Estimados todos:
Esta historia resume las razones por las que Afganistán es un agujero negro en organización y en respeto a los derechos elementales personales. Pero, sobre todo, es una prueba más, repulsiva hasta el vómito, de la imbecilidad de los imbéciles. Tanto es difícil saber si a esa gentuza les queda algún rastro de humanidad:
http://www.nytimes.com/2016/02/03/world ... .html?_r=0
Los talibán han matado deliberadamente a un niño de 10 años desarmado que una vez combatió contra ellos.
El niño, era éste...
Wasil Ahmad era de una familia dirigida por su tío, el mulá Abdul Samal. Durante un tiempo el tal mulá fue partidario de los imbéciles y era jefazo de sus fuerzas en la provincia de Khas Oruzgan, pero cambió de bando y se pasó con armas y 18 de sus hombres para apoyar al gobierno, quien le premió con el mando de una fuerza de unos 70 policías en la provincia.
Esto situó al mulá en el objetivo de los talibán. En los combates, la policía perdió casi una veintena de miembros (incluidos el padre del niño). En la ofensiva del año pasado los imbéciles sitiaron al mulá y a varios de sus hombres durante un mes. En un ataque, los talibán hirieron al mulá y a 10 de sus hombres. Supuestamente, entonces el pequeño Wasil tomó el fusil (y el lanzador de RPGs) y lideró el contraataque desde el tejado de su casa que rompió el cerco.
Durante los cuarenta y tantos días que necesitó el mulá para recuperarse, Wasil fue quien se puso al mando de los policías y mantuvo la lucha contra los imbéciles.
El gobierno y la familia decidió aprovechar propagandísticamente el hecho. El segundo de la Policía de la provincia homenajear al niño y lo hizo fotografiar vestido de mini-policía y lo adornó con collares de flores falsas.
Cuando todo pasó, Wasil volvió a ser un niño normal (o todo lo normal que se puede ser en ese país). Volvió al colegio y con un tutor particular aprendió a hablar inglés.
Hasta hace unos días. Cuando Wasil caminaba hacia el colegio unos imbéciles a lomos de una motocicleta le dispararon y mataron (las fuentes más recientes dicen que lo dejaron herido, y que luego fueron a visitarle al hospital para rematarlo de dos tiros en la cabeza). Así cumplieron una venganza contra un enemigo formidable; un niño desarmado.
Todo provoca nauseas; la facilidad con la que los señores de la guerra cambian de fidelidad, la miseria de emplear a niños para combatir, la desvergüenza de usarlos publicitariamente. En todo ello no se distinguen gobierno y talibán. La diferencia está en la bestialidad de matar a un niño a sangre fría, meses después de haber sido humillados por ese mismo niño.
Qué asco de gentuza.
Saludos.