Sobre el tema de la movilidad, siento discrepar, pero es algo con un transfondo ideológico:
https://twitter.com/mitecogob/status/16 ... 5613575168
No se busca mejorar nada sino erradicar el vehículo privado. La ecología es solo una excusa. El gráfico es elocuente. No vale que los vehículos no contaminen, es que sobran. Por desgracia hay sectores políticos que esto no lo entienden y han mordido el anzuelo de la ecología. En parte porque lo de la movilidad es algo para lo que hay dinero de Europa y ya han puesto a los suyos a copar el sector (las corruptelas de siempre han encontrado aquí un filón para hacer obras y repartir puestos en departamentos y asesores creados ad hoc y conozco ya a unos cuantos).
Los niveles de contaminantes admitidos son cada vez más estrictos, los motores cada vez emiten menos (ya se ha anunciado la normativa ECO 7) y consumen menos, se está avanzando en la obtención de combustibles menos contaminantes o de huella cero. Y además se ha puesto fecha de caducidad a los vehículos con motor de combustión a 12 años vista. Unido al peso del vehículo privado dentro del total de emisiones de CO2 (alrededor del 18% si la memoria no me falla). ¿Cuál es el sentido de que la UE, cuya cuota de emisiones de CO2 a nivel mundial es el 10%, se haga el harakiri para reducir menos de un 1% de las remisiones globales y le amargue la vida a una parte importante de su población?
Y cuando digo amargarle, lo digo literalmente. Gente que no puede acceder al centro de las ciudades grandes con su vehículo y se la condena a usar transporte público que en la mayor parte de los casos no pasa cerca, no tiene la frecuencia ni la rapidez que el privado, aparte de la desagradable sorpresa de que a veces viene lleno (en hora punta), redundando todo en una pérdida de tiempo enorme que condiciona la vida de la gente (tiempos de ir al punto donde se coge, tiempos de espera para que llegue, tiempos de volver a esperar al siguiente si viene lleno, tiempos de desplazamiento mayores y por rutas no directas al sitio al que se va) y que redundan en una peor calidad de vida de los ciudadanos.
Y eso por no entrar en el debate de dónde está el progreso de ir hacinado, oliendo la axila y lo que no es la axila del vecino, con unos horarios impuestos y con el estrés de una mayor incertidumbre para llegar a tiempo a un sitio pues al factor tráfico (que afecta a medios públicos y privados), se une el de hacer un recorrido más largo al óptimo y el tiempo de espera de perderlo por haber pasado justo antes de llegar a la parada o venir lleno y tener que esperar al siguiente, que puede ser incluso de horas dependiendo de donde vive cada uno y a dónde se desplaza.