Batallas Históricas en Sudamérica
- Andrés Eduardo González
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Batallas Históricas en Sudamérica
"En momentos de crisis, el pueblo clama a Dios y pide ayuda al soldado. En tiempos de paz, Dios es olvidado y el soldado despreciado».
- Xenophonte
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Batallas Históricas en Sudamérica
Por parecerme este Hilo el mas adecuado y ante la falta en el Foro de información sobre una de las primeras y mas importantes Batallas de la Independencia LatinoAmericana : La Batalla de Las Piedras
A principios de 1811 llegó Elío de España a Montevideo con el título de Virrey del Río de la Plata. Días después declaró la guerra a Buenos Aires, al no ser reconocido por la Junta revolucionaria. Los habitantes de nuestra campaña estaban descontentos con las autoridades de Montevideo. Cuando Montevideo declaró la guerra a Buenos Aires, iniciaron la revolución. En un principio los caudillos del ejército patriota fueron estancieros, que lucharon con capataces y peones, contrabandistas, matreros, indios, gauchos y negros esclavos. Artigas desertó del Cuerpo de Blandengues y fue a ofrecer sus servicios a Buenos Aires.
En los primeros días del mes de abril de 1811, se incorporó a la revolución, estableciendo su cuartel general en Mercedes. Desde allí, el 11 de abril se dirigió a sus compatriotas en lo que se conoce con el nombre de Proclama de Mercedes. Este documento termina con las siguientes palabras:
"A la empresa, compatriotas, que el triunfo es nuestro: vencer o morir es nuestra cifra y tiemblen, tiemblen esos tiranos de haber excitado vuestro enojo, sin advertir que los americanos del Sur están dispuestos a defender su patria y a morir antes con honor que vivir con ignonimia en afrentoso cautiverio".
El 12 de mayo, Artigas llegó a Canelones con unos mil hombres. Allí se enteró de que habían enviado un ejército para combatirlo, al mando de José de Posadas. Los dos grupos se encontraron en la localidad de Las Piedras el 18 de mayo, y luego de un combate que se prolongó desde poco antes del mediodía hasta las cuatro de la tarde, según se lee en el parte que envió Artigas a Rondeau, los Orientales lograron la victoria.
A principios de 1811 llegó Elío de España a Montevideo con el título de Virrey del Río de la Plata. Días después declaró la guerra a Buenos Aires, al no ser reconocido por la Junta revolucionaria. Los habitantes de nuestra campaña estaban descontentos con las autoridades de Montevideo. Cuando Montevideo declaró la guerra a Buenos Aires, iniciaron la revolución. En un principio los caudillos del ejército patriota fueron estancieros, que lucharon con capataces y peones, contrabandistas, matreros, indios, gauchos y negros esclavos. Artigas desertó del Cuerpo de Blandengues y fue a ofrecer sus servicios a Buenos Aires.
En los primeros días del mes de abril de 1811, se incorporó a la revolución, estableciendo su cuartel general en Mercedes. Desde allí, el 11 de abril se dirigió a sus compatriotas en lo que se conoce con el nombre de Proclama de Mercedes. Este documento termina con las siguientes palabras:
"A la empresa, compatriotas, que el triunfo es nuestro: vencer o morir es nuestra cifra y tiemblen, tiemblen esos tiranos de haber excitado vuestro enojo, sin advertir que los americanos del Sur están dispuestos a defender su patria y a morir antes con honor que vivir con ignonimia en afrentoso cautiverio".
El 12 de mayo, Artigas llegó a Canelones con unos mil hombres. Allí se enteró de que habían enviado un ejército para combatirlo, al mando de José de Posadas. Los dos grupos se encontraron en la localidad de Las Piedras el 18 de mayo, y luego de un combate que se prolongó desde poco antes del mediodía hasta las cuatro de la tarde, según se lee en el parte que envió Artigas a Rondeau, los Orientales lograron la victoria.
''Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana" J. Artigas.
''El ladrón piensa que todos son de su condición'':refrán popular Castellano.
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- Xenophonte
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Parte de la Batalla de Las Piedras de José Artigas a José Rondeau.
José G. Artigas
Habiendome acampado en la villa de Canelones con el objeto de molestar a los
enemigos, que se hallaban cituados en las Piedras y privarles las introducciones de
Ganados y demas comestibles para Montevideo; y advirtiendo ser insuficientes todas las
providencias y vigilancia de las Partidas, que continuamente destacaba á este fin;
dispuse con anúencia de los S.S. Capitanes, el atacarlos, en atención á que aun quando
las fuerzas enemigas ascendian al número de 600 hombres, según las mas noticias que
por algunos pasados havía adquirido. Contaba con mucha parte adicta á nosotros.
Pasé inmediatamente el correspondiente oficio á mi hermano Don Man. Artigas,
indicandole el punto donde devia reunirse conmigo; y á las pocas horas de haver
marchado el chasque, recibi oficio de dho. Mi Hermano, en que me avisaba hallarse
atacado por los ene-/migos, pidiendo 300 hombres de refuerzo. Con esto llegó la nota
que Otra Columna enemiga se dirigia á Canelones, con el objeto de atacarme; al
momento acordé con los S.S oficiales que era combeniente dirigirnos al Sauce á dar
auxilio á los enemigos entre dos fuegos; y rendidos estos, cortar la retirada á los que se
havian dirigido á Canelones.
En efecto dispuse mi salida á puestas del sol, y marché con el abrigo de la Noche,
pasando á la vista de los fogones enemigos. La noche se puso sumamente obscura, y al
Día amanecio lloviendo, cuya llubia continuó hasta el siguiente Con el mal Tpo. Se
imposibilitó la marcha, y me acampé en las Puntas del Canelon Chico, desde donde
pase orden á mi hermano, para que se reuniera en dicho punto, en virtud de haver savido
que la noche de mi salida, havia regresado la Tropa enemiga al Campamento de las
Piedras. Mi hermano se incorporó en el citado Destino, la/Noche del 17, segunda de mi
salida, y por la incapacidad del Tiempo, no pude determinar el albaso que tenia
proyectado. El tiempo mejoró y mis Partidas de descubierta empezaron sus guerrillas,
con dos columnas que en el mejor orden marchaban para mi campamento. Al instante
destaqué una Partida de 200 hombres montados, de la Gente Patriota voluntaria, para
que los fueran sacando de su campamento; y mandé que la Tropa tomara caballos para
salir á batirlos. Los enemigos abanzaron sobre los de cavalleria y Yo con el resto del
Exto. Marché sobre ellos. De la Gente armada de cavalleria, sáqué 150 hombres para
reforzar la Infantería; y ordené dos columnas de cavalleria, una al mando de Don
Antonio Pérez que ocu(pa)ba la derecha con la demas Gente de mi hermano Don
Manuel for/me otra columna (como de 250 hombres) con el objeto, de cortar la retirada
á los enemigos.
En este orden abanzé, y puesto á la frente de los enemigos, desplegué en Batalla con la
Infanteria y mandé á mi Ayudante mayor Don Eusevio Valdenegro, pasase orden que la
una Columna de cavalleria de la derecha abanzara amenazando picar la retaguardia
enemiga; y echando pie á Tierra la infanteria, hizo su demostración de avanze con
bastante rapidez; pero los enemigos aparentaron retirarse, sin hacer mayor fuego,
siempre con el mejor orden.
Esta aparente retirada, la hizieron con el interez de cituarse en una loma, lugar
dominante á todos quatro frentes de su posicion; y en este presentaron la Batalla.
La fuerza enemiga constaria de 400 á 500 hombres de Infanteria con quatro piezas de
Artilleria dos obuces de á 32,, y dos cañones de á 4,, con /64 artilleros buenos: de á 16
hombres de dotacion en cada cañon, y 459 qye componian la Cavalleria.
La fuerza de mi divicion, se componia de 600 hombres de cavalleria (mal armados), y
400 infantes, con los dos cañoncitos de á 2.
El combate empezó á las onze y media de la mañana y terminó á las 4 de la tarde. A este
se dio principio en los terminos ante-dichos: pero como la Tropa estaba anciosa de
abanzar, sufrió un tiro de Granada que me llebó seis patricios, para hallarlos en peloton,
que todo mi esfuerzo y el de los oficiales no era bastante á contenerlos en abanzar, por
que no sufirieran el ventajoso fuego de los enemigos; en un luagr donde el Terreno era
dominado por ellos, tanto como las municiones de Artilleria superaban á las nuestras.
Los enemigos se recistieron vigorosamente en este punto; tanto que fue necesaria toda
la constancia de nuestra heroyca Tropa, para echarlos de alli; de donde salieron
retirandose con el mejor orden. La Tropa cargó vigorosamente sobre ellos, y aqui se les
tomó un cañón; pero como los fuegos de Artilleria superaban á los nuestros contenian
sumamente á /nuestra Tropa, que solo su mucho valor podia recistirlos.
Con su retirada, consegui cituarme en mejor terreno, y de aquí hize abanzar á la
columna de cavalleria de la derecha, y mi Ayudante mayor á la izquierda, mandando
entrar para la retaguardia enemiga á la columna que mandaba mi hermano Don manuel
Francisco Artigas.
Aquí fue bastante activo el fuego. Que duraria mas de una hora; y
con la energia que disputaba la accion nuestra Tropa, se intimidaron los enemigos, y
pusieron bandera Paralementa á que yó mismo en persona contexté se rindieran a
discreccion, librando vidas de todos, con lo que se rindieron, y quedó por nosotros la
victoria, y todo el campo de batalla, que era á distancia de un quarto de legua de la
Capilla de las Piedras. En la misma Capilla, donde tenían su Campamento, havia
quedado una Guardia de 30 hombres, (según declaracion del Ayudante mayor de
ordenes, Subteniente de cavalleria Don Juan Rosales), con un cañon de á 4. La
rendicion de dha Gua la encargué á mi Ayudante Mayor Don Eusevio Valdenegro;
quien para conceguirla (evitando en lo posible toda efucion de sangre) mandó pasase
con parlamento el expresado Ayudante /Mayor de ordenes Don juan Rosales, á que con
el respecto de su Tropa, hiciera se rindiese a discrecion; lo que asi berificaron; y fueron
pricioneros mas de 100 hombres que alli habian replegado con provistos de caxones de
municiones; y con 16 artilleros mas, en el cañon que tenian.
Entre tanto disponia yó la reunion dela Tropa, y conducion segura de los pricioneros,
pasó mi Ayudante el referido Don Eusevio Valdenegro, á la operación antedicha,
tomando el Parque de Artilleria, que lo tenian bien provisto de municiones de todos los
calibres inidicados, y de todas las claces, las que con mi orden hizo extraer, con mas tres
carros capuchinos: y como llegó nota de que salia refuerzo de Montevideo, fue
necesario apostarme en lugar ventajoso para esperar al enemigo, que hasta ahora, (que
son las 6 de la mañana) no se ha dejado ver.
Tengo varias Partidas hacia los Migueletes para que estén á la observación de los
enemigos, y en todo caso/ apuro, dispongo mi retirada á Canelones. El Ayudante mayor
de ordenes, Don juan Rosales, me asegura haver de fuerza en la Plaza de Montevideo,
de (5 á 600) (500 á 600) hombres, inclusos los que estaban en la Colonia, y que (según
este) han regresado á Montevideo.
Combiene pues que VS., en vista de lo expuesto, acelere sus marchas, y me mande tropa
á la mayor brevedad, entre la qual, es indispensable venga una dotación suficiente de
Artilleros, para el manejo de las 5 piezas de artilleria que hé tomado á los enemigos:
mandandome bastantes piedras de chispa, que las necesito mucho, que las necesito
mucho, y no las havia en el Parque enemigo.
La perdida, que hemos tenido en esta gloriosa accion, será como unos diez y ocho ó
veinte hombres muertos, y unos 14 heridos. No tengo entero conocimiento de esto,
hasta despues que noticiaré á V S con mas propiedad. Los enemigos muertos seran
como 30,, y según el primer conocimiento que tengo de los heridos ascienden á 46, ó
50, y prisioneros como 420,, inclusos 22 oficiales, con el Comandante Gral. Don José
Posadas.
No puedo ocultar á VS. Quan dignos son todos los S.S oficiales que he tenido el honor,
de tener á mis ordenes, en tan gloriosa accion; por que todos, todos se han portado con
todo el honor y entusiasmo que los caracterisa, y hace dignamente acreedores á la alta
consideración de la Excma. Junta, y á la eterna gratitud de sus compatriotas.
Las Tropas todas, me merecen igual atencion, y estoy seguramente persuadido, que á no
ser tanto su valor, no era capaz de haverse conceguido una accion con tantas ventajas
para los enemigos; tan heroyca para sus triunfadores y que en todas sus partes justifica
el honor de las armas de nuestra Patria.
Por ahora me hallo sumamente ocupado, y con la atención puesta en los enemigos; por
lo que no puedo subtansiar un parte completo, con estado de armas municiones, y todo
lo demas relativo á los enemigos, que lo haré á primera oportunidad.
En este momento acabo de recibir el adjunto parte, que dá Don Pedro G. Perez, de lo
que ha ocurrido en Santa Tereza; y todo, está pronosticando el inmediato extrago y
ruyna de los Tiranos, y la alta gloria de nuestra dulce Patria, que se hara eterna la
memoria de sus dignos hijos.
Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años
Campamento de las Piedras 19 de Mayo de 1811 - José Artigas.
Última edición por Xenophonte el 28 May 2015, 19:24, editado 1 vez en total.
''Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana" J. Artigas.
''El ladrón piensa que todos son de su condición'':refrán popular Castellano.
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Batallas Históricas en Sudamérica
Con esta Victoria, Artigas culminaba las operaciones de su primera campaña militar, que, a juicio de los expertos lo revelan como un consumado general.
Su estrategia, de carácter netamente ofensivo que toma por objetivo fundamental la destrucción de las fuerzas enemigas, queda de manifiesto en su accionar: frente a dos grupos, uno que amenazaba Canelones, donde se encontraba él mismo y otro que se dirigía al Sauce para atacar a Manuel Francisco que venía de Maldonado, concibe de inmediato la maniobra por líneas interiores que ya había hecho famosos a Federico de Prusia y a Napoleón; ordena marchar en dirección a Manuel Francisco a fin de tomar por retaguardia a las fuerzas que estuvieran combatiendo contra este; derrotados los "regentistas" volverse con todas sus fuerzas reunidas hacia las tropas que se dirigían a Canelones y atacarlas por su retaguardia, cortándoles así toda posibilidad de retirada. En cuanto a lo táctico, es decir, para la batalla misma, organiza un dispositivo buscando la derrota completa del enemigo y es así que despliega su fuerza de manera de atacar no sólo el frente de Posadas, sino también su flanco y su retaguardia para que no tenga ninguna posibilidad de retirada y deba rendirse.
El tipo de batalla empleado por Artigas repite, por lo tanto, el tipo concebido y empleado por Napoleón, siendo su ejemplo más preciso la batalla de Castiglioni, librada contra los austríacos al borde del lago de Garda el 5 de agosto de 1796.
Los "empecinados" regentistas, perdido el único ejército con que podían contar quedaron encerrados en Montevideo y Colonia. Muy pocos días después –el 27– esta última plaza se rindió a las fuerzas patriotas al mando de Venancio Benavídez.
Por lo demás el triunfo de Las Piedras dio a las milicias artiguistas el dominio total de la campaña oriental. El Comandante del Apostadero Naval de Montevideo, Capitán de Fragata José María de Salazar dirá, refiriéndose al resultado de la batalla, que era una "pérdida irreparable" y una "cruel catástrofe" pues en ella se perdió "toda la Marina" que es el "principal apoyo de la plaza". Y agregaba:
"La sola noticia de que las tropas de Buenos Aires tenían sitiado el baluarte de la América, a la que sus papeles públicos añadían tomado, reanimó el entusiasmo de las Provincias en favor de la independencia, el de Chile, y no dudaré en afirmar que hasta el mismo reino de Lima se ha resentido de tan funesta nueva, pero lo que no puede dudarse es que ella ocasionó el que el Paraguay adoptase unirse al de Buenos Aires, como lo hizo. Si por de fuera consiguieron los enemigos estas grandes ventajas, en esta Banda lograron atraer a su partido a todos los pueblos, y quitándonos cuantos auxilios sacábamos de ellos, reducirnos a sólo el recinto de la Plaza y a la mayor miseria y pobreza por mucho tiempo".
No fue menor la repercusión en Buenos Aires, en donde la victoriosa acción contribuyó a establecer el fervor revolucionario, muy decaído por el fracaso de Manuel Belgrano en el Paraguay y por la lentitud del avance en el frente altoperuano. Al desbaratar el baluarte más sólido del regentismo español en el Plata, se anulaban las combinaciones posibles con el Paraguay de Velasco.
La Junta bonaerense confirió a Artigas el "empleo de coronel del Cuerpo de Blandengues de la frontera de Montevideo"; y decretó ascensos a los oficiales que tan valientemente se habían comportado en las acciones de San José y Las Piedras.
Su estrategia, de carácter netamente ofensivo que toma por objetivo fundamental la destrucción de las fuerzas enemigas, queda de manifiesto en su accionar: frente a dos grupos, uno que amenazaba Canelones, donde se encontraba él mismo y otro que se dirigía al Sauce para atacar a Manuel Francisco que venía de Maldonado, concibe de inmediato la maniobra por líneas interiores que ya había hecho famosos a Federico de Prusia y a Napoleón; ordena marchar en dirección a Manuel Francisco a fin de tomar por retaguardia a las fuerzas que estuvieran combatiendo contra este; derrotados los "regentistas" volverse con todas sus fuerzas reunidas hacia las tropas que se dirigían a Canelones y atacarlas por su retaguardia, cortándoles así toda posibilidad de retirada. En cuanto a lo táctico, es decir, para la batalla misma, organiza un dispositivo buscando la derrota completa del enemigo y es así que despliega su fuerza de manera de atacar no sólo el frente de Posadas, sino también su flanco y su retaguardia para que no tenga ninguna posibilidad de retirada y deba rendirse.
El tipo de batalla empleado por Artigas repite, por lo tanto, el tipo concebido y empleado por Napoleón, siendo su ejemplo más preciso la batalla de Castiglioni, librada contra los austríacos al borde del lago de Garda el 5 de agosto de 1796.
Los "empecinados" regentistas, perdido el único ejército con que podían contar quedaron encerrados en Montevideo y Colonia. Muy pocos días después –el 27– esta última plaza se rindió a las fuerzas patriotas al mando de Venancio Benavídez.
Por lo demás el triunfo de Las Piedras dio a las milicias artiguistas el dominio total de la campaña oriental. El Comandante del Apostadero Naval de Montevideo, Capitán de Fragata José María de Salazar dirá, refiriéndose al resultado de la batalla, que era una "pérdida irreparable" y una "cruel catástrofe" pues en ella se perdió "toda la Marina" que es el "principal apoyo de la plaza". Y agregaba:
"La sola noticia de que las tropas de Buenos Aires tenían sitiado el baluarte de la América, a la que sus papeles públicos añadían tomado, reanimó el entusiasmo de las Provincias en favor de la independencia, el de Chile, y no dudaré en afirmar que hasta el mismo reino de Lima se ha resentido de tan funesta nueva, pero lo que no puede dudarse es que ella ocasionó el que el Paraguay adoptase unirse al de Buenos Aires, como lo hizo. Si por de fuera consiguieron los enemigos estas grandes ventajas, en esta Banda lograron atraer a su partido a todos los pueblos, y quitándonos cuantos auxilios sacábamos de ellos, reducirnos a sólo el recinto de la Plaza y a la mayor miseria y pobreza por mucho tiempo".
No fue menor la repercusión en Buenos Aires, en donde la victoriosa acción contribuyó a establecer el fervor revolucionario, muy decaído por el fracaso de Manuel Belgrano en el Paraguay y por la lentitud del avance en el frente altoperuano. Al desbaratar el baluarte más sólido del regentismo español en el Plata, se anulaban las combinaciones posibles con el Paraguay de Velasco.
La Junta bonaerense confirió a Artigas el "empleo de coronel del Cuerpo de Blandengues de la frontera de Montevideo"; y decretó ascensos a los oficiales que tan valientemente se habían comportado en las acciones de San José y Las Piedras.
''Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana" J. Artigas.
''El ladrón piensa que todos son de su condición'':refrán popular Castellano.
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