Interesante el punto
Antes de la Batalla de San Juan, el dictador Piérola ordenó que se haga una misa de manera simultánea. En esa misa, se hizo comulgar a todos sin excepción. Era para que mueran en paz con Dios y se vayan al cielo.
En la II GM, las familias japonesas enviaban un especie de ropa interior que llevaban los soldados en la batalla, a las que agregaban diversas tramas y eran "bendecidas". Era para que ninguna bala les cayera.
Por ende, la conducta, actitud, sentimiento, emocion y opinion del soldado es muy importante para entrar en combate.
En la guerra del Viet Nam, para solaz de la tropa. los artistas de la epoca iban a dar espectáculos y las base militares tenìan las consabidad muñeca para solaz de los soldados. Muchos se hacian de la vista gorda con los casos de alcoholismo y droga, dado que era la unica válcula de escape a una situación extrema.
Las señoritas que son fotgrafiadas, no son visitadoras sino veddetes que dan un espectáculo a los soldados en distintas bases. Y para desplazarse pueden usar carros, helicopteros o el falcon millenium. Son parte de apoyo a las tropas combatientes para su actitud en el combate. Y eso es algo que se hace en todos lso ejércitos.
Las Charlies, son las denomindas vistadoras , van de base en base, bajo un control sanitario estricto y empleando los medios que se dispone. Los que se rasgan las vestiduras son aquellos que jamas han conocido del aislamiento de meses y meses y que estos servicios son realmente invalorables en condiciones de combate.
Ahora, los de siempre, diran que en el video del ataque los soldados pedian helios y no le proporcionaban . Es bueno indicar que los narcoterroristas sabian eso y estaban esperando que a tontas y a locas entrase un helio a evacuarlos. para asi derribarlos. Una operación de extracción es muy dificil, porque el enemigo esta en espera. Por ello, en ese momento, se hizo un bombardeo con aviones a 37 en los arlededores, luego un rocketeo , se sembró patrullas en alrededores y luego en ese momento recien se pudo evacuarlos.
es la guerra de verdad y no la de escritorio
Grumo