Anécdotas Militares
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AFOCES
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Educación y respeto.
El presidente Obama embarca en el helicóptero presidencial sin responder al saludo del "marine". Una vez abordo advierte su olvido, baja del helo y saluda al "marine".
https://www.youtube.com/watch?v=VYjJD0nVxYQ
Saludos.
https://www.youtube.com/watch?v=VYjJD0nVxYQ
Saludos.
- Ismael
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Educación y respeto.
Igualico que los políticos de aquíAFOCES escribió:El presidente Obama embarca en el helicóptero presidencial sin responder al saludo del "marine". Una vez abordo advierte su olvido, baja del helo y saluda al "marine".
https://www.youtube.com/watch?v=VYjJD0nVxYQ
Saludos.
Si Dios me hubiere consultado sobre el sistema del universo, le habría dado unas cuantas ideas (Alfonso X el Sabio)
Debemos perdonar a nuestros enemigos, pero nunca antes de que los cuelguen (H.Heine)
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- emanuel
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Educación y respeto.
Ismael escribió:Igualico que los políticos de aquíAFOCES escribió:El presidente Obama embarca en el helicóptero presidencial sin responder al saludo del "marine". Una vez abordo advierte su olvido, baja del helo y saluda al "marine".
https://www.youtube.com/watch?v=VYjJD0nVxYQ
Saludos.
Al pobre de Obama,con tanto baile y tanto cachondeo...se le va a olvidar un día,hasta de ponerse el braguero...
Shema Israel...
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Rhino05
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En Bosnia y Herzegovina.
AFOCES escribió:EL “HUMVEE”, LA RUEDA Y LOS cojo***
El día había empezado mal para la Sección cuando en la papeleta del servicio diario les tocó salir se escolta de protección de un “pez gordo”, algún político de visita, algún altísimo mando militar o algún mandamás de la organización cuya boina azul (o casco en este caso) portaban los soldados que desde muy temprano revisaban los motores de los “Bemeerres”, los fusiles, las municiones, los chalecos y demás equipo.
Andaban todos jodidos y enfurruñados pues resultaba que el “pájaro” de turno había solicitado que a la escolta española, asignada por ser aquella nuestra zona de responsabilidad, se sumasen un par de vehículos norteamericanos.
Debió ser que el personaje en cuestión vería nuestros flamantes Nissan Patrol entoldados y diría que allí se montase Rita, que él quería uno de aquellos modernísimos y bestiales todo terrenos yanquis, los Hummer.
Así que el convoy sale desde Jablanica dirección norte , en dirección a un pueblo que se llama Gorni Vakuf y dónde se daban de hostias unos y otros sin descanso ni miramientos, y los españoles allí en medio, toma valle del Neretva y la madre que lo parió.
La cosa marcha como siempre, que si disparan a los vehículos, que si por allí caen bombazos de mortero, que si ojo no asome vuecelencia la gaita, hasta algún camarada es herido y curado sobre la marcha y “tira pálante, que esto no es ná cohones”
Avanzan los vehículos por la difícil carretera y los que van dentro de los Nissan miran con mucha envidia las puertas de sólida chapa de los “Humvees” y luego acarician la lona del vehículo español, “Toldos Cuenca” pone en un cartelito, y con la vieja resignación hispana y el no más viejo humor se descojonan de la risa:
- Pos no tienen que llevá caló ni ná ésos ahí metidos
- Yo prefiero el Nissan
- ¡Donde va a comparar compadre!
Y los hombres que van en la caja, clavándose el afuste de la radio, los hierros de la lona y sujetándose con las rodillas como pueden sonríen y reparten tabaco entre ellos, justo cuando un pepinazo cae cerca y hace que la lona del vehículo se estremezca y los hierros suenen que ni una bailaora en un tablao de Sevilla:
¡Taclataclaclactlaclaclacclac!- con las suspensiones rebotando y el teniente que va delante acordándose de los japoneses, del ministerio y de la madre que parió a encargado de compras y material.
Entonces de repente el convoy se detiene, se activan las alertas, se despliegan los hombres, ¿qué pasa?, ¿qué pasa?...
Resulta que a uno de los vehículos norteamericanos se le ha pinchado unos de sus neumáticos, gordos, sólidos y teóricamente semiblindados.
Allí está el caucho desparramado sobre el asfalto y el conductor mirándolo con cara de no saber siquiera que el cacharro aquel tenía ruedas. Dentro un oficial yanqui agarra la radio y empieza a transmitir coordenadas y novedades, se le ve muy serio y compungido:
- ¡Houston, tenemos un problema…!
El oficial español que parla inglés que le escucha y comunica al convoy la noticia de que hay que esperar pues los norteamericanos han solicitado, “por avería grave” el cambio de vehículo y están preparando en su base el helicóptero, un “Chinuk” nada más y nada menos, para los legos en materias militares el helicóptero en cuestión es ése negro y enorme de dos rotores y del que suelen colgar cosas como camiones o cañones:
- ¿Y cuanto hay que esperar mi teniente?- pregunta un legionario con barba de varios días, descamisado y con el chaleco antifragmentos abierto, se le ve al hombre cansado, con ojeras y como se dice en España, hasta los mismos cojo***.
- Pues un par de horas lo menos… Mientras preparan y arrancan y pitos y flautas…
- ¡vaya putada mi teniente!, hoy había celebración de cumpleaños del cabo Rogelio…
- ¡Es verdad!, pero hay que joderse, ya sabéis, España nos mira y eso…
- ¿Y por qué no cambian la rueda mi teniente?
La pregunta es tan obvia que resulta casi estúpida, pero todos se miran asombrados y se ponen en pie, sonrientes. ¡Seremos gilipo****!, se dicen y el teniente que parla hereje les dice a los norteamericanos que oye, que eso que cuelga del bastidor es otra rueda y que se pone sustituyendo a la otra y listo.
Pero los yanquis se miran unos a otros con cara de haba:
- ¿What?
- ¡Que la rueda desnortaos!
Pero los soldados yanquis no mueven un músculo. Y las horas empiezan a pasar lentas, muy lentas, y los legías venga mirar el reloj y en la base el cabo Rogelio destapando la primera botella de “Yonigualquer”, y entonces se levanta uno, flaco, desgarbado, con un cigarro entre los labios y se queda mirando la rueda pinchada:
- ¡Mi teniente permiso pa cambiar la rueda!
- Estos no traen la llave de ruedas de pulgadas.
- Eso lo arreglo yo si me da usted permiso…
El teniente se acerca al oficial aliado y le comenta el plan, que esto lo arreglamos nosotros y así nos quitamos de esa posición tan expuesta y tal y tal. El otro accede no sin antes advertir al oficial español la diferencia de medida entre ellos y los atrasados europeos que usan el sistema métrico decimal y que por tanto las herramientas que traen en dotación los españoles no sirven:
- ¡Nema Problema amigo!, en dotación los españoles traemos también el ingenio- dice sonriente el español, a su espalda se oye un grito anónimo.
- ¡Y los cojo*** mi teniente!
El legionario flaco y con cara de pícaro agarra una llave fija de medida superior al tornillo del “Humvee”, luego con un destornillador plano ocupa el espacio que quedaba y empieza a apretar con fuerza. Los norteamericanos se quedan patidifusos cuando se escucha el seco ¡Clac! del primer tornillo cediendo:
- ¿WHAAAATTTTT?
Y más de piedra se quedan cuando los compañeros del legionario se turnan para aflojar los tornillos del vehículo, meter el gato de un Nissan, que apenas puede levantar al mastodonte americano, quitar el neumático pinchado y poner el otro.
Los norteamericanos no ha dejado de tomar notas en ningún momento, todos con sus lapicitos y cuadernitos con el sello del US ARMY. Y mientras el “pez gordo” que ha visto toda la operación sin abrir la boca decide que el viaje de regreso lo hará en uno de aquellos destartalados Nissan españoles que serán más inseguros e incómodos, pero que seguramente le llevarán a donde quiera ir sin tener que esperar un helicóptero, no porque resulten mejores vehículos, todo lo contrario, sino porque resulta que los tíos aquellos mal afeitados, mal encarados, que rumiaban en español palabras que al “pez gordo” le sonaban fatal, resulta que son los más avispados soldados de toda la unprofor, los únicos capaces de sacarle de un atolladero con un destornillador y una llave grande.
Y así el convoy regresa sin más novedad a la base y sin más bajas que una rueda semiblindada de “Humvee” tirada en una curva de la M-16 cerca del pueblo de Gorni Vakuf, en el valle del Neretva. Seguro que si la rueda es española, allí no se queda.
Y el cabo Rogelio pudo celebrar su cumpleaños junto a sus camaradas que se pegaron toda la noche partiéndose el pecho de risa mientras se imaginaban el “Chinuk” a medio camino recibiendo la noticia:
- Charlie uno, Charlie uno, aquí base…
- Aquí Charlie uno, cambio…
- Regrese de inmediato, misión cancelada, cambio…
- ¿Motivo?
- Un soldado aliado que según mensaje recibido del mando español “estaba hasta los cojo*** de esperar”
- Ok, Roger, regresando a base, Charlie uno cierro…
(Relato basado en hechos reales ocurridos durante el servicio de la AGT CANARIAS en Bosnia y Herzegovina entre abril y octubre de 1993).
Un saludo
Muy buena anecdota jajajaja
- Condottiero
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Anécdotas Militares
Viendo la noticia del choque del submarino nuclear británico en el estrecho y su llegada a Gibraltar he recordado una anécdota que me contó un pariente mío asturiano.
Hizo la mili en marina allá por los sesenta del siglo pasado. Estaba él destinado en un pequeño navío (una corbeta o algo así). Era de noche y él estaba de guardia en el puente.Pasaban junto a Gibraltar y recibieron desde allí un mensaje por señales luminosas pidiéndoles que se identificasen. Él le preguntó al primer oficial si les respondía identificándose. El primer oficial le miró y dijo, transmita: "Que te den por c.lo". Así lo hizo y siguieron navegando. No les volvieron a molestar, supongo que ante esa respuesta debieron asumir que era de la armada española.
Hoy la protesta habrá ido trufada de ofrecimiento de disculpas, ayuda, más disculpas y una bajada de pantalones.
Hizo la mili en marina allá por los sesenta del siglo pasado. Estaba él destinado en un pequeño navío (una corbeta o algo así). Era de noche y él estaba de guardia en el puente.Pasaban junto a Gibraltar y recibieron desde allí un mensaje por señales luminosas pidiéndoles que se identificasen. Él le preguntó al primer oficial si les respondía identificándose. El primer oficial le miró y dijo, transmita: "Que te den por c.lo". Así lo hizo y siguieron navegando. No les volvieron a molestar, supongo que ante esa respuesta debieron asumir que era de la armada española.
Hoy la protesta habrá ido trufada de ofrecimiento de disculpas, ayuda, más disculpas y una bajada de pantalones.
Por el honor la vida, por el alma las dos.
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valle_jesus
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EDITADO POR EL MODERADOR
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Soy Miliciano un elemento retirado hace muchos años de las Fuerzas Terrestre de Ejercito, pero activo en conocimientos de defensa, el rango no me interesa pero hasta General llego bien..
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AFOCES
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Caballeros del Aire.
El 20 de diciembre de 1943, despegaba del campo de aviación RAF Kimbolton (Inglaterra) el bombardero B-17 (USAF), llamado Ye Olde Pub, con la misión de bombardear una fábrica de aviones en Bremen (Alemania). La tripulación estaba constituida por 10 hombres y el mando lo ostentaba el joven teniente Charles L. Brown.
Consiguieron realizar la misión pero a un alto precio… el artillero de cola había muerto y 6 tripulantes más estaban heridos, el morro estaba dañado, dos motores fueron alcanzados y de los dos restantes sólo uno tenía suficiente potencia … incluso el piloto Charlie Brown llegó a perder la consciencia momentáneamente pero cuando despertó consiguió estabilizar el avión.
Cuando pensaba que bastante tendrían con mantener la aeronave en el aire, llegó lo peor… un caza alemán en la cola. Todos pensaron que ya había llegado su momento, pero el caza en lugar de disparar se puso en paralelo con el bombardero. Charlie vio cómo el piloto alemán le hacía gestos con las manos. Así se mantuvo durante unos instantes, hasta que el teniente ordenó a uno de sus hombres subir a la torreta de la ametralladora… pero el alemán hizo un gesto con la mano y se marchó. A duras penas, y tras recorrer 250 millas, Ye Olde Pub consiguió aterrizar en Norfolk (Inglaterra). Charlie contó a sus superiores lo ocurrido pero éstos decidieron ocultar aquel acto de humanidad. Pero el teniente no lo olvidó… ¿Por qué no los había derribado?
En 1987, 44 años después de aquel suceso, Charles comenzó a buscar al hombre que les había perdonado la vida a pesar de no saber nada de él y, mucho menos, si todavía estaba vivo. Puso un anuncio en una publicación de pilotos de combate:
Estoy buscando el hombre que me salvó la vida el 20 de diciembre de 1943.
Desde Vancouver (Canadá), alguien se puso en contacto con él… era Franz Stigler. Después de cruzar varias cartas y llamadas de teléfono, en 1990 lograron reunirse. Fue como encontrarse con un hermano que no se veían desde hacía 40 años. Tras varios abrazos y alguna que otra lágrima, Charlie le preguntó a Franz: ¿Por qué no nos derribaste?
Franz le explicó que cuando se puso en su cola y los tenía en el punto de mira para disparar, sólo vio un avión que a duras penas se mantenía en el aire, sin defensas y con la tripulación malherida… no había ningún honor en derribar aquella aeronave.( Franz había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que les inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra se debía combatir con honor y humanidad; de no ser así, no serían capaces de vivir consigo mismos el resto de sus días).
Aquel código no escrito les salvó la vida. Durante varios años compartieron su amistad y en 2008, con seis meses de diferencia, fallecieron de sendos ataques al corazón. Franz Stigler tenía 92 años y Charlie Brown 87.
http://www.aerohispanoblog.com/ye-olde-pub/
http://historiasdelahistoria.com/2012/1 ... no-la-vida
Saludos.
Consiguieron realizar la misión pero a un alto precio… el artillero de cola había muerto y 6 tripulantes más estaban heridos, el morro estaba dañado, dos motores fueron alcanzados y de los dos restantes sólo uno tenía suficiente potencia … incluso el piloto Charlie Brown llegó a perder la consciencia momentáneamente pero cuando despertó consiguió estabilizar el avión.
Cuando pensaba que bastante tendrían con mantener la aeronave en el aire, llegó lo peor… un caza alemán en la cola. Todos pensaron que ya había llegado su momento, pero el caza en lugar de disparar se puso en paralelo con el bombardero. Charlie vio cómo el piloto alemán le hacía gestos con las manos. Así se mantuvo durante unos instantes, hasta que el teniente ordenó a uno de sus hombres subir a la torreta de la ametralladora… pero el alemán hizo un gesto con la mano y se marchó. A duras penas, y tras recorrer 250 millas, Ye Olde Pub consiguió aterrizar en Norfolk (Inglaterra). Charlie contó a sus superiores lo ocurrido pero éstos decidieron ocultar aquel acto de humanidad. Pero el teniente no lo olvidó… ¿Por qué no los había derribado?
En 1987, 44 años después de aquel suceso, Charles comenzó a buscar al hombre que les había perdonado la vida a pesar de no saber nada de él y, mucho menos, si todavía estaba vivo. Puso un anuncio en una publicación de pilotos de combate:
Estoy buscando el hombre que me salvó la vida el 20 de diciembre de 1943.
Desde Vancouver (Canadá), alguien se puso en contacto con él… era Franz Stigler. Después de cruzar varias cartas y llamadas de teléfono, en 1990 lograron reunirse. Fue como encontrarse con un hermano que no se veían desde hacía 40 años. Tras varios abrazos y alguna que otra lágrima, Charlie le preguntó a Franz: ¿Por qué no nos derribaste?
Franz le explicó que cuando se puso en su cola y los tenía en el punto de mira para disparar, sólo vio un avión que a duras penas se mantenía en el aire, sin defensas y con la tripulación malherida… no había ningún honor en derribar aquella aeronave.( Franz había servido en África a las órdenes del teniente Gustav Roedel, un caballero del aire, que les inculcó la idea de que para sobrevivir moralmente a una guerra se debía combatir con honor y humanidad; de no ser así, no serían capaces de vivir consigo mismos el resto de sus días).
Aquel código no escrito les salvó la vida. Durante varios años compartieron su amistad y en 2008, con seis meses de diferencia, fallecieron de sendos ataques al corazón. Franz Stigler tenía 92 años y Charlie Brown 87.
http://www.aerohispanoblog.com/ye-olde-pub/
http://historiasdelahistoria.com/2012/1 ... no-la-vida
Saludos.
- Andrés Eduardo González
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"En momentos de crisis, el pueblo clama a Dios y pide ayuda al soldado. En tiempos de paz, Dios es olvidado y el soldado despreciado».
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Gaspacher
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Anécdotas Militares
Recuerden, recuerden el 5 de noviembre, conspiración, pólvora y traición, no veo la demora y siempre es la hora de evocarla sin dilación...
Es curioso como uno de los mayores villanos de la historia de Inglaterra, ha acabado con el tiempo convirtiéndose en un héroe moderno. Incluso antes de la película, su nombre empezó a ser reivindicado, de ahí que la mascara que lo representaba acabase apareciendo con una sonrisa
Es curioso como uno de los mayores villanos de la historia de Inglaterra, ha acabado con el tiempo convirtiéndose en un héroe moderno. Incluso antes de la película, su nombre empezó a ser reivindicado, de ahí que la mascara que lo representaba acabase apareciendo con una sonrisa
A todo hombre tarde o temprano le llega la muerte ¿Y cómo puede morir mejor un hombre que afrontando temibles opciones, defendiendo las cenizas de sus padres y los templos de sus dioses?" T. M.
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AFOCES
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Con humor.
Ayer fui al médico y me recetó una medicina que inmediatamente, al salir de la consulta, compré. Nunca me leo los prospectos pues son verdaderamente alarmantes; pero esta vez, cuando llegué a casa, me puse un tintito y una tapita y me senté dispuesto a leérmelo de arriba abajo.
Insisto que jamás leo los prospectos así que pensé, ingenuo de mí, que pondría algo así:
Querido paciente: Tienes en tus manos un medicamento que está pensado para aliviar o corregir tu mal. Tómalo según las instrucciones del médico y confía en nosotros que deseamos contribuir, con nuestro producto, a tu restablecimiento. Saludos
Pero ¡¡qué va!! El prospecto es un papel de 31 centímetros de largo, con letra muy menuda y está escrito por ambas caras. Como tengo una regla a mano puedo decir que, con esa letra menudita, los efectos adversos (secundarios) ocupan 21 cm – y son 34 -. Son entre otros : dolor de cabeza, estreñimiento, reacción alérgica, edema(hinchazón alérgico/angioedema(incluido edema de la laringe con posibilidad de…¡¡muerte!!);insomnio, taquicardia, hipotensión, calambres, no conducir, dolor ocular, disfunción eréctil, dolor en el pecho(angina de pecho)… y así 21 centímetros de la parte izquierda de la hoja por ambas caras . ¡¡SOCORROOOO!!
Bueno pues he decidido, después de un largo proceso de la decisión, que no me lo tomo ni de broma. Prefiero morirme de muerte natural que de miedo.
Saludos con humor
Insisto que jamás leo los prospectos así que pensé, ingenuo de mí, que pondría algo así:
Querido paciente: Tienes en tus manos un medicamento que está pensado para aliviar o corregir tu mal. Tómalo según las instrucciones del médico y confía en nosotros que deseamos contribuir, con nuestro producto, a tu restablecimiento. Saludos
Pero ¡¡qué va!! El prospecto es un papel de 31 centímetros de largo, con letra muy menuda y está escrito por ambas caras. Como tengo una regla a mano puedo decir que, con esa letra menudita, los efectos adversos (secundarios) ocupan 21 cm – y son 34 -. Son entre otros : dolor de cabeza, estreñimiento, reacción alérgica, edema(hinchazón alérgico/angioedema(incluido edema de la laringe con posibilidad de…¡¡muerte!!);insomnio, taquicardia, hipotensión, calambres, no conducir, dolor ocular, disfunción eréctil, dolor en el pecho(angina de pecho)… y así 21 centímetros de la parte izquierda de la hoja por ambas caras . ¡¡SOCORROOOO!!
Bueno pues he decidido, después de un largo proceso de la decisión, que no me lo tomo ni de broma. Prefiero morirme de muerte natural que de miedo.
Saludos con humor
- Ismael
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Los increíbles poderes del color rojo.
Allá a finales del siglo XIX, el ejército británico se resistía a abandonar su tradicional uniforme rojo: soldados y oficiales afirmaban que, cuando vestían de rojo, soportaban mejor las temperaturas tropicales. Incluso cuando ya se había adoptado el color caqui, algunos oficiales seguían colocándose telas rojas en el casco, porque decían que así se augantaba mejor el sol.
Parece ser que tal idea llegó aser tomada en serio, trascendió al ejército británico y llegó a los investigadores médicos: en el "Medical Bulletin" de los EEUU de junio de 1893 se menciona la "muy extendida idea de que la ropa interior roja posee un valor médico oculto"; se dudaba de si era una cuestión psicológica, o tenía alguna causa física, absorción de luz y calor, o algo similar.
Ni cortos ni perezosos, las autoridades científicas del ejército de los EEUU decidieron realizar un estudio para contrastar tal creencia, y así, un tal teniente coronel William T. Wood, entonces inspector general del ejército en la recién conquistada Filipinas se lo encargó a un equipo de investigadores, dirigido por el oficial médico James M. Phalen. Dicho equipo seleccionó a mil soldados como "conejillos de indias", clasificados por peso, altura, color de piel y pelo, etc. y a otros mil como grupo de control, y encargaron ropa interior de color rojo para los primeros, y blanco para los segundos. Durante tres años, tendrían que realizar exámenes médicos y psicológicos periódicos para comparar unos con otros.
El primer problema surgió cuando llegó el cargamento desde Philadelphia (diciembre de 1908): la ropa era demasiado pequeña. Los bien pensantes dicen que el contratista pensó que estaba destinada a soldados filipinos, más pequeños, mientras que los más mal pensados piensan que fue para ahorrar costes. En cualquier caso, se tuvo que sacar del estudio a los reclutas más grandes, reduciéndose a la mitad el número de sujetos.
El segundo problema fue que los gayumbos rojos eran de algodón "gordo", no muy apropiados para el clima tropical precisamente: los desafortunados elegidos para llevarlos se quejaban de picores y exceso de sudoración en salva sea la parte, lo cual, a su vez, era causa de guasa constante por parte de sus compañeros de unidad. Por otra parte, el colorante no debía de ser mucha calidad, puesto que, tras unos lavados, empezaba a amarillear, lo cual caba lugar a más situaciones embarazosas.
Al cabo de un año, cuando se preguntó su opinión, de 400 que quedaban, 384 se quejaron de picores, cansancio, dolor de cabeza, mareos, fiebre, visión borrosa, cólicos y ampollas. Los exámenes médicos mostraban pérdida de peso, caída de la tensión sanguínea y anemia, comparados con el grupo de control, con lo cual se dio por terminado el estudio y se abandonó la idea.
Eso sí, sirvió para que el doctor Phalen pudiese dar una conferencia en el congreso de la Asociación de Medicina Tropical del Extremo Oriente (seguro que más amena para los asistentes que la enésima charla sobre la malaria) y una publicación en la Revista Filipina de Ciencias.

(el coronel Phalen)
Parece ser que tal idea llegó aser tomada en serio, trascendió al ejército británico y llegó a los investigadores médicos: en el "Medical Bulletin" de los EEUU de junio de 1893 se menciona la "muy extendida idea de que la ropa interior roja posee un valor médico oculto"; se dudaba de si era una cuestión psicológica, o tenía alguna causa física, absorción de luz y calor, o algo similar.
Ni cortos ni perezosos, las autoridades científicas del ejército de los EEUU decidieron realizar un estudio para contrastar tal creencia, y así, un tal teniente coronel William T. Wood, entonces inspector general del ejército en la recién conquistada Filipinas se lo encargó a un equipo de investigadores, dirigido por el oficial médico James M. Phalen. Dicho equipo seleccionó a mil soldados como "conejillos de indias", clasificados por peso, altura, color de piel y pelo, etc. y a otros mil como grupo de control, y encargaron ropa interior de color rojo para los primeros, y blanco para los segundos. Durante tres años, tendrían que realizar exámenes médicos y psicológicos periódicos para comparar unos con otros.
El primer problema surgió cuando llegó el cargamento desde Philadelphia (diciembre de 1908): la ropa era demasiado pequeña. Los bien pensantes dicen que el contratista pensó que estaba destinada a soldados filipinos, más pequeños, mientras que los más mal pensados piensan que fue para ahorrar costes. En cualquier caso, se tuvo que sacar del estudio a los reclutas más grandes, reduciéndose a la mitad el número de sujetos.
El segundo problema fue que los gayumbos rojos eran de algodón "gordo", no muy apropiados para el clima tropical precisamente: los desafortunados elegidos para llevarlos se quejaban de picores y exceso de sudoración en salva sea la parte, lo cual, a su vez, era causa de guasa constante por parte de sus compañeros de unidad. Por otra parte, el colorante no debía de ser mucha calidad, puesto que, tras unos lavados, empezaba a amarillear, lo cual caba lugar a más situaciones embarazosas.
Al cabo de un año, cuando se preguntó su opinión, de 400 que quedaban, 384 se quejaron de picores, cansancio, dolor de cabeza, mareos, fiebre, visión borrosa, cólicos y ampollas. Los exámenes médicos mostraban pérdida de peso, caída de la tensión sanguínea y anemia, comparados con el grupo de control, con lo cual se dio por terminado el estudio y se abandonó la idea.
Eso sí, sirvió para que el doctor Phalen pudiese dar una conferencia en el congreso de la Asociación de Medicina Tropical del Extremo Oriente (seguro que más amena para los asistentes que la enésima charla sobre la malaria) y una publicación en la Revista Filipina de Ciencias.

(el coronel Phalen)
Si Dios me hubiere consultado sobre el sistema del universo, le habría dado unas cuantas ideas (Alfonso X el Sabio)
Debemos perdonar a nuestros enemigos, pero nunca antes de que los cuelguen (H.Heine)
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- Ismael
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Tampoco son los primeros que se encuentran tal cosa:
https://descubrirlahistoria.es/2014/09/ ... r-vikinga/
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Anécdotas Militares
1866 fue la última vez que el ejército de Liechtenstein fue a la guerra: enviaron una fuerza de 80 hombres, y volvieron a casa 81: habían hecho un amigo italiano que se volvió con ellos.
http://media.lonelyplanet.com/shop/pdfs ... apter_.pdf
Un saludo
http://media.lonelyplanet.com/shop/pdfs ... apter_.pdf
Un saludo
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