Kraken escribió:M a r i a escribió:En principio estaba explicando la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, en la cual han incluido el Registro corporal externo. Y he dicho que es lo que simplemente se entendía como el cacheo. Concepto este que el forista Kraken ha aclarado que si bien no existe en la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, si existe en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, algo que es cierto y que Yo ya sabía.
No.
¿En qué artículo figura la palabra cacheo en la LECrim?
Me alegro que me hagas esta pregunta como dicen los políticos. En fin.
La regulación legal que podría amparar las intervenciones corporales, conocidas como cacheo puede enmarcarse en los arts. 282 LECrim., 11.f) y g) y en el art. 23 de la LO 2/1986, de Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado y 18, 19 y 20 LO 1/1992, de Seguridad Ciudadana.
Podría decirse que ninguno por si solo hace referencia directa a la práctica del cacheo o registros corporales, ya que este artículo 282 LEC se refiere a
las diligencias necesarias para comprobar los delitos y descubrir a los delincuentes y recoger los efectos, instrumentos o pruebas del delito, y el art. 11.1 g) LO 2/1986 establece la facultad de detener a los presuntos culpables, asegurar los instrumentos, efectos y pruebas del delito.
En resumidas cuentas, puede entenderse que en la regulación de estos artículos en su conjunto pueden quedar incluidos los cacheos y registros corporales que suelen practicar los agentes.
Sobre todo, este art. 18 de la LO 1/1992 establece que «los agentes de la autoridad podrán realizar,
en todo caso,
las comprobaciones necesarias para impedir que en las vías, lugares y establecimientos públicos se porten o utilicen ilegalmente armas procediendo a su ocupación».
Con todo esto se puede entender que si bien no existe la palabra cacheo, si existe cobertura legal para estas diligencias de registro superficial exterior.
Un saludo,
La verdad, la firmeza, la lealtad, el honor,... y la obediencia, fama, honor y vida son caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados