Pues ninguna de las dos era segura, aunque la primera (la Mk I Little Boy, de cañón) lo era menos.
Sobre el desarrollo de esas armas, inicialmente se pensaba que las armas nucleares serían de mecanismo de cañón, emplearan Uranio o Plutonio. Pero el susto lo tuvieron al probar las primeras muestras de Plutonio procedente de Hanford, que debía ser Pu 239 pero estaba contaminado con Pu 240. El problema del Plutonio 240 es que es demasiado reactivo, y me explico.
En mi anterior mensaje indique que alcanzar una masa crítica (se hace en un reactor nuclear) no implica una explosión. El ejemplo que suele ponerse es el del bebé que toma dos semiesferas de material fisible y las junta. La energía que se desprende al iniciarse la fisión es suficiente para separar las semiesferas. Al bebé no le va muy bien, pero el rendimiento de la explosión es mínimo.
Se necesita un bebé mucho más fuerte, de tal manera que inserte una masa dentro de la otra y se produzca una reacción en cadena en todo el núcleo fisible, de tal manera que en lugar de separar las partes se produzca una explosión. La manera más sencilla (y no lo es tanto) es la del cañón. Precisamente, la complejidad del sistema de cañón muestra lo retrasados que estaban:

Es un diseño de mecanismo de cañón. El problema es que en este diseño, el «blanco» está muy cerca de la criticidad. Basta con que haya un reflectante de neutrones, o un mododerator (que entre vapor de agua) para que se produzca una reacción en cadena y una explosión, probablemente de rendimiento bajo.
Los científicos del Proyecto manhattan descubrieron que la manera de asegurar que se produjera la explosión era que las masas, reunidas, superaran en bastante la masa crítica. Eso solo se podía conseguir colocando un reflectante de neutrones (carburo de tungsteno), pero si se ponía dentro del blanco, el proyectil no se insertaría. Por eso se diseñó el cañón al revés, de manera contraintuitiva: el proyectil era un cilindro hueco (realmente, varios anillos) y en el centro estaba el absorbente. Se disparaba solo el material fisible, y el blando tenía las dimensiones necesarias para quedar insertado en el proyectil. Además, unos iniciadores de Polonio y Berilio producían un flujo adicional de neutrones.
El problema de un diseño de cañón es que, una vez cargado, podía dispararse, y no había ningún sistema de seguridad. A cambio, insertar el propelente (el normal de artillería) no era difícil. Por eso, y a pesar de las órdenes de Groves, Parsons decidió montar los explosivos en vuelo. Por cierto, un tripulante tiró fuera del avión la bolsa con el propelente de una patada, pero la recuperaron.
En caso de estar el arma cargada, si el B-29 se hubiera incendiado (y era bastante frecuente) el arma hubiera estallado. Mi duda es lo que hubiera pasado de caer al mar, porque el agua hubiera actuado como nivelador; tal vez se hubiera producido una explosión, pero, casi con seguridad, de bajo grado. Peligrosa por la contaminación radiactiva, pero no mucho más (aunque lo digo a ojo).
Sigo en otro mensaje. Saludos