Amigos:
Siento mucho la muerte del Teniente Diego Armando Maldonado Gómez, distinguido miembro de nuestras Fuerzas Especiales, quien ofrendó su vida en defensa de la PATRIA...Patria Tierra Sagrada... Mi más sentido pésame a sus familiares y amigos. Paz en su tumba.
Una vez mas observamos impertérritos los nuevos desafíos de nuestras Fuerzas Armadas.
Que sirva la inmolación de un joven ecuatoriano, de un joven profesional de las armas, para darnos cuenta de nuestras deficiencias.
No solamente de las deficiencias de nuestro armamento, sino también de las deficiencias que tenemos como Estado.
He leído los posts escritos por muchos de nuestros amigos de estas páginas y -aunque no esté dicho todo- veo que existen tantas inquietudes, tantos disgustos, tantas contradicciones analizadas-entre lo que se dice y lo que se hace- a nivel gubernamental, que nos queda solo meditar sobre este ingrato suceso.
De repente podríamos decir que ganamos otra escaramuza más con las fuerzas irregulares que nos invaden desde el norte, pero, no será excesivo el costo, dimos una buena batalla, la operación fue bien coordinada, que equipos hubieran sido necesarios para tener -si es posible- más éxitos....?
Cabe la pregunta: Se podría haber salvado al Teniente Maldonado, o se podrían haber evitado las heridas de los otros combatientes...?
No son estos los riesgos de una sacrificada y nunca bien entendida profesión como es la carrera militar...?
Cuales son los seguros y beneficios que quedan para la familia de un militar fallecido en el cumplimiento del deber...? Queda la familia, su mujer, sus hijos, los pobres padres desamparados o nuestra sociedad los protege...?
O protegemos a los delincuentes...?
Me da mucha indignación escuchar a los que protegen a los delincuentes porque les recuerdan a sus PADRES.
Discúlpenme
