Fundación
En Madrid, el 13 de mayo de 1926, se emitía, desde la más importante institución española, que desde 1773 velaba por el cuidado y bienestar del idioma español, el siguiente comunicado:
“La Real Academia Española, según lo propuesto por V.S., en cablegrama, primero y posteriormente por cartas, aprobó la creación en Panamá de una Academia correspondiente de la Española, compuesta por 18 plazas de número y regida por idénticas disposiciones que sus análogas, las establecidas en América.” En la misma junta, y de conformidad con las actuales y pertinentes disposiciones reglamentarias, se acordó que la nueva Academia Panameña de la Lengua quede firmada por los señores:
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http://www.aplengua.com.pa/Portal de la Academia Panameña de la Lengua
“La sangre de mi espíritu es mi lengua.
Y mi patria es allí donde resuene soberano su verbo, que no amengua,
su voz, por más que ambos mundos llene”
Unamuno, La sangre de mi espíritu, poesía.....
Ofrecemos este portal a todos los usuarios hispanohablantes y a los que, aun no siéndolo, poseen afinidad, vínculos o interés en nuestro idioma y cultura. Pero sobre todo, va dedicado a todos los panameños, por ser usuarios de la lengua de Quevedo, Unamuno, Cervantes… la misma de Borges, Gabo, Solarte, Morgan, Vargas Llosa, Sinán, Rulfo, Ros-Zanet, Martínez Ortega, Elsie de Ricord…, y otros. Por ser americanos y compatriotas de los que son de cualquier lugar donde el español resuena. Porque nunca olviden que son dueños de un tesoro vivo. Que, vivo y enriquecido de savia que lo nutra, no que lo desvirtúe, deben heredarlo sus hijos; quienes deben saber primero y bien su idioma materno y luego aprender otros. Y añade Sócrates en el mismo diálogo con Hermógenes: “cuando se ignora la propiedad de las palabras primitivas, no se pueden comprender las derivadas, que sólo se explican por aquéllas”.
Berna Pérez Ayala de Burrell
La Academia Panameña en la actualidad:
Entre sus fines están:
El estudio, apropiado uso y defensa del idioma español;
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A todo hombre tarde o temprano le llega la muerte ¿Y cómo puede morir mejor un hombre que afrontando temibles opciones, defendiendo las cenizas de sus padres y los templos de sus dioses?" T. M.