Pues no. Uno de los problemas de la artillería superpesada es que las elevadísimas presiones dentro del tubo obligan a que la mayor parte de la masa del proyectil sea de acero de alta resistencia. De hecho, los proyectiles que empleaba un Iowa en los ochenta tenían una carga de 70 kg de explosivo. Una carga importante, pero a 100 m de un objetivo no será tan eficaz contra tropas que no estén al descubierto. Como comparación, una bomba Mk 84 de 2.000 libras (906 kg) lleva 429 kg de explosivo. Si se trata de submuniciones, la versión e más capacidad lleva cuatrocientas granadas, más o menos las de un cohete M26 (los de un MLRS).
La cuestión no es tanto que el proyectil de un acorazado no sea eficaz, sino el coste que supone dispararlos. Un Iowa desplazaba la mitad que un portaviones como el Kennedy (digo este por ser de los últimos convencionales), precisaba una dotación de más de un millar de hombres, los tubos resistían menos de trescientos disparos. Fue precisa una prolongada investigación para conseguir proyectiles que no desgastaran el ánima, porque había pocos tubos de repuesto.
Con todo, nadie negará que un acorazado es un arma potentísima aunque, sabiendo lo que sabemos, los acorazados de la SGM no fueron buena inversión.
Cambiando de tercio. Sobre la armada y el ala fija, me parece que renunciar a ella supone tal pérdida de capacidades que impediría efectuar operaciones fuera de una coalición. Incluso habría que reconsiderar algunos despliegues. Cuando lo de Bosnia, en alguna ocasión el PdA fue alertado para proporcionar apoyo aéreo al contingente español (no fue necesario), con la ventaja añadida de la relativa inmunidad al mal tiempo (un portaviones puede moverse, una base aérea, no). Renunciar al ala fija embarcada es renunciar a la posibilidad de actuar por separado.
De recargar en el mar, y de retirarse, para eso existe la planificación, que a la US Navy no le faltan barcos para reemplazar a los que hayan gastado su munición. A mi me sigue pareciendo que trastear con un cohete bastante temperamental es un tanto arriesgado. No sé qué procedimientos tendrán para lo que voy a decir, ni qué tolerancias tendrán los cohetes, pero a mi me daría mucho respeto embarcar un misil que haya recibido sacudidas durante su manipulación. Si en el propulsor hay una grieta, el misil puede estallar dentro del lanzador, o inmediatamente después, y eso sí que dejaría al barco en situación comprometida.
¿Qué se ensaye por si acaso? Perfecto, que a saber qué puede llegar a pasar. Pero me parece una maniobra que será muy improbable que se haga en combate, salvo que sea la típica demostración (como lo del bombardero que despega de Wisconsin para tirar una bomba en las Quimbambas y luego decir que es la misión de mayor alcance. Muy bien, pero enormemente costoso.
Saludos




