Evidentemente, el objetivo de Obama es contentar un poco a los rusos
El objetivo no es ese. Lo que ha ocurrido es que el Presidente Obama ha aceptado la realidad de que los Estados Unidos no pueden actuar ya como una potencia imperial (lo que sí hicieron desde el final de la Presidente de Bush padre y durante todo el período de la Administración Clinton).
La base de poder de los Estados Unidos se ha contraído sensiblemente desde 2001. Hay que tener en cuenta que el Presidente Bush hijo embarcó al país en tres guerras como fueron la Guerra de Afganistán, la Guerra Global contra el Terrorismo y la Guerra de Irak. Las dos primeras poco tenían que ver con el mantenimiento del sistema de poder, no así la Guerra de Irak que respondió a consideraciones estratégicas. El desenlace de la crisis económica actual es consecuencia, precisamente, de aquellas desastrosas decisiones y que han obligado a los Estados Unidos a aceptar, no los quedaba más remedio, que deben compartir la base de poder con otras potencias: Rusia, China e India.
Son estas potencias las que ordenan el sistema internacional en un equilibrio inestable, al menos hasta ahora. Esto es así, porque tanto los Estados Unidos como Rusia están dando pasos mutuos para crear un nuevo orden internacional. La cuestión es si son capaces, por sí mismas, de mantener al margen de las decisiones a China y a India, o deben contar con su anuencia en los grandes asuntos internacionales.
Por esta misma razón, ha adquirido renovada vigencia el directorio de las Naciones Unidas: el Consejo de Seguridad, mecanismo en el que las grandes potencias dirimen de forma ordenada sus conflictos sin recurrir al uso de la fuerza.
