Rehabilitar a los yihadistas con terapia en el diván
- Nota previa : Este interesantísimo artículo-, cuya autora es Irene Hdez Velasco – fue publicado en El Mundo, páginas 22y 23, el 19/07/2016.
Cuando se conoció el atentado, en el paseo marítimo de Niza, los teléfonos del centro médico sonaron sin parar durante horas. ¿Quiénes llamaron? Pues … "llamaron un montón de padres y madres, temerosos de que un hijo suyo pudiera ser el autor de la masacre. Hasta que no trascendió la identidad del responsable, los teléfonos no dejaron de sonar. Eso da una idea de la magnitud del problema yihadista".
En Niza, la doctora Amélie Boukhobza - especialista en psicopatologías clínicas - dirige un centro y tiene en su consulta un diván para uso de sus pacientes. Pero los yihadistas que recibe no se tumban. "Los yihadistas se sientan en una silla y la terapia la hacemos hablando frente a frente, mirándonos a los ojos.
La asociación "Entre Otros" abrió sus puertas hace 11 años en Niza, cuando el yihadismo era algo exótico y en la asociación prestaban servicio sólo tres personas. Ahora cuenta con sedes en París, Marsella, Belfort, Lyon y con un equipo de unos 30 psicoanalistas y psicólogos de los que sólo una decena están adscritos al centro de Niza. "No damos abasto: el otro director de la asociación, Patrick Amoyel, y yo viajamos cada semana tres o cuatro días por varios lugares de Francia para atender todos los casos para los que nos requieren", cuenta Amélie Boukhobza. "El yihadismo ha crecido mucho, y por desgracia va a seguir haciéndolo. Como mínimo, se necesitarán 20 años para erradicarlo, y ni siquiera sé si lo conseguiremos".
El personal de “Entre Otros” trabaja en estrecha colaboración con las instituciones públicas. ¿A qué se dedican?:
- A formar en yihadismo a profesores, educadores sociales, policías, gendarmes..., para que puedan prevenirlo, detectarlo y combatirlo.
- A la rehabilitación de yihadistas. Una tarea en la que con frecuencia no tienen éxito.
"Le voy a decir la verdad (dice la doctora Amélie Boukhobza) : cuando están al principio del proceso de radicalización aún es posible trabajar con ellos. Pero cuando ya son yihadistas no hay modo de rehabilitarles, es imposible. Cuando te dicen que realmente quieren ir al paraíso, que están dispuestos a sacrificarse por Alá y por sus hermanos musulmanes, no hay absolutamente nada que hacer. Hablamos con ellos, sí, pero no sirve de nada, están convencidos de estar en posesión de la verdad absoluta. En ese caso, hacemos lo único que podemos hacer: alertar a la policía".
El centro recibe pacientes de todas las edades, pero la mayoría son hombres que rondan los 30 años. Cuando son menores de edad, generalmente son sus familias las que los traen y les obligan a hacer terapia. Pero el problema son los mayores de 18 años. "Algunos se presentan porque su madre se lo suplica de rodillas. Asisten a una sesión y luego no suelen volver más". Los adultos que vienen de una manera más constante es porque un juez les ha impuesto, como parte de la pena, seguir un tratamiento de rehabilitación "Vienen, se sientan, escuchan, hablan, pero con frecuencia no hay nada que hacer", cuenta la doctora Boukhobza.
Ahora, por ejemplo, están tratando a un yihadista, padre de cinco hijos, a petición de un magistrado para que decidan si se le debe retirar o no la custodia de esos cinco menores, ante el temor de que pueda contagiarlos y acaben radicalizados. "Aún no hemos tomado una decisión. Es un caso muy, muy difícil". También pasan por aquí mujeres, pero son minoría. "Lo típico es que quieran tener hijos de yihadistas, dar a luz a la siguiente generación de combatientes de la guerra santa".
Los especialistas de “Entre Otros” aseguran que no hay un único perfil de yihadista pero sí un aspecto común a todos ellos : se sienten fuera de la sociedad, marginados, que suelen caer en el victimismo, que culpan a los demás de sus desgracias y que con frecuencia creen que hay un complot contra ellos y contra los musulmanes. A partir de ahí, algunos dan el salto a la radicalización religiosa y, después, a la radicalización política. "Hacen responsables de su marginalización a la sociedad y a las autoridades, y deciden vengarse. Pero la radicalización religiosa es un paso que se pueden saltar. Los que deciden cometer un atentado lo hacen por radicalización política, aunque en el momento de cometer la acción suelen darle un sentido religioso, de sacrificio por los demás en nombre del bien supremo".
No todos los musulmanes que viajan a Siria o a Irak son yihadistas. "Algunos lo hacen por romanticismo o por razones humanitarias... Pero muchos de los que van allí sí que lo son y, cuando regresan a Francia es posible que traten de cometer atentados y no les conocemos, o al menos no a todos". El autor del atentado de Niza no había puesto el pie en Siria ni en Irak, estaba fichado por los servicios secretos y, según las autoridades, se radicalizó en un tiempo récord. Aunque la doctora Amélie Boukhobza no cree en la teoría de la radicalización exprés. "Es imposible que alguien se radicalice de un día para otro. Puedo entender que Bouhlel tomara rápidamente la decisión de cometer el atentado, pero la radicalización es un proceso que lleva tiempo, generalmente años".
El responsable de los atentados de Niza ha sido descrito como un tipo violento, que pegaba a su ex, que consumía alcohol, que frecuentaba a mujeres... Alguien, en fin, que cometía “pecados” contra el Islam. "La única posibilidad para alguien así de entrar en el paraíso es cometer un atentado y dar su vida por la de los demás musulmanes", apunta Amélie Boukhobza, quien cree que existen motivos de fondo para que muchos musulmanes se sientan fuera de la sociedad. "Existe discriminación, racismo, sin duda alguna. Pero lo que aquí intentamos es convencer a los fundamentalistas de que la venganza no debe ser a través del yihadismo sino en modo positivo, demostrando a la sociedad que tienen grandes cualidades".
http://www.elmundo.es/internacional/201 ... b463b.html
Saludos