reytuerto escribió: ↑21 Oct 2025, 01:09
Estimado Giancarlo:
Disculpa por la demora, pero creo que tu pregunta merecía una respuesta más meditada:
"...¿consideras que la compra de material soviético y francés le entrego al Perú independencia armamentista?..."
Creo, sinceramente, que este tipo de compras (vitales, costosas y a largo plazo) de una manera u otra,
condicionan tu relación con el proveedor.
Tres ejemplos: Francia fue el principal proveedor de "materiel" al Tzahal durante los años 50s y 60s. Desde los SuperSherman y AMX-13, hasta el obús de 155 Mle 50, desde el Mirage III, Mystere y Super Mystere, hasta las torpederas de Cherburgo. Todo cambió cuando se acabó la guerra de Argelia y Francia puso en los platillos el peso del mercado israelí contra el peso del jugoso mercado árabe y sus petrodólares. Si a eso le sumamos el tufillo anti-semita de algunas administraciones gales, el panorama está completo.
Segundo ejemplo: Reino Unido: fue el suministrador del principal tanque israelí de los 60s, el mítico Centurion, primero con un cañón de 20 libras (discúlpame, nunca me puedo acordar la equivalencia en mm de esa pieza) y luego con el igualmente mítico L7 de 105 mm. El siguiente carro israelí iba a ser el Chiftain con el L11. Pero el gobierno laborista de su Graciosa Majestad también prefirió el mercado árabe, mucho más substancioso. Eso determinó, primero que el principal suministrador de blindados pasase a ser EUA (primero con el M48 y luego con el M60), y a largo plazo, que el Gral. Tal y su equipo diseñasen un carro de combate ad hoc para Israel, el Merkava.
Tercer ejemplo, que va a romper muchos corazoncitos rojos

: En 1977 en el desierto del Ogadén se enfrentaban dos clientes de la Unión Soviética, Etiopia y Somalia. Pese a los éxitos somalíes iniciales, la URSS determinó que, a largo plazo, Etiopia era un socio más importante, y en plena guerra hizo su elección: equipamiento masivo de Alemania del Este y "asesores" cubanos por miles llegaron a Etiopia. Etiopía (o, mejor dicho, Cuba) pudo primero controlar la situación y luego revertirla. Somalia después de la derrota se convirtió en un caos, ejemplo arquetípico de estado fallido, que 50 años después no levanta cabeza.
Y no, no estoy evadiendo la pregunta (no me gusta hacerlo)

, sólo doy un marco a mi exposición. ¡
Por supuesto que la compra del equipo soviético nos condicionó, y no solo no nos dio más independencia, sino que nos encajonó a ser clientes de un bloque determinado (a ver, ¿qué posibilidad había que Checoslovaquia o Bulgaria nos vendiesen un fusil en 1974 sin la anuencia de Moscú? Pues eso)! Desde los contactos cercanos con Cuba, hasta la militancia en el movimiento No-Al. El tufo de SINAMOS siempre supo a ron Isla del Tesoro y Tropicana (más que a Stolichnaya)

. De hecho, retrospectivamente creo que la compra de los Sujoi Su-22 fue un error, no solo era un avión paticorto (si o si, debían volar con 2 tanques externos, y no era extraordinario que lo hiciesen con 4

), y de carga bélica limitada para lo grande que es el avión (por favor, recuerda que el Fitter era en la Aviación Frontal un aparato CAS, no un interdictor y las distancias en Europa son mucho menores que las distancias en Sudamérica), sino que su aviónica era inicialmente extraordinariamente limitada (al menos de los primeros 36 ejemplares), creo que a la FAP mejor le hubiese ido si seguía con la plataforma Mirage, sea V, sea F1, así hayan sido menos aparatos (además, la vida de los airframes -mis apologías a Joseph por el anglicismo- soviéticos es bastante más corta que la de los aparatos galos, y el TBO más corto... y el mantenimiento del Tumansky era complicadito, por decirlo en términos civilizados).
¿Y qué con respecto a los galos? ¿
Dassault y la arquitectura cerrada bajo 7 llaves de sus aviones te da independencia? No, por supuesto que no, tienes que morir bajo los productos de Matra, Aerospatiale, SAGEM, Thomson CSF y SNECMA. Eso es una independencia muy sui generis, por decir lo menos ¿Que si son buenos?, nadie te lo discute; ¿Baratos? ¡No se oye, padre!; ¿Versátiles? Es lo que hay, y a morir callados. Eso sí, Quai d'Orsay hace pocas preguntas, y tienes que hacer actos de verdadera brutalidad para que el Eliseo te corte el suministro, claro, siempre que seas puntual en tus pagos. Y obviamente, si Dassault ve una oportunidad de negocio con Chile, Ecuador, Colombia o Brasil, no la va a desperdiciar en aras de su lealtad como proveedor al Perú. En eso, tenemos que estar muy claros.
¿Y con el Viper qué pasa? No voy a negar que el F16 siempre me gustó, y me sigue gustando como plataforma, pese a "su edad" (comillas con total intencionalidad, aunque les duela a sus detractores), por sus características cinemáticas, lo adaptable que es, la panoplia extensa que puede instalársele, y, sobre todo, la gran cantidad de aviones que se han construido (sí, sé que un Fighting Falcon de 1979 no tiene mucho que ver con un F16 Block 70, pero la economía de escala ahi está). Pero ¿cómo se inserta el F16 en el contexto regional? First of all,
EUA no tiene amigos ni aliados permanentes, tiene intereses, y esos intereses van cambiando (en realidad esto es aplicable para todas las potencias, grandes, medianas y chicas; solo que en los EUA lo dicen sin que les sea una papa caliente en la boca). Eso es algo que hay que tener claro. Igualmente claro tenemos que tener que la única alternativa al canal de Panamá está al sur del continente y la llave de Magallanes, Beagle y el pasaje de Drake la tiene Chile, nos guste o no, y eso le da un leverage muy importante a la hora de definir que amigo es más cercano a los intereses del Tío Sam. Así pues, si optamos por el aparato americano, tenemos que tener bien claro que por 25 a 40 años, si o si, Torre Tagle bailará al ritmo de la polka que le imponga Washington... de la polka, vals, rock, tango, cumbia, samba, cueca, joropo ó reggeaton si vamos al caso.
Espero que no pienses que soy un veterano rumiando pesares, pero creo que el único derecho que me dan las canas es ver las cosas descarnadamente, y en relación a tu pregunta inicial, ¡eso es lo que hay! No vamos a tener nunca una independencia total, porque a la corta o a la larga, vamos a estar sujetos a la conveniencia del proveedor, esa es nuestra real dimensión (y mira cómo está Venezuela hoy, porque un cretino pensó que podía jugar en las grandes ligas siendo un pichiruchi en todo excepto en reservas petroleras. Y ojo, reservas petroleras no significa disponibilidad para ya del petróleo), y es ahí, entre los pequeños, en donde debemos saber jugar (el ser pequeño no significa no conocer el juego y jugarlo bien). Como diría Serrat "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Saludos cordiales.
Totalmente de acuerdo contigo, Reytuerto —y también con el enfoque realista que planteas.
Tu respuesta está muy bien estructurada, parte de ejemplos históricos muy claros (Israel-Francia, RU-Israel, URSS-Etiopía/Somalia) para demostrar cómo toda gran compra militar condiciona inevitablemente la relación con el proveedor, dejando en evidencia algo que muchos repiten como un mantra:la independencia armamentista depende del proveedor a quien le compres. Sres la independencia armamentista no existe en la práctica, salvo que desarrolles tú mismo todo el ciclo industrial y tecnológico, algo que solo unas cuantas potencias logran (EE.UU., Rusia, China, en parte Francia).
Aquí mi aporte, ese desarrollo no nace sólo de una necesidad de defensa, sino de una
visión de poder nacional, de la búsqueda de influencia global o regional. En otras palabras, esas potencias no se propusieron “ser independientes militarmente”, sino construir poder integral: económico, científico, industrial, cultural y militar. El desarrollo de su industria de defensa fue la consecuencia natural de ese proceso, no una política aislada ni un acto de orgullo o como se pretende hacer en el Perú vía decreto ley, como si con leyes aparecieran por arte de magia industrias costo eficientes y competitivas.
Soy de la posición, postura que esta respaldada por la historia, que si un país no logra articular ese desarrollo dentro de un esquema sostenible, intentar construir una industria de defensa a costa de todo lo demás se convierte en un error fatal, que puede alcanzar lo estratégico: podría convertirse en un sumidero de recursos que no genera retorno ni autosuficiencia real. Terminas con un híbrido caro, ineficiente y con escaso hasta nulo efecto multiplicador sobre el resto de la economía.
Lo que da verdadera libertad de acción, como bien apuntas, no es el origen del material, sino la capacidad del Estado para sostener la guerra el tiempo que dure, es decir ser capaz de garantizar flujo logístico, operatividad, reemplazo y soporte continuo.
Seamos francos estimado Reytuerto, en América Latina, con flotas aéreas reducidas y muy bajos niveles de operatividad, un conflicto duraría semanas. En ese breve lapso se define todo —en el aire, el mar y la tierra— pero especialmente en el aire, solo la preparación previa marca la diferencia.
Visualizo que la ventaja la tendrá aquel país que:
-Tenga un stock suficiente de armamento y repuestos.
-Haya trabajado líneas de suministro alternas y capacidad de producción o reacondicionamiento local.
-Relaciones diplomáticas sólidas con países que puedan brindar apoyo, incluso de manera discreta.
-Y una planificación de defensa coherente, no dependiente del gobierno de turno ni de coyunturas políticas algo que en el Perú no conocemos aún.
Como bien dijiste: “No vamos a tener nunca independencia total, porque a la corta o a la larga, vamos a estar sujetos a la conveniencia del proveedor.”
Eso es totalmente cierto, estimado. Lo único que puede hacerse es minimizar esa dependencia, diversificando alianzas y fortaleciendo las capacidades propias: mantenimiento, electrónica, simulación, municiones, entrenamiento, etc.
Entonces lLegamos a la conclusión que “la independencia no se compra”, tenemos que construirla. Y nunca será total por que dependerá del avance tecnológico, científico e industrial que logre alcanzar nuestro país.
Tenemos que trabajar no solo comprando cazas, también con infraestructura, doctrina, alianzas, conocimiento y visión estratégica a largo plazo. Tenemos que aprender a construir alianzas y eso pasa por desmitificar el cuento del lobo del barrio.
Israel no logró el elevado nivel de independencia comprando el Mirage o el Centurión, aprendió a diseñar, modificar y fabricar. Su fortaleza vino de haber integrado la innovación civil con la militar. Corea del Sur siguió el mismo camino: detrás del KAI o Hanwha están Hyundai, Samsung y un ecosistema de innovación transversal, detrás de todo ello, mejor dicho como soporte, políticas de desarrollo nacional muy bien encaminadas, bastante coherentes y principalmente como políticas de estado.
En cambio, un país como el nuestro que no ha resuelto sus bases estructurales —educación, industria, energía, investigación— y decide “crear una industria militar nacional” está construyendo un castillo sobre arena movediza estimado.
El Perú, lamentablemente, cayó en ese error: compró, operó… pero no aprendimos ni retuvimos conocimiento.
Por eso la tan repetida independencia armamentista es un mito y ese es la conclusión de mi intervención. Lo que realmente existe son márgenes de maniobra, y esos márgenes se amplían o se reducen según la visión del Estado, sus alianzas y su previsión logística.
En un conflicto corto, esos márgenes lo son todo.
Y volviendo a parafrasear a Serrat, “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.”
Saludos