El error generalizado fue en dos direcciones: por una parte no se esperaba que los ucranianos tuvieran la capacidad para resistir el ataque sin derrumbarse (lo sucedido en 2014 pesaba en ese análisis), y sobre todo: ¿quién se esperaba que el ejército ruso estuviera en semejante estado de decrepitud? Vale que en algunos análisis se exageraba su poder... pero lo que hemos visto está muy por debajo de lo que se consideraría "normal".
Es que a fin de cuentas, estamos hablando de que uno de los ejércitos supuestamente más poderosos del mundo ha sido incapaz de someter a una potencia de tercera fila en sus fronteras. No de una situación de resistencia estilo Irak o Afganistán que obliga a una larga campaña COIN que acaba en retirada, sino de que en operaciones convencionales a gran escala les han dado una paliza y ahora están a la defensiva.











