A un nene le puedes enseñar algo y salir totalmente al revés, porque las personas no son clones y porque llega un momento en que la rebeldía contra el ejemplo paterno puede mucho, además de porque las dinámicas de grupo entre adolescentes priman por sobre lo que digan papá o mamá. Hay padres energúmenos, cómo no, eso se ve por ejemplo cuando el nene practica un deporte de equipo, sobre todo fútbol, y el papá da el espectáculo en cada partido, pero luego hay muchos otros que inciden muy poco en el comportamiento social de los hijos porque simplemente están ausentes en su educación, con lo cual el nene saldrá según el ambiente en que se mueva.Domper escribió: ↑26 Ene 2024, 10:49 Si a un nene no le enseñas a no ser un energúmeno, será un energúmeno, y si el papá encima es un energúmeno orgulloso de su nene energúmeno, importan tres pimientos las normas que pongas. Y digo que importan tres pimientos porque este problema no es exclusivo de España sino del «Primer mundo» excluyendo Asia Oriental.
A mí nunca me dijeron que pegara a nadie, pero sí que me defendiera, que no me dejara pisar, que me hiciera valer ante el abusón y creo que es una buena pauta. Aparte, a muchos críos no hace falta que se lo digan es algo instintivo en muchos, sobre todo cuando son pequeñitos, luego, conforme se cumplen años el peso de la socialización hace que te lo pienses más antes de recurrir al enfrentamiento.Por otra parte, sí que había nenes y nenas que propinaban palizas a sus compañeros o compañeras. La diferencia era que no salía en la prensa. Para los maestros, eran cosas de niños. Y los papás y mamás de las víctimas les decían que pegaran ellos también. Ideal manera de resolver conflictos.
Uno, que ya está más cerca de los 60 que de los 50 jamás vio en clase (aulas de 40 alumnos, típicas de la época) a ningún chaval homosexual, más que nada porque en mi época no nos sexualizábamos tan pronto y eso que viví mi adolescencia en plena época del destape. Únicamente en el instituto, ya con 15 tacos tuve un compi que era muy amanerado, pero quienes le conocían decían que era porque en su casa no había referentes masculinos (Una madre y tres hermanas), en todo caso él se relacionaba con normalidad con todos y aunque pudiera haber alguna burla por su amaneramiento gestual jamás nadie le insultó ni mucho menos le agredieron.Ahora bien, tú mismo dices que había un «sospechoso» de ser homosexual, pero que no lo decía. Curioso que no hubiera más, ya que las estudios estadísticos indican que las tendencias homosexuales afectan a entre el 7% y 10% de la población; en una clase de treinta alumnos, la probabilidad de que nadie «perdiera aceite» es solo del 11%. En mi grupo (dos clases de treinta alumnos cada una) sé de al menos tres casos, y eso que he perdido el contacto con mis antiguos compañeros, por lo que solo sé los que salieron del armario durante la adolescencia.
En general, durante mi adolescencia durante los últimos 70's y primeros 80's lo peligroso eran los "quinquis" y navajeros en las calles, mucho más que cualquier acoso o burlas que pudieras sufrir en el colegio y yo sufrí algo de eso precisamente por no aceptar las dinámicas gregarias y ser demasiado individualista.
Saludos.






