Ahí falta un matiz importante. El Kfir es una plataforma relativamente barata y limitada en origen, y justamente por eso ofrecía un margen amplio para integrarle sensores y armas modernas sin los costos de una plataforma de mayor generación. En ese sentido, la modernización fue inteligente y bien aprovechada.Al Cesar lo que es del Cesar, la modernización del Kfir fue lo que finalmente le dio mentalidad de guerra aérea y no solo de bombardeo a tierra a la FAC, pues gracias a ellos fue que empezamos a ir a ejercicios aéreos, lo que nos permitió crear una doctrina de combate coherente con nuestro entorno, ademas que le hizo entender la gran importancia de la guerra electronica, por ende el proyecto Lechuza y ahora el de los 737.
Al César lo que es del César: la modernización del Kfir fue clave para que la FAC cambiara el chip, pasando de una aviación centrada casi exclusivamente en apoyo a tierra a una mentalidad de guerra aérea más completa. Eso abrió la puerta a ejercicios combinados, a una doctrina de combate más coherente con su entorno y a entender la importancia de la guerra electrónica, de donde nacen proyectos como Lechuza y, posteriormente, el de los 737 EW.
Y ese salto no es casual: el 737 llega con apoyo directo de EE. UU., en el marco de una relación estrecha y de confianza, propia de un país con estatus y cooperación privilegiada con Washington. Más allá de si fue donación o adquisición facilitada, lo relevante es que ese tipo de assets no se obtiene sin respaldo político-estratégico.
Dicho eso, conviene no confundir el mérito doctrinal con una superioridad estructural del sistema. El Kfir permitió aprender y evolucionar —y eso es valioso—, pero lo hizo desde una plataforma con límites muy claros. El reto real es trasladar ahora esa doctrina a sistemas más capaces y sostenibles en el tiempo.
Hay varias imprecisiones ahí. Los Mirage 2000P peruanos no fueron simples “Mirage V mejorados para dogfight”. Introdujeron radar multimodo RDM/RDI, capacidad BVR real (Super 530D), fly-by-wire y una arquitectura de misión claramente superior a la de los Mirage V. Eso sí cambió el salto doctrinal respecto a la flota anterior, aunque luego no se completó por decisiones presupuestales (armamento y upgrades limitados).Perú, en cambio, al comprar sus Mirage 2000 pelados, nunca logró adquirir una nueva doctrina aire-aire diferente a la que ofrecían sus viejos Mirage V, ya que básicamente solo mejoraron sus capacidades dogfight, lo que los llevó a la errada compra de los MiG-29, el avión de cuarta generación que más campos de desguace ha llenado, que si bien por fin les dió algo de capacidad BVR con el R-27, era un caza tan poco optimizado para tal fin (realmente era otro dogfighter, muy bueno por cierto) que al final era más fácil usarlos como backup para combates en corto alcance como hacían los gringos con los primeros Sparrow sobre Vietnam.
Sobre los MiG-29: no es correcto decir que fue una “compra errada” por diseño. El Fulcrum fue concebido como caza de superioridad aérea con alto rendimiento energético, y su BVR con R-27 era competitivo en su época. Sus limitaciones estuvieron en sensores, fusión de datos, datalink y doctrina (y, en el caso peruano, en modernizaciones parciales), no en que “no sirviera para BVR”.
Compararlo con el uso de los primeros Sparrow en Vietnam es una analogía floja: los problemas allí fueron ROE restrictivas, fiabilidad temprana del misil y falta de entrenamiento BVR, no que el avión fuese un “dogfighter puro” incapaz de BVR.
En síntesis: el Perú sí dio el salto tecnológico con el Mirage 2000 y sí incorporó BVR con el MiG-29. Lo que falló no fue el avión, sino la continuidad doctrinal, la inversión sostenida en sensores/armas y la integración de multiplicadores. Mezclar eso y achacarlo al “mal diseño” de las plataformas no resiste un análisis técnico serio.
Y conviene precisar algo clave: no es cualquier F-16. Se trata del F-16 Block 70/72, la última versión de un caza recontra probado en combate, en escenarios complejos y de alta amenaza, a lo largo de décadas.El F-16 es un buen inicio a lo que será un largo camino de recuperación de doctrina aérea para Perú, con la esperanza que el país cuente con los fondos para hacer todos los cambios y compras necesarias para tal fin.
No es una promesa de brochure:
En defensa aérea, eso pesa tanto como la ficha técnica,y a veces, más.




