KL Albrecht Achilles escribió: ↑27 Ago 2026, 21:56
chayane escribió: ↑27 Ago 2026, 21:45Disculpa pero para precisar tu opinión, ¿debo entender que consideras que sin Hitler la rendición de Alemania hubiera ocurrido algunos meses después de Mayo de 1945?
Si lees lo planteado por Domper, donde el Estado alemán seguiría funcionando despues de su muerte sin mayores tropiezos y se toman decisiones que prevengan varias de las derrotas tácticas que ocurrieron en la LTR, evitando una considerable pérdida de tropas y equipos para esas fechas, es lógico pensar que pudiesen haber resistido un poco mas, inclusive hasta principios de agosto.
Bueno, yo no tengo claro que Alemania hubiera resistido demasiado. Había factores en su contra:
– Petróleo. Aunque en verano de 1944 se ralentizó la ofensiva contra el petróleo, nunca cesó. Además, aunque Ploiesti siguiera en manos alemanas, estaba dentro del alcance de la aviación táctica soviética (o de los aliados, en misiones lanzadera, o desde Italia). En el verano de 1944 la Luftwaffe estaba en cuadro y no podía responder a los bombardeos. George McGovern (un candidato a la presidencia USA rival de Nixon en 1972) que había servido como piloto de B-24 en 1944 y 1945, operando desde Italia, refiere que solo una vez vio un caza alemán (y de lejos). La antiaérea era otra cuestión, pero los aliados podrían haber aplastado lo poco que quedaba de Ploiesti.
– La pérdida de petróleo también afectó a la producción de explosivos al afectar a las plantas productoras de amoniaco por el proceso Haber-Bosch. Por eso, la cantidad de TNT de los proyectiles disminuyó, añadiéndose rellenos como carbón en polvo, incluso arena. Fue preciso recurrir al amatol (TNT + nitrato de amonio), menos potente, sensible a la humedad y que no era raro que ni siquiera consiguieran romper la envuelta del proyectil, produciéndose detonaciones incompletas. Por ejemplo, los panzerfaust de finales de la guerra eran menos eficaces al emplear un explosivo (el amatol) con una velocidad de propagación más lenta, que estallaba irregularmente, y por no haber cobre para el cono explosivo. Parecido, con los propelentes.
– Asimismo, se quedaron sin caucho sintético; por ejemplo, los carros producidos desde la segunda mitad de 1944 ya no tenían llantas de goma, sino ruedas metálicas que desgastaban las cadenas y eran muy ruidosas (igual que los T-34).
– Hierro. En noviembre de 1944 Suecia, bajo la presión aliada, cesó los envíos de mineral de hierro a Alemania. Unido a la pérdida de las minas de occidente y al bloqueo de la navegación de cabotaje, el suministro de hierro pasó a ser de apenas un 30-40%. Además, era de peor calidad y requería mucho más coque para su producción. Había importantes reservas (en la realidad no llegaron a agotarse, pero por los pelos), pero durarían entre tres y seis meses.
–Chatarra. Alemania se vio obligada a fundir toda la chatarra que quedaba, un problema porque el sistema de solera abierta Siemens Martin requería grandes cantidades de chatarra, pero esta debía ser de gran calidad (recortes de acererías). Al tener que emplear todo, había contaminantes (cobre, estaño, cinc, plomo) que afectaron a la calidad del acero.
– Otros metales. Las reservas de cromo y níquel durarían entre tres y nueve meses, y las de manganeso y tungsteno, apenas tres meses. Ya había tenido que sustituir el molibdeno por vanadio, y el blindaje pasó a ser quebradizo, desprendiendo esquirlas. Asimismo, los tubos de cañón se erosionaban rápidamente, y la munición ya no podía ser de acero de alta resistencia, sino de paredes muy gruesas y, por tanto, menos efectiva; recuérdese la carencia de explosivos.
–Cobre: la escasez era tal que, además de canibalizar todo (hasta los tejados de iglesias) fue preciso recurrir al aluminio, que requería mucha electricidad para su fabricación, y que se detraía de la industria aérea. Incluso recuperando los restos de los aviones derribados y, sobre todo, el aluminio civil (por ejemplo, de ollas), las reservas durarían entre dos y cuatro meses, y ese aluminio era de pésima calidad.
- Carbón. A pesar de las grandes minas, los ataques contra el transporte hicieron que se produjera un desabastecimiento. Sumado a la mayor necesidad por la pobreza del mineral de hierro disponible, fue preciso emplear el «carbón de lodos» (un residuo hecho con polvo de carbón húmedo) que afectó también a la calidad del metal. No ayudó el reclutamiento masivo que dejó sin mano de obra las minas.
– Alimentos. Alemania había disfrutado de un nivel nutricional elevado a costa de la hambruna en los territorios ocupados, pero se había acabado, y durante el invierno de 1945 la cantidad de alimentos disponible, y su calidad, se hundió. Ya apenas tenían zonas ganaderas (por la pérdida de grandes extensiones en el este) y la ración de carne pasó a ser ínfima. Tampoco había pesca. De cereales y vegetales, parecido, entre la perdida de regiones cerealísticas, la falta de fertilizantes (lo del nitrato de amonio), de mano de obra y de tracción animal: Alemania perdió 2,7 millones de caballos y mulos (tras haber comenzado la guerra con medio millón).
– Había más carencias: textiles (se quedó sin algodón y lana; el uniforme de 1944 tenía una chaqueta más corta para ahorrar), cuero (se distribuyó calzado de cartón), medicamentos (faltaron hasta la morfina y los anestésicos, dejando como alternativa lo de morder un palo), rodamientos (a pesar de las modificaciones de Speer, Alemania se quedó sin ellos y eso desgastaba rápidamente el material). Etcétera.
El resumen es que Speer, en enero de 1945, dijo que solo quedaban recursos para entre dos y cuatro meses y, en marzo, para entre cuatro y ocho semanas.
Todo esto sería igual, aunque no se sufrieran los enormes desastres de la realidad. Aunque hubiera más alimentos, se carecería de hierro, petróleo, carbón, etcétera. Incluso podría ser peor con un ejército más numeroso al que equipar.
Por eso no creo que Alemania hubiera superado la primavera de 1945. NO sabría decir si el colapso hubiera sido en marzo o en junio, pero se produciría.
Saludos