En el verano de 2022, cuando estuvo bastante claro que la guerra iba a ser muy larga, debería haberse puesto en marcha en Europa un programa para acelerar la producción de baterías de misiles antiaéreos (SAMP/T, IRIS-T SL), tanto de baterías como de misiles, y entregar si hacía falta una cantidad importante de las que están en servicio con los ejércitos europeos (mientras Rusia esté en guerra con Ucrania no serán necesarias). Los FrankenSAM han servido para compensar el gasto de los misiles de la era soviética, pero creo que no son suficiente, y desde luego que otros sistemas más modernos serían más efectivos.
También fue una oportunidad perdida no pensar en equipar a la fuerza aérea ucraniana con lo mejor disponible: Typhoon de la versión más actualizada equipados con misiles Meteor. A estas alturas, 3 años después, bien podría haber 4 escuadrones con 60 aparatos. Decir que se apoyará a Ucrania queda muy bonito, pero el apoyo ha sido poco eficiente a la hora de la verdad, tanto por parte de la Administración Biden como por parte de los europeos. No todo es culpa de Trump.
No son cosas que se me acaben de ocurrir ahora, hace más de 2 años que llevo con la misma monserga, disculpad las molestias











