) de su servicio de inteligencia puro (el CNI, con 3.500). Al comparar los 3.500 del CNI con los 75.000 de Marruecos, se están mezclando las cifras de toda la policía marroquí con las del servicio secreto de élite español.Investigación en curso: Los servicios de información y el CNI español están analizando detalladamente ese listado filtrado. Las primeras comprobaciones apuntan a que, además de policías e informadores reales, la lista contiene nombres duplicados, identidades falsas o meros colaboradores civiles de baja relevancia.Marruecos cuenta con una estructura de seguridad interior muy numerosa y un férreo control del territorio, pero la cifra de 75.000 personas abarca fundamentalmente al funcionariado policial y de seguridad pública del Estado alauí, y no a un ejército de agentes secretos operativos
Siguiendo con la I.A, porque estoy perro para escribir de mi puño y letra:
Sí, es completamente normal y de hecho es una práctica estándar en las relaciones internacionales. En el argot de los servicios de inteligencia, esto se conoce como trabajar bajo "cobertura diplomática" (diplomatic cover).Las embajadas y consulados de casi todos los países del mundo albergan de forma habitual a agentes de sus servicios secretos por varias razones estratégicas y legales:1. Inmunidad diplomática (El "escudo" legal)Los consulados y embajadas gozan de inviolabilidad según la Convención de Viena. La policía del país de acogida no puede entrar en las oficinas, registrar sus valijas ni pinchar sus comunicaciones oficiales sin permiso.Si un agente con pasaporte diplomático es descubierto espiando, no puede ser juzgado ni ir a la cárcel en ese país.Lo máximo que puede hacer el país afectado es declararlo "persona non grata" y expulsarlo del territorio.2. Espías declarados vs. no declaradosDentro de un consulado o embajada, existen dos tipos de perfiles de inteligencia:Los declarados: Son los llamados agregados militares, policiales o culturales. El país anfitrión sabe perfectamente que pertenecen a los servicios de inteligencia o seguridad de su país. Sirven como enlace oficial para compartir información antiterrorista o de seguridad entre ambos gobiernos.Los no declarados: Son agentes camuflados bajo puestos ficticios (como "segundo secretario de asuntos comerciales", "asesor de visados" o "técnico informático"). Su verdadera función es la de captar informantes, coordinar redes operativas o vigilar a la disidencia política de su propio país que reside en el extranjero.3. Un secreto a voces toleradoEl espionaje en sedes diplomáticas es un juego con reglas no escritas. El país anfitrión suele saber (a través de sus servicios de contraespionaje) quiénes son los agentes extranjeros camuflados en las embajadas de su territorio.Muchas veces prefieren no expulsarlos inmediatamente, sino mantenerlos bajo vigilancia discreta para ver con qué ciudadanos locales se reúnen y qué información intentan conseguir. Solo se recurre a las expulsiones masivas cuando las tensiones geopolíticas estallan (como ocurre con frecuencia entre Occidente y Rusia).¿Te interesa conocer cómo detectan los servicios de contraespionaje a estos "falsos diplomáticos" o prefieres saber más sobre algún caso famoso de expulsión de espías en consulados?
Y continuo con otra pregunta:
España tambien los tiene en marruecos?Sí, por supuesto. España cuenta con una importante presencia de agentes del CNI desplegados en Marruecos, principalmente bajo esa misma cobertura diplomática en la Embajada de España en Rabat y en los diferentes consulados distribuidos por el país (como los de Casablanca, Tánger o Nador).Para los servicios secretos españoles, Marruecos es considerado una "prioridad de seguridad nacional absoluta". Los motivos por los que el CNI mantiene agentes sobre el terreno en el país vecino son estratégicos:Las misiones del CNI en MarruecosLucha antiterrorista: Es el área de mayor colaboración. El CNI trabaja de forma estrecha (y a veces en una tensa "guerra fría" de desconfianza mutua) con la inteligencia marroquí para monitorizar y desmantelar células yihadistas que puedan atentar en España o en Marruecos.Control de la inmigración irregular: Los agentes sobre el terreno recogen información e intentan anticipar movimientos masivos en la valla de Ceuta, Melilla o la salida de patera de las costas marroquíes hacia Canarias y Andalucía.Contrainteligencia: Marruecos espía activamente en España (como ha vuelto a demostrar la reciente filtración del grupo Jabaroot, que destapó que al menos cinco diplomáticos marroquíes en Madrid eran presuntos espías). La labor de las antenas del CNI en Rabat consiste también en vigilar los movimientos del propio Gobierno y servicios secretos alauíes para defender los intereses españoles.Un juego de espejosAl igual que hace Marruecos en España, los agentes españoles en Rabat suelen estar acreditados oficialmente como "agregados de defensa", "consejeros de información" o camuflados en puestos administrativos del cuerpo diplomático.Ambos países se espían mutuamente de forma constante, pero al mismo tiempo están obligados a entenderse y compartir información crucial por su proximidad geográfica. Es un equilibrio diplomático sumamente delicado donde las dos partes conocen las reglas del juego.
Y el gobierno sigue sin llamar al embajador marroquí.
Y hace bien
Es lo que hay, el periodismo d ela red--el "independiente", claro