La Infantería de Marina Española

Los infantes de marina españoles. Información sobre el cuerpo, historia, material, armamento. El Tercio de Armada (TEAR), la BRIMAR y la FGNE.
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La primera mujer en las FAS españolas:Ana María de Soto.

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Ana María de Soto

El Cuerpo de Batallones subsistió durante más de cien años (1717- 1823) y en este período sirvió en ellos un infante de marina sorprendente. No voy a ser muy original, porque el caso es conocido por todos los infantes de marina. Pero es que ayer hizo 215 años que el deseo romántico de vestir el glorioso uniforme de infante de marina movió al joven Antonio de Soto a alistarse en este Cuerpo. De manera que es una obligación recordarlo porque lo sorprendente es que, después cinco años y cuatro meses de campaña por mar y por tierra, la casualidad hizo que se descubriera su verdadero sexo… era mujer y se llamaba Ana María de Soto.

El 26 de marzo de 1793, Ana María – con el nombre de Antonio y a la edad de 16 años - ingresó en el Cuerpo, en la sexta compañía del 11º Batallón, donde sirvió más de cinco años. En campaña terrestre asiste, entre otras acciones, a las de Bañuls y al sitio de Rosas. En campaña marítima estuvo embarcado en la fragata “Mercedes”, asistiendo al combate naval de San Vicente y a diferentes acciones - de las lanchas cañoneras y demás fuerzas sutiles de Cádiz - contra los ataques enemigos. Embarca después en la fragata “Matilde” en la que prestó señalados servicios.

Después de 5 años y cuatro meses de actividad constante – como era normal en la época - , y como consecuencia de una ligera enfermedad, un reconocimiento médico descubre su verdadero sexo : era mujer y se llamaba Ana María Antonia, hija de Tomás y Gertrudis de Alfara, natural de la villa de Aguilar, obispado de Córdoba. El almirante Mazarredo, en cuanto conoció caso tan sorprendente, dispuso su desembarco el 7 de julio de 1798 y el 4 de agosto obtiene la licencia absoluta, incorporándose a su domicilio donde sus padres, ignorantes de su odisea, la seguían buscando.

El Rey, en atención a su conducta y caso excepcional, firma una orden por la que se le conceden inicialmente 2 reales de vellón diarios y, más tarde, considerado nuevamente tan singular caso, S.M. le concede el grado y sueldo de sargento primero y el derecho a ostentar, sobre sus prendas femeninas, el distintivo y color de su empleo. Como las arcas reales siempre estaban escasas, la sargento primero Ana María de Soto deja de cobrar los devengos que tenía concedidos y hay constancia de petición de los mismos y de su reiteración (1813).

No obstante Ana María debía gozar de mucha iniciativa y decisión – adquiridos en sus años de servicio – porque, ante la penuria económica que soportaba, logra administrar un estanco de tabacos en Montilla. El dato es conocido porque Hacienda le retira (noviembre 1819) la autorización de seguir con el negocio por la prohibición de disfrutar de dos sueldos del Estado.

Y al evocar esta efeméride quiero recordar y honrar, con vosotros, a la primera mujer que sirvió en el Cuerpo de Infantería de Marina y, si no hay un caso similar, en las Fuerzas Armadas españolas.

Referencia : Historia de la Infantería de Marina.Rivas Fabal

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Cuerpo de Batallones (II)

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El Cuerpo de Batallones, del que hemos tratado anterioriormente, llegó a tener 12 batallones en 1776, como exigía el incremento de la entidad de la flota. La guarnición de los buques fue evolucionando al compás de la técnica y de la táctica naval; en esencia la guarnición de infantes de marina de un buque estaba compuesta por una plana mayor, oficiales, sargentos, tambores, pínfano y un número de soldados que variaba en función del tonelaje del buque. Al principio la infantería de marina era superior en número a la marinería pero va disminuyendo, poco a poco, hasta que es norma que no exceda de 1/3 de la marinería y más tarde un número proporcional al número de cañones, pues no solo eran fusileros sino servidores de las piezas de artillería.

El Cuerpo de Batallones subsistió durante más de cien años (1717- 1823). En esta época se pueden resaltar algunos rasgos:
:arrow: Las posibilidades de abordaje disminuían y dada la cada vez mayor potencia artillera de los buques disminuían las necesidades de fusileros y aumentaban la de artilleros.
:arrow: Dada la escasez de unidades de Infantería de Marina muchas veces los buques se guarnecían con unidades del ejército y si estas cumpliesen bien su papel, no sería extraño que la Marina pudiese “caer en la tentación” de tratar de ahorrar los gastos que implicaba el sostenimiento del Cuerpo de Batallones.
:arrow: Pudo ser este un mal momento para el Cuerpo pero fue superado tanto por la tradición como por el hecho de que en la Armada se tenía la sensación que la Infantería de Marina era la “nervadura militar “.

El Cuerpo de Batallones durante esos cien años participó en múltiples campañas de las cuales hoy vamos a mencionar solo dos : La conquista de Cerdeña (1717) y Sicilia (1718).

Las campañas de Cerdeña y Sicilia.

La reivindicación de Cerdeña suponía el retorno de la presencia española al Mediterráneo Occidental, acorde con los tradicionales objetivos de nuestra política exterior desde la expansión catalano - aragonesa. Ya tratamos anteriormente de los planes de Patiño para disponer de una Marina eficaz lo que requeriría tiempo, tanto para la construcción de buques como para el reclutamiento y adiestramiento. Sin embargo la precipitación del Primer Ministro Alberoni – con la aquiescencia del Rey Felipe V - obligó a una frenética carrera para sacar de la nada una flota de guerra para cumplir la ansiada misión de añadir Cerdeña a la corona. Esa precipitación iba a costar cara.

El 12 de agosto de 1717 zarpa una escuadra compuesta por 12 buques de guerra y 100 transportes para conquistar Cerdeña. Embarca, por orden de Patiño, el flamante Cuerpo de Batallones – con los batallones Armada, Marina, Bajeles y Océano - que, en unión de otras tropas atacan Cagliari, llave de Cerdeña que capitula a los 32 días de asedio incorporándose a la Corona española. La isla quedó ocupada en tres meses con tan solo 500 bajas incluidos heridos.

:arrow: “La rapidez de la ejecución causó asombro en Europa. William Coxe, político contemporáneo inglés, no podía explicar por qué clase de milagro, España, amenazada de disolución, al parecer inevitable, recobraba tan pronto sus fuerzas e influencia”. (3)
La conquista de Cerdeña produjo protestas de todas las potencias extranjeras por lo que consideraban una alteración del “statu quo” establecido por el tratado de Utrech. Las presiones no amilanaron a Felipe V que decidió llevar a cabo la prevista ocupación de Sicília, pese a la noticia de que una imponente escuadra inglesa de 20 navíos de línea, al mando del Almirante Byngs, había entrado en el Mediterráneo. Estaba Lord Standhope en Madrid negociando en Madrid el fin del conflicto cuando ya el Almirante Byngs había recibido instrucciones de su Gobierno para emplear la fuerza.

Con tanto secreto y presteza, como la vez anterior, salió de Barcelona el 10 de Junio de 1718 (4) una armada de 12 navíos de línea y otros buques , incluidos los de transporte “con un total de 439 velas y 40 los bajeles de guerra” y un ejército de 36.000 hombres para la conquista de Sicília (integrados en dicha fuerza va el Cuerpo de Batallones ). La Armada la mandaba el jefe de Escuadra D. Antonio de Gastañeda y el del ejército el Marqués de Lede (5) . El desembarco se efectuó el 1 de julio ordenadamente en la cala de Salento a 12 millas de Palermo sin oposición. La fuerza progresa de Palermo hacia Messina, mientras la flota patrullaba frente a la costa norte de la isla. Las tropas de marina al mando de Lope de Figueroa – que es considerado por razones históricas Primer Jefe del actual Tercio de Armada sucesor del viejo Tercio de la Armada del Mar Océano - se distinguen en el asalto a Messina que estaba muy protegida y guarnecida por 2.500 piamonteses. Los batallones pelearon con gran arrojo en Melazzo, Mesina , Francavilla y en todos los combates que sostuvo nuestro ejército :

:arrow: “La nueva tropa de marina, dice don José de Vargas Ponce, que se salvó del cabo Passaro, mereció por su bravura los puestos de más peligro en el ejército, y siempre estuvo en la vanguardia”.

La incipiente flota española – en fase de organización por Patiño y ahora en esa situación por la precipitación de Alberoni - fue atacada por la inglesa, muy superior, al mando de Byngs . El encuentro dio lugar a la desgraciada batalla naval del Cabo Passaro donde “quedó destruido el incipiente poder naval de Felipe que tanto hubiera importado conservar”.
¿Y la Fuerza de Desembarco? Pues el dominio del mar permitió a los ingleses desembarcar tropas austríacas en Sicilia donde se inició una campaña en la que el ejército del Marqués de Lede, pese a encontrarse aislado, se sostuvo con ventaja contra austriacos y navíos ingleses durante ¡¡dos años!!. Con razón se dijo de él :

:arrow: “No le arrojó de Sicilia la violencia sino la subordinación, no le sacó la guerra sino la paz, no le obligaron los cuchillos enemigos sino los decretos del Rey”. (3)

Referencias:

1.-Síntesis Histórica y Evolución Orgánica. Capitán IM Barrera de Segura .EIM. 1977
2.- Historia de la Infantería de Marina de Rivas Fabal
3.- Las operaciones Anfibias. Alvarez-Maldonado y Gamundi Insua . ENB.
4.- En (3) da como fecha de salida a la mar el 19 de julio. Es un error pues el desembarco se produce el 1 de julio.
5.- Como curiosidad, y que explica las relaciones de mando de la Fuerza, se puede decir que embarcado en la Armada iba D. José Patiño con poder de decisión y arbitraje en caso de discrepancia entre ambos mandos.

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Organización Mac-Crohon

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Aunque en este tema “La infantería de Marina española” se lleva una línea más o menos cronológica, para entender mejor la historia del Cuerpo, de vez en cuando conviene un paréntesis para celebrar acontecimientos relevantes (en forma de efemérides), sin perjuicio de que se traten, con más extensión, cuando correspondan según el criterio anterior.

Pues tal día como hoy – del año 1859 – entró en vigor la nueva organización para la infantería de marina que promulgara D. José Mac-Crohon por la que el Cuerpo se componía en tres “Medias Brigadas” de dos batallones cada una. Es decir:

:arrow: Seis Batallones
:arrow: Cada batallón de seis compañías.
:arrow: Cada compañía con un capitán, dos tenientes, un subteniente, un sargento 1º, cuatro sargentos 2º, siete cabos 1º, nueve cabos 2º, dos cornetas, dos tambores y 135 sold
:arrow: Total seis batallones o 36 compañías y más de 5.000 hombres.

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Camas separadas.

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Ya se sabe que de noche hace frío. Pues tal día como hoy del año 1767 probablemente dotaron a los bizarros, duros, sufridos ... soldados de batallones con una manta adicional. ¿Por qué?

Pues porque ese día - Real Orden de 30 de abril de 1.767 – se estableció que “cada individuo de Batallones tuviese su cama con separación”. Los Sargentos gozaban de ese derecho desde 1.763.

Saludos y una sonrisa


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Un infante de marina. Pablo Morillo.

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Ya hace tiempo que dedicamos una página, en este Tema, al general Pablo Morillo. Pero Morillo no fue un personaje cualquiera. Y como nació tal día como hoy - del año 1.778 en Fuentesecas (Zamora) – y combatió en la Guerra de la Independencia bien merece otra visita. Pastor en su infancia, sentó plaza, con trece años, en Infantería de Marina. Tomó parte en los combates de San Vicente y Trafalgar, y por su arrojo en Bailén ganó el empleo de oficial. Al terminar la Guerra de la Independencia era Teniente General y, por su heroico comportamiento en tierras americanas al frente de nuestro ejército, mereció los títulos nobiliarios de Conde de Cartagena y Marqués de la Puerta.

En el Cuerpo de Infantería de Marina, donde destacó en todo momento, sirvió con los grados de soldado, cabo y sargento participando en innumerables campañas - como todos los infantes de marina de la época - distinguiéndose en las de Tolón, San Vicente, Trafalgar… En la batalla de Bailén (Guerra de la Independencia) y en el mismo campo de batalla fue ascendido a alférez y pasó a formar parte del ejército de tierra.

En la guerra contra el francés tuvo primero el mando de una guerrilla y tales proezas llevó a cabo que en 1809 ganó el empleo de coronel – por sus méritos en la defensa de Vigo y Puente de Sampayo - . En 1811 era general, a las órdenes del general Castaños, y recibió el mando de un ejército y la misión de ocupar Valencia de Alcántara que llevó a cabo con tanta audacia como rapidez…En mayo de 1813 se incorporó al ejército anglo-hispano de Wellington… Finalizada la batalla de Vitoria era teniente general y terminó la campaña con el ejército de Wellington en el que fue uno de sus mejores generales. Aun combatió en América, en las guerras carlistas…

De Morillo dice el historiador Hugo O’ Donnell: “El teniente general don Pablo Morillo, marqués de la Puerta y conde de Cartagena, uno de los militares más conspicuos de la primera mitad del siglo XIX, conquistador de Cartagena de Indias, vencedor de Simón Bolívar - en Puete y en Cachi - y su perseguidor constante hasta la tregua de Trujillo de 26 de noviembre de 1820; liberal, exiliado, y posteriormente capitán general de Galicia en 1832, se había iniciado en la carrera de las armas alistándose, con solo trece años, en una bandera de recluta de los Batallones de Marina, asistiendo como soldado primero, y como cabo y sargento después, al sitio de Tolón en 1793, a la campaña de Cataluña en los dos años siguientes, al combate del cabo de San Vicente de 1797 y a la batalla de Trafalgar de 1805 donde resultó herido. En Bailén (1808) donde la tropa de Marina destacó luciendo por primera vez banderas bicolores, había merecido ascender a oficial por méritos de guerra…”

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Desembarco en Pensacola.

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No se puede sintetizar la historia del Cuerpo de Infantería de Marina en un breve espacio, porque no hay acontecimiento de la Historia de España donde no hayan estado presentes nuestros antecesores.

:arrow: "... la historia de aquella marina es la de sus soldados, y los que con verdadero entusiasmo simbolizamos, en la armada moderna, la figura de aquellos guerreros, hemos de sentirnos cohibidos bajo el peso de sus laureles, por mucho que nos esforcemos en ser dignos de tradición tan excelsa".(1)

Hoy, siguiendo el camino más o menos cronológico que me había marcado, pretendía tratar sobre epopeyas tales como la defensa de Cartagena de Indias o del Morro, pero no hay ni un día - y sin separarnos del camino seguido - en que no tengamos una efeméride que mencionar y celebrar y, entonces, hay que hacer un paréntesis en el camino. Es el caso de hoy.

Porque tal día como hoy del año 1781, una escuadra mandada por el general de la Real Armada D. José Solano, hizo posible la ocupación de la plaza de Pensacola, en la Florida. Desembarcaron y combatieron 1.500 hombres de Infantería de Marina, mandados por el Brigadier López de Carriazo. Tomaron a los ingleses gran número de piezas de artillería, víveres y municiones. Hicieron prisioneros al almirante y al general británicos. Y se cubrieron de gloria por su tenacidad y heroismo.

Con la designación actual, la Fuerza Anfibia Operativa (FAO) partió de La Habana, desembarcó en Pensacola donde tomó 143 cañones e hizo 1.113 soldados ingleses prisionerosy otros tantos negros. Entre los prisioneros se encontraban el general inglés Campbell y el Gobernador británico almirante Chester. Esta victoria reportó a España el dominio de todo el seno mejicano.

¡¡Valientes por Tierra y por Mar!!

SALUDOS
(1).- Efemérides del CUerpo de IM (González Barba)


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Los infantes, en Cartagena de Indias, con Blas de Lezo.

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Vamos a ver hoy a nuestros infantes de marina, en la defensa de Cartagena de Indias, bajo el mando de un almirante – Blas de Lezo - que fue uno de los jefes navales más importantes de su época. Muchos son sus méritos a lo largo de su carrera y cuando lo encontramos aquí es ya un veterano que ha participado en muchas batallas.

Estamos alcanzando el primer tercio del siglo XVIII. Las ventajas que se habían concedido al comercio inglés - en el tratado de Utrech - no satisfacían a los mercaderes londinenses. El aumento abusivo que iba adquiriendo el comercio ilícito, las pretensiones crecientes de los ingleses y la justa severidad de las autoridades españolas en América para reprimir el contrabando, habían originado quejas y reclamaciones del Gobierno británico que llegó a solicitar al español la renuncia al derecho de visita, que ejercían los guardacostas españoles, en aquellas aguas. Los ingleses protestaban de las violencias contra “los pacíficos mercaderes” que navegaban por dichos mares y, en el parlamento, la oposición exigió una política más firme contra España, propugnando la guerra si no accedía a las demandas británicas. La excusa de los ingleses para iniciar un conflicto con España fue el apresamiento de un barco corsario mandado por Robert Jenkins cerca de la costa de Florida.

A la sazón, el tráfico de ultramar español se veía constantemente entorpecido e interrumpido por los piratas y corsarios ingleses. Y en uno de los frecuentes encuentros el capitán de navío Julio León Fandiño apresó un barco corsario - que mandaba Jenkins - y cortó la oreja de su capitán al tiempo que le decía (según el testimonio del inglés): «Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve.». Cuenta el historiador inglés Campbell :

:arrow: “Se dio el chusco caso de que se presentara en el parlamento un tal Jenkins con una oreja en la mano alegando que se la había cortado el comandante de un guardacostas español, como prueba irrefutable de la insolencia y barbarie de los españoles, lo que causó profunda impresión en la cámara. Por ello a la guerra, declarada por Inglaterra a España, el 30 de octubre de 1738, se le ha llamado “La guerra de la oreja de Jenkins”. (4).

La declaración de guerra fue acogida con alborozo por el pueblo inglés que presagiaba grandes beneficios, dada la vulnerabilidad de nuestro tráfico marítimo con las Indias y la indefensión de nuestras colonias. Por otra parte, Inglaterra era una potencia naval colosal con más de cien navíos de línea en servicio. De esa flota el Almirantazgo británico, ya antes de la declaración de guerra, había destacado a la Indias una escuadra al mando del almirante Edgard Vernon. El almirante tenía orden de “atacar el tráfico español y de estudiar la posibilidad de efectuar un desembarco en isla importante, o en el continente, con ánimo de permanencia definitiva en el lugar elegido”.

El Almirante Vernon realizó operaciones navales y estaba envalentonado tras el saqueo de la mal guarnecida plaza de Portobelo (Panamá), y el inglés desafió a Lezo, a lo que el marino español contestó: «Si hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera su Merced insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía». La flota inglesa, que se aprestaba a atacar Cartagena, era la agrupación de buques de guerra más grande que hasta entonces había surcado los mares (2.000 cañones dispuestos en 186 barcos, entre navíos de línea, fragatas, brulotes y buques de transporte, y 23.600 combatientes (Las dotaciones y guarniciones de “ Royal Marine” de los barcos ascendían a 15.000 hombres y embarcados en los transportes iban 8.000 hombres del ejército regular inglés y más de 500 negros jamaicanos al mando del general Wentworth…).. La flota del Almirante Vernon fue la segunda más grande de todos los tiempos, después de la armada que atacó las costas de Normandía en la Segunda Guerra Mundial (6). El almirante inglés se presenta pues con 186/135 velas, de ellos 36 navíos de línea, con la misión de conquistar Cartagena de Indias (Colombia).

El Almirante Blas de Lezo había regresado a América - como comandante general del Apostadero de Cartagena de Indias – con los navíos Fuerte y Conquistador en 1737 y en 1741 tuvo que defender la plaza del ataque de la flota inglesa. Para hacerse idea del mérito de la victoria, baste decir que las fuerzas de defensa de Cartagena no pasaban de 3.000 hombres entre tropa regular - 1.100 soldados de los regimientos Aragón y España, milicianos, 600 indios flecheros traídos del interior, más la marinería, de los seis navíos de la escuadra de Blas de Lezo (el Galicia, el San Felipe, el San Carlos, el África, el Dragón y el Conquistador) y la tropa de desembarco de unos 400 hombres de los Batallones de Marina -. El almirante Lezo, desde su llegada a Cartagena, al ver el estado en que se encontraban las defensas, de tan importante puerto, se dedicó a estudiar y preparar un ”plan de defensa y ofensa de la ciudad de Cartagena” cuyo original se encuentra en el Archivo de Indias.

La entrada del puerto estaba defendida por dos fuertes y las baterías de…. En marzo de 1741 se presentan los ingleses (5) comenzando al día siguiente un terrible bombardeo y, después de 21 días, logran apoderarse de los fuertes que defendían la entrada de la ría tras lo que deciden atacar la plaza por tierra. Atacan el cerro y castillo de San Lázaro defendido por los soldados de los regimientos Aragón y España y de los batallones de marina; el ataque es enconado, duro y sostenido por ambas partes, sufriendo los ingleses numerosas bajas entre ellas el coronel Grant. Una carga a la bayoneta de los de Aragón Y Asturias los pone en desorden, y esa circunstancia es aprovechada por Blas de Lezo para salir al frente de las tropas de marina, consiguiendo poner al enemigo en franca retirada. Los ingleses dejan abandonado armamento, material, pertrechos y numerosos objetos, entre los cuales se encontraban las medallas que el almirante de la flota inglesa había mandado acuñar en conmemoración de la victoria que esperaba alcanzar.

El 20 de mayo la flota de Vernon se retira y se pierde en el horizonte. El almirante inglés ataca después Santiago de Cuba, para hacer olvidar su fracaso en Cartagena, pero tampoco tiene éxito.Tan colosal derrota de los ingleses aseguró el dominio español de los mares durante más de medio siglo hasta que lo perdió en Trafalgar. Humillados por la derrota, los ingleses ocultaron monedas y medallas grabadas, con anterioridad, para celebrar una victoria que nunca llegó.

:arrow: El “Spence” - bajel ligero - enviado por el almirante Vernon para dar la noticia de la toma de Cartagena, cuando llegó a Inglaterra, aparte de provocar el júbilo por la victoria, dio lugar al episodio de la acuñación de las medallas conmemorativas de la toma de Cartagena. En unas, el busto de Vernon aparece con la leyenda: “I came, I saw, I conquered” (llegue, vi, vencí). En otras D. Blas de Lezo de rodillas, presenta su espada a Vernon con la frase :"The Spanish pride pulled down by Admiral Vernon" (El orgullo español humillado por el Almirante Vernon)

La acción de Cartagena de Indias fue una de las derrotas más importante que tuvo nunca Inglaterra. Blas de Lezo con una potencia de combate muy inferior, pero con mucha decisión e imaginación, derrotó a la superior fuerza mandada por el almirante Vernon. Según los datos consignados en el diario de D. Blas de Lezo los ingleses dispararon más de 6.000 bombas y 18.000 balas de cañón. Tuvieron 9.000 bajas entre muertos, heridos y enfermos y se vieron obligados a incendiar seis navíos y otros 17 quedaron maltrechos. Por parte española hubo que lamentar 600 muertos. Blas de Lezo - que obtuvo el título de marqués de Ovieco - falleció, a consecuencia de las heridas, el 7 de septiembre de aquel año.(En (2) se mencionan la muerte de 2 oficiales y 93 soldados y 25 heridos que debían ser infantes de marina).

Blas de Lezo es honrado por la Armada Española, donde su nombre se recuerda con el mayor orgullo y respeto; varios buques han llevado su nombre y tiene una placa en su honor en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando (Cádiz). Algunos infantes fueron distinguidos por Lezo por su valor. Entre ellos:

:arrow: El sargento Francisco Romero que - nombrado por Lezo para mandar uno de los piquetes que salieron a contener el avance de las tropas inglesas - desempeñó su cometido con valor, y en una de las salidas, fue herido al contener triple número de enemigos.

:arrow: El sargento Antonio de la Torre que - encargado de la defensa del fuerte de Santa Cruz con solo 25 hombres - rechazó furiosos ataques enemigos durante tres días hasta que se le ordena la retirada. Fue propuesto para el ascenso.

Los soldados de marina combatieron, como siempre, por mar y por tierra y el combate de Cartagena de Indias es un ejemplo distinguido de los últimos. Los soldados de marina – con sus compañeros del ejército - combatieron, de manera denodada y valiente, tanto en la defensa de los castillos como en las cargas a la bayoneta que realizaron con brío y serena intrepidez.

http://es.youtube.com/watch?v=vk9vmTa8N ... re=related

Notas :
(1).-.- Historia de la IM. R. Rodríguez Delgado
(2) Rivas Fabal. Historia de la IM.
(3) .- Sobresalientes . Ramón Rodríguez Delgado.
(4).- Las Operaciones Anfibias .Alvarez-Maldonado ENB
(5) .- La flota de Vernon avistada desde Cartagena “ocupaba una extensión de mas de dos leguas y parecía una selva flotante de árboles, antenas y jarcias” (4)
(6)Enciclopedia Wikipedia.


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Soldados Jóvenes.

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Hoy, como otras veces, doy un salto en el tiempo para tratar un tema que quizás no sea conocido ni siquiera por muchos infantes de marina. Pues el 24 de mayo (1) del año 1878, entraba en vigor una RO que aprobaba el Reglamento, redactado por el General Jefe del Cuerpo de Infantería de Marina, para la organización, régimen de enseñanza y régimen interior de la Compañía de Soldados Jóvenes, creada en el Departamento de Cádiz.
Los artículos 1º y 2º del “Reglamento Orgánico de la Compañía - Escuela de Soldados Jóvenes” exponen el objeto y fines de la Institución <<Compañía – Escuela de Soldados Jóvenes de Infantería de Marina>>.

Artículo 1º.- La institución benéfica Compañía – Escuela de soldados jóvenes de Infantería de Marina, creada por Real orden de 28 de Marzo de 1878, y que en la actualidad forma parte de la Academia General Central (2) de dicho Cuerpo, como su primera sección, tiene por objeto proporcionar un refugio y un amparo a los huérfanos e hijos de oficiales generales, jefes, oficiales, suboficiales y clases de tropa de Infantería de Marina que lo soliciten, con el fin de darles educación y elementos para seguir la carrera de las armas dentro del instituto, si adquieren los conocimientos necesarios y poseen la aptitud física reglamentaria, o el arte u oficio a que les inclinen sus aficiones.

Artículo 2º.- Como parte integrante que es esta Institución de la Academia General, se hallará bajo el mando y gobierno de los Jefes de dicha Academia, quienes tendrán sobre la Compañía – Escuela las atribuciones que le otorgan las Ordenanzas y los reglamentos en vigentes.

EL Reglamento regula todo de manera precisa - pues comprendía nada menos que XXII capítulos y 292 artículos. El Capítulo IX está dedicado, especialmente, a los Soldados Jóvenes y de sus artículos elijo las siguientes curiosidades:

:arrow: Para e ingreso en la compañía los aspirantes deberán hallarse entre los 10 y los 14 años, cumplidos aquellos y sin cumplir estos.
:arrow: El Soldado Joven al ingresar será filiado y destinado a la escuadra en que por su edad y desarrollo tenga cabida. Se le dotará de vestuario… En el mismo día se le leerán por el sargento primero, en presencia del capitán, sus obligaciones… de los haberes de que goza …y, también, ese día deberá acreditar ante una Junta sus conocimientos y se le dotará de los libros necesarios, que deberá conservar con el mayor esmero y cuidado.
:arrow: Tendrá los derechos de hombre, de militar y de miembro de esta institución. Y tiene deberes para con Dios, para consigo mismo y para con los demás, que se especifican al detalle .
:arrow: Hasta cumplir los 16 años se hallarán sometidos a las penas que marca el Reglamento y a partir de esa edad se le leerán las Leyes Penales quedando sujetos a ellas.
:arrow: El que se creyese castigado sin motivo … hará la oportuna reclamación en demanda de justicia…
:arrow: Los que tengan a su familiares fuera de la localidad les escribirán todos los domingos para lo que se les facilitará todo lo necesari
:arrow: Y el capítulo IX termina así : "Los Soldados Jóvenes tendrán siempre presente que la piedad inagotable de S.M. el Rey les proporciona alimentos, vestidos y todo lo necesario para la vida material, dándoles al mismo tiempo educación e instrucción; con las cuales, y según la inteligencia y aplicación de cada uno, pueden conquistar un día honrosa posición social; y que para no ser ingratos e indignos, por lo tanto, de estos beneficios, han de poner todo su conato en merecerlos y en hacerlos fecundos, en su propio bien, en el de su familia y en el del Cuerpo cuyo uniforme visten; no olvidando que no podrá permanecer en esta benéfica institución joven alguno que por sus condiciones la sea perjudicial".

Notas:

(1).- Quería tratar este tema en su momento (día 24), pero no encontré el Reglamento hasta hoy.
(2).- Antecedente de la Escuela de Aplicación (San Fernando) y hoy Escuela de Infantería de Marina ”General Albacete y Fuster” en Cartagena
.

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Ordenanzas de 1748 (I)

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Pretendía entrar en la Guerra de la Independencia pues, como se sabe, se cumplen este año 200 años de su inicio y, en ella, unidades de infantería de marina jugaron un papel muy importante. Y cuando estaba en esta idea me encontré, por casualidad, con un ejemplar de las Ordenanzas de la Armada de 1748 y no puedo por menos que prestarle la atención que merecen.

El tratado octavo trata extensamente de todo lo referente ala Infantería de Marina: “Para la custodia, fuerza y defensa de los bajeles de mi Armada he resuelto que por ahora haya ocho batallones de infantería de marina, los cuales serán empleados en este servicio, y cuando estén desembarcados en el de guarnecer mis plazas u otros fines que convenga, en el modo y forma que establece este tratado”.

La nueva organización – con unos 7.000 hombres - dada a los batallones fue muy importante. Cada batallón – unos 800 hombres - constaba de seis compañías, y cada compañía de un capitán, un teniente, un alférez, un sargento primero, cinco sargentos, doce cabos, tres tambores y noventa y ocho soldados. Había, además, en cada departamento un sargento mayor encargado de la disciplina, gobierno económico e instrucción de las tropas y en cada batallón un ayudante que tenía por obligación cuidar de la disciplina y policía. Todas las fuerzas estaban a las órdenes de un comandante principal, y en los departamentos donde el comandante principal no radicara, a las de un comandante particular; estando todos los batallones subordinados al Director General de la Armada.

El uniforme de los infantes era azul con vuelta encarnada. Los oficiales usaban el del Cuerpo General, ya que indistintamente – como más de una vez señalamos - servían en ambos cuerpos. “Los oficiales usaban gola y espontón - arma distintiva de asta que usaban los oficiales de infantería - ; los sargentos empleaban una alabarda y los soldados el fusil, la bayoneta y un sable mediano algo corvo”. Los infantes se adiestraban a la vez para combatir en mar y en tierra – en este medio de acuerdo con la táctica terrestre - y de su efectividad, en ambos cometidos, son buena muestra histórica los diversos combates navales y, para poner un ejemplo de esta época, la defensa heroica del castillo del Morro de La Habana en 1760 donde murieron más de trescientos infantes de marina. (Tiempo habrá para exponer este episodio).

Ya se comentó, en un mensaje anterior, que los infantes de marina comprendían fusileros y granaderos siendo los primeros los más numerosos y proporcionaban el fuego de mosquetería en los abordajes y combates navales. Los granaderos eran la fuerza de élite y su misión en combate lo cumplían mediante el fuego de sus fusiles y el lanzamiento de granadas al buque contrario. Las unidades, a la hora de embarcar para formar las guarniciones de los barcos, se fraccionaban en destacamentos, según lo prescrito reglamentariamente para cada buque de acuerdo con “su porte artillero” y pasaban a depender del comandante.

Artículo 56.- “Embarcada la Tropa de Infantería de Guarnición para un baxel, tanto si fuere del Exército como de Marina, su Capitán ú Oficial Comandante la presentará formada a la del baxel, revistándola á su presencia, dandole cuenta del estado del armamento y vestuario en que se embarca, y de los indivíduos que se hallan en pena de grillete ó de servicio de limpieza, para que continúen en ella hasta cumplirla”.

En combate esta fuerza se distribuía entre la guardia de la bandera, las rondas de batería constituidas por dos o tres soldados al mando de un cabo, los destacamentos de toldilla y alcázar y el número que se precisase para atender a los cañones y quedaran suficientes marineros para la maniobra.

Artículo 57.- “El Oficial de Tropa recibirá por el del detall la orden del comandante acerca de la división en dos o tres escuadras en que ha de repartirla según su fuerza para la fatiga ordinaria del servicio, siendole peculiar su nominación individual, la de puestos de combate, y la escala para cualquier salidas, igualmente que la formación de los ranchos, arreglado todo al número que acordase el Oficial del detall”.

Dejamos la tropa de marina embarcada. Otro día trataremos de su vida a bordo, sus comidas, su descanso y, también, ¡¡como no!! sus premios y sus castigos que no eran precisamente suaves. En los buques pasarán muchos años porque los infantes de marina combatían por tierra y por mar, como indica su lema. Veamos, como ejemplo de la vida que llevaba un infante de marina de la época: Fernando Hilario Matamoros (4):

:arrow: “Comenzó sus servicios en la campaña de Portugal, tomando parte activa en la conquista de Mora, Gudiña y en el sitio de Olivenza. Pasa luego a Ceuta como sargento de granaderos, y allí estuvo cuatro años. Prestó distinguidos servicios y mandó un destacamento en el reducto de Alcántara, sosteniéndose en lucha contra los moros resultando herido. En 1723 embarca en la fragata “Providencia”, que sostuvo un combate naval de doce horas contra una fragata holandesa. Forma parte de la expedición naval organizada por Rodrigo de Torres en las costas de Caracas y “corrió corso” el la balandra “El Aguila” haciendo con ella cincuenta y seis salidas. Sirvió en Batallones cuarenta y tres años – de ellos más de treinta embarcado - y se retiró al cumplir sesenta y tres años de edad siendo, en 1753, propuesto para alférez de inválidos.
:arrow: Era Matamoros de carácter bondadoso y estaba siempre presto a participar, al primer aviso, tanto en acciones de combate como en los problemas que a menudo se presentan en las unidades en momentos paz. En ellos siempre salía a relucir su dedicación al servicio así como su valor. De él se cuenta que, navegando en el navío “Constante” , el buque varó, dándose casi a la banda y quedando bastante inundado. Trabajó la tripulación para ponerlo a flote, siendo imposible conseguir nada efectivo; extenuados y sin tener que comer, por estar anegados todos los pañoles, se presta voluntario Hilario Matamoros para rescatarlos y, en unión de dos soldados voluntarios, consiguieron sacar algunos víveres para todos”.

Referencias

(1).-Ordenanzas de la Armada de 1748.
(2).- La campaña de Trafalgar Hugo O’donnell. La esfera de los libros.
(3).- Historia de la Infantería de Marina. R. Rodiguez Delgado. 1927 Andújar.
(4).- Sobresalientes. R. Rodríguez Delgado.


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Efemérides y un infante de marina de la época.

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“Tal día como hoy del año 1808, tiene lugar la rendición de una escuadra francesa al mando de almirante Rosily, en la Bahía de Cádiz, compuesta por cinco navíos y una fragata. Después de un ataque de cinco horas y tres días de parlamentos, al mando del General Ruiz de Apodaca, consiguieron la rendición incondicional, entregando su espada el Almirante francés y dejando prisioneros a los 4.000 hombres que componían sus dotaciones. En esta acción se cubrió de gloria el sargento de infantería de marina D. Tomás Pío y Pérez de los Ríos que fue el primer hombre que con gran arrojo saltó sobre la cubierta enemiga del “Héroe”(buque insignia francés) arrastrando tras si al resto de su gente. En esta acción resultó herido”.

Y por su acción - y para que sirva de ejemplo de la vida que llevaban nuestros infantes de marina, en aquellos tiempos, en defensa de los intereses de España - recordamos al teniente Tomás Pío y Pérez de los Ríos. Lo que sigue constituye un resumen del historial de este bravo infante de marina. Es la vida de un soldado de mar, héroe nacional por su valor, por su patriotismo, por su arrojo y por ese amor que siempre demostró a España, orgullo de la infantería de marina española y ejemplo digno de imitar.

Se cree que el teniente Tomás Pío Pérez de los Ríos era natural de Huete (Cuenca) y nacido en 1764. En 1783 sienta plaza en el Cuerpo de IM y, desde su ingreso en la Armada, su nombre figuró entre los más decididos infantes de marina. Pronto embarca, en el navío “Gallardo”, y cumple servicios por mar y por tierra en América; de vuelta a España pide voluntario a Orán, importante plaza estratégica, donde había un importante presidio militar. “Destaca su actuación, junto con otros soldados de marina, en la madrugada del 8 al 9 de octubre de 1790, durante el terremoto sufrido por dicha plaza, pues - además de socorrer a las víctimas de la catástrofe y prestar auxilios de todo orden - consiguió reducir a los presos que aprovechándose de la situación se habían escapado y estaban cometiendo todo tipo de desmanes, por toda la ciudad, hasta el punto que el gobernador de la plaza la consideró perdida para España. Sin embargo un grupo de soldados de Marina, entre ellos Pérez de los Ríos, lograron restablecer el orden y asegurar la plaza para nuestra nación ….. pero a estos peligros se unen el de los moros que, al amanecer, habían acudido presurosos pensando aprovechar el desorden para asaltar la plaza y, de todo ello, se pudo salir bien merced a las tropas de marina y de la plaza”. (Relato oficial, del brigadier conde de Cumbre Hermosa, y Crónica de C. Ximénez de Sandoval. Ambos distinguen la actuación de Pío Pérez de los Ríos).

Continúa Pío en Orán y lo encontramos, también, en la defensa sostenida contra las huestes del bey de Mascara, siendo citado como distinguido. Casi diez meses duró esta guerra, que con tenaz porfía sostuvo el bey de Mascara, y el cabo Pérez de los Ríos, durante este tiempo, hizo honor a su historia siendo valiente hasta la temeridad, prudente como el primero y siempre decidido y subordinado. Sus jefes pregonaban sus buenas cualidades, y multitud de veces fue objeto de recomendaciones especiales al Rey... En 1797 embarca, como cabo primero, en el “Santísima Trinidad” (insignia del general don José de Córdoba) tomando parte, junto con sus compañeros Morillo y Martín Alvarez, en la memorable jornada de San Vicente. Pasa más tarde a Puerto Rico y a Trinidad; embarca en el navío “Santísima Trinidad” y toma parte en el combate naval de Trafalgar (1805), en donde lucha con tanta bravura que sufre gravísimas heridas. Pérez de los Ríos mostró su acreditado valor en este combate, en el que perdió dos dedos de la mano derecha, que le llevó una bala de cañón, y sufrió otras graves heridas - cráneo abierto y contusiones en el hombro y las piernas – de todo lo cual fue salvado en el hospital de Marina de San Fernando (1) . Pío fue el último que abandonó el “Santísima Trinidad”, pasando en muy mal estado al “San Francisco de Asís” y salvándose milagrosamente. Al año siguiente, ya sargento segundo, tomó parte en la defensa de Buenos Aires y en la rendición de la escuadra francesa del almirante Rosily (14/6/1808) siendo herido, en esta acción, al ser el primero en saltar sobre el buque francés “Héroe”. Estuvo en campaña, contra los franceses, en unión de su compañero Morillo, quien, aprovechando su ascendiente, presentó a Pérez de los Ríos a Fernando VII, quien le concedió el empleo de sargento primero graduado de teniente, previo expediente especial (1824). Se retira pasando la edad de sesenta años, inválido, a Badajoz. Al poco tiempo se le abren las heridas, que había recibido en Trafalgar, y su razón se perturbó en términos que falleció en el Hospital Militar de la plaza a finales de 1833. Terminaron así los días, en la oscuridad y el abandono, de un héroe cuyo nombre debe y merece ser escrito en letras de molde

Era a la sazón capitán general, de aquel distrito militar (Badajoz), el Excmo Sr. Don Pedro Sarsfield que, apenas tuvo noticia del fallecimiento del veterano marino, invitó a todos los jefes y oficiales de la plaza para que unidos a él costeasen el entierro, funeral y sepultura. Todos se apresuraron a satisfacer tan justos deseos. La caja fúnebre fue transportada al cementerio por seis sargentos primeros; las cintas las llevaban seis capitanes; presidía el capitán general, y precedían al cadáver 24 cabos primeros con hachones, y una compañía de infantería con bandera y música cerraba la comitiva. Así la guarnición de la plaza le rinde homenaje al infante de marina, ilustre marino, teniente don Tomás Pío Pérez de los Ríos.( Q.e.p.d.).

Su cuerpo fue sepultado en el cementerio del castillo de Badajoz en un nicho propio, cerrado por mármoles negros, sobre los cuales se grabó, en letras doradas, el siguiente epitafio:

:arrow: “R.I.P. Aquí descansan los restos mortales del ilustre marino don Tomás Pío Pérez de los Ríos . Asistió a la defensa de Orán, después del terremoto, a la batalla de Trafalgar, donde sobresalió entre los más valientes, y estuvo en la rendición de la escuadra del almirante Rosily . Dos veces dio la vuelta al mundo, asistió a 33 batallas navales e hizo 29 viajes a América y tres a Oceanía. Q.E.P.D. El Capitán General Gobernador militar, Jefes y Oficiales de esta plaza, le dedican esta memoria. 1834.”

La R O de 4 de Julio de 1892, firmada por el ilustre Beranguer, patentiza el sentimiento de la Armada. En R.O de esta fecha digo al Capitán general de Cádiz lo siguiente :

:arrow: “Excmo Sr : Deseando S.M. la Reina Regente (q. D. g) dar una prueba de aprecio a la marina y honrar a los individuos de ella que han contribuido a realzar su gloria derramando su sangre en aras de la patria, en nombre de su augusto hijo el Rey Don Alfonso XIII se ha servido disponer que los restos mortales del finado Teniente de Infantería de Marina, D. Tomás Pío de los Ríos, que denodadamente se batió en la defensa de Orán, batalla naval de Trafalgar y rendición de la escuadra francesa del General Roselly, y que hoy yacen en Badajoz, sean trasladados al Panteón de Marinos Ilustres de la población de San Carlos, lamentando que el estado de penuria del Tesoro impida dedicar a esto cantidad alguna, debiendo sufragar los gastos que se originen la familia del interesado que solicita la traslación. Lo que de igual Real orden traslado a V. para su conocimiento y satisfacción.- Dios guarde a V. muchos años. – Madrid 4 de Julio de 1892.- José M. de Beranger.- A D. Nicolás Díaz y Pérez de los Ríos".

Su familia - don Nicolás Díaz y Pérez de los Ríos era nieto de Tomás Pío y a sus laudables esfuerzos se debió la publicación de la Real Orden, anteriormente mencionada, que le fue comunicada por el Ministro de Marina - no pudo dar cumplimiento a dicha Real Orden por falta de recursos. Sus restos mortales continuaron, pues, en Badajoz.

Referencias :
(1).- Historia de la Infantería de Marina. José Enrique Rivas Fabal .Editorial Naval. Madrid 1967.
(2).- Boletín Oficial del Cuerpo de Infantería de Marina. Imprenta de IM. Año 1890. (Página 268)
(3).- Revista General de Marina. Octubre 1890.(Páginas 535 a 558). Artículo : “D. Tomás Pío Pérez de los Ríos (Historia de un héroe anónimo)”. Autor Señor D. Nicolás Díaz y Pérez.
(4).- Historia de la Infantería de Marina. R. Rodríguez Delgado. Imprenta Blanco Luque. Andujar (1927)


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Conquista de Orán.

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No quiero abusar de las efemérides, porque el Cuerpo tiene al menos una importante para cada día, pero esta como la anterior – la extraordinaria e increible vida del infante de marina Pérez de los Ríos – entra dentro de la época que estamos tratando. Así que : “Tal día como hoy del año 1732, se hace a la mar desde el puerto de Alicante, una escuadra organizada por Patiño y compuesta por 25 navíos y varios buques auxiliares con destino a las costas de Africa y la misión de reconquistar Orán . Llevaban a su bordo un total de 30.000 hombres, entre los que formaba parte como fuerza principal de desembarco el Cuerpo de Batallones de Infantería de Marina”.

Orán era una plaza considerada por los españoles, desde siempre, como muy importante para la seguridad del Mediterráneo, de ahí que desde el siglo XV se intentara su conquista. El cardenal Cisneros envía el 16 de mayo de 1509, una expedición para conquistar Orán, en la cual tomaba parte una nutrida representación de los Tercios de la Armada (2). Se reunieron 14.000 hombres y 90 naves que hacen a los moros unas 4.000 bajas, entre muertos y heridos, y rescatan numerosos cautivos.

Durante el siglo XVI los turcos atacaron frecuentemente la plaza, pero la fortaleza resistió hasta 1708, año en que el gobernador turco de Argel logró su conquista aprovechando la guerra en España.
En 1732, finalizada la ocupación de Parma por tropas españolas, el rey Felipe V puso en marcha un plan que había considerado previamente : recobrar para España las plazas africanas de Orán y Mazalquivir. La operación quedó en manos del primer ministro Patiño que, como siempre, la llevó a cabo con exquisita eficiencia. Para ello organizó una fuerza militar de 30.000 hombres - incluidos el Cuerpo de Batallones de Infantería de Marina - que embarcaron en gran número de barcos de transporte escoltados por una flota de 12 navíos de guerra y 7 galeras. El mando de la expedición se otorgó al conde de Montemar y la flota partió de Alicante el 15 de junio de 1732 y cruzó el Estrecho. No se informó del objetivo de los preparativos hasta que zarpó la flota, momento en que el rey publicó en Sevilla un decreto haciendo públicas sus intenciones.
Orán resistió poco tiempo. Tanto la fortaleza como el vecino pueblo de Mazalquivir fueron ocupados después de seis días de combate. Se desconoce el número de bajas españolas, pero el embajador británico, Keene, las estimó en unos 3.000 hombres entre muertos y heridos. La noticia de la conquista llegó a Sevilla el 8 de julio y dió lugar a grandes fiestas, en las que la Giralda resplandeció con fuegos artificiales. A mediados de agosto el rey otorgó el Toisón de Oro a su ministro Patiño y al conde de Montemar. Nuestro conocido Blas de Lezo participó como segundo del almirante Francisco Cornejo a la caza y al apresamiento de la capitana de Argel.

Todas estas campañas, además de la importancia de los objetivos que perseguían, muestran la importancia de nuestra Patria, en aquellos tiempos, que aunque ya en declive era capaz de pertrechar fuerzas tan importantes (La concentración en Alicante de más de 25 navíos y 30.000 hombres alarmó a las naciones europeas pues no conocía su destino. El emperador de Austria temió por los estados de Nápoles y Sicilia e hizo movimientos de tropas para ponerlas al abrigo de un golpe de mano. También temían los genoveses… Pero el 6 de junio Felipe V publicó un decreto en que declaraba el destino de la expedición).

Y muestran, también, la “agitada” vida de nuestros infantes de marina que, unas veces, con sus camaradas del ejército y otras solos cubrieron con sus hechos todos los mares del globo.

Referencias: (1).- Efemérides del Cuerpo de Infantería de Marina. Señor González Barba. Escuela de Aplicación. Febrero 2003. (2).- Historia del Cuerpo de Infantería de Marina. Rivas Fabal. (3).- Orán fue plaza española desde 1509 y se había perdido en 1708 durante la guerra de Sucesión. (4).- Historia General de España. Juan de Mariana.


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Servir en guerra.

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La Real Ordenanza de la Armada de 25 de junio de 1632 define, en su artículo 189, cuando se considera que se está sirviendo en guerra, al afirmar : “ ... y declaro que servir en guerra se entiende donde hay Tercios de Infantería de Marina, o compañía formada de ellos, en sus escuadras de galeras o baxeles de alto bordo, los cuales guarnecen de puerto y de pelear” y al tiempo la Real Ordenanza modifica sus cometidos al añadir :“ el oficio que hasta aquí han tenido de guardar la chusma lo han de hacer ahora los marineros, como se acostumbra en mis plazas de Nápoles y Sicilia”.

Saludos.


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La disciplina en las Ordenanzas de la Armada de 1748.

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Dura, durísima, era la vida de nuestros infantes de marina en el siglo XVIII. En tierra y a bordo las órdenes se transmitían y se hacían cumplir con rigor, acompañándolas “cuando era necesario” de golpes y voces severas, según costumbre “en una época en la que el pegar a un inferior, al alumno o al criado se considera educativo y eficaz”. Sancho de Londoño pone el tope máximo del castigo corporal en no inhabilitar a nadie para su función de soldado… aunque subrayando que no se deje llevar el mando por la cólera y especialmente el sargento “ porque no exceda los límites , que a ningún Sargento ha de ser lícito matar, ni mancar soldado alguno” (5). La vida a bordo era tan dura - y se alargaba durante tanto tiempo - que la obsesión de muchos tripulantes era desertar, a la primera oportunidad que se presentase, aun en tiempos de paz y aprovechando las visitas a diversos puertos aunque no se permitiese bajar a tierra.

:arrow: Se permitía golpear, e incluso herir y pinchar aunque sin causar heridas serias; para ello, la jinetilla tenía un tope a poca distancia de la punta que evitaba causar heridas profundas. Artículo 151.- “El soldado y el marinero podrán ser castigados por sus respectivos superiores con palo o vara, y aun con chicote a marinero; pero han de celar mucho los Comandantes y Oficiales, que no haya abuso de esta facultad, ni en el quanto ni en el modo, baxo el principio de que no debe aplicarse sino para una ligera corrección … o para avivar al perezoso en cumplir con su obligación”.

:arrow: Las peleas en los puertos eran normales – bueno, eso como ahora - y, por eso, se trataba de evitar que la tropa desembarcase con armas. Artículo 119 .- “ A ningún soldado de Infantería ni Artillería se permitirá baxar con sable ni bayoneta, no siendo para facción: y se celará que ni éstos, ni los marineros , ni otro individuo alguno lleve cuchillo de punta. Se registrará a este fin al Cabo, Soldado y marinero al embarcarse en la lancha… y al que se encuentre tal cuchillo de punta o bayoneta, se le pondrá el cepo, y no justificándose se le castigará la mañana inmediata con cinqüenta azotes sobre un cañón si fuese marinero, o tres carreras de baquetas si fuese cabo o soldado de infantería o artillería…” . El cepo era un aparato para mantener al reo en sujeción y castigo. Consistía en dos maderos gruesos que, al unirse, formaban un hueco en el que quedaban aprisionados los pies o la garganta del condenado. El artículo 181 regula que cuando a bordo se diese un castigo de azotes sobre cañón, cabrestante … el hombre de mar encomendado por el contramaestre rehusase atar la delincuente, o tomar el rebenque y azotarle recibirá inmediatamente la misma pena que aquel.

:arrow: Las peleas a bordo también eran castigadas con rigor. Artículo 152.- “Toda la tripulación y guarnición deberá vivir y tratarse en paz y buen orden como una sola familia, sin disimularse atropellamiento del soldado al marinero, burla de este a aquel, ni desacato de unos a otros o entre si, castigándose a discreción del Capitán con privación de vino, con cepo o con algunos palos al que moviese pendencia, según las circunstancias del caso y si este se agravase… podrá extenderse la pena a cabo y soldado a quatro o tres carreras de baquetas y en el marinero á cañón de cinqüenta o cuarenta azotes, ejecutándose el castigo inmediatamente: y si interviniese herida que exixa curación y proceso, no por eso ha de omitirse el castigo executivo dicho, sin perjuicio de las resultas de la causa”. Las “carreras de baquetas” era similar al castigo en tierra de “pasar por las picas” aunque no ponía en peligro la vida. El reo era entregado a la soldadesca que se colocaba en dos hileras frente a frente y, dejando una calle entre ellos, se obligaba a pasar al castigado a la carrera mientras recibía de una y otra “lanzadas”. Este castigo con “picas” se reservaba para aquellos delitos como la traición o el honor de la unidad; la carrera de baquetas era menos cruel y, como antes se expuso, no ponía en peligro la vida del …”pobre desgraciado”.

:arrow: Las peleas a bordo de los mandos también se corregían sin contemplaciones. Artículo 154 .- “Las desavenencias o riñas que moviere la mala conducta de algún Sargento ú Oficial de Mar entre los de su clase se corregirá… ya mortificando al culpado con cepos o grillos, ya suspendiéndole de su ejercicio por los días oportunos…”

:arrow: El “silencio radio” no es cosa moderna, ya se mantenía estrictamente en la antigüedad, pues en caso contrario …Artículo 155 .- “ No se permitirá que desde bordo de los baxeles se dé grita a la gente de las embarcaciones que pasaren por las inmediaciones: lo cual se castigará … con privación de vino, cepo o palos y, si mediaren palabras deshonestas o injuriosas, particularmente a mugeres, con cañón o carreras de baquetas…”

:arrow: Se permitirán juegos lícitos solicitando permiso del oficial de guardia y con su vigilancia - para comprobar de que es mera diversión con apuestas “honestas” - pero … el que “hiciese fullería o trampa” será azotado con 30/40 rebencazos sobre cañón, si es hombre de mar o con 2/3 carreras da baquetas si fuese cabo o soldado. Y con la misma pena se corregirá quien emplee dados o naipes marcados. Los juegos de azar estaban prohibidos. Artículo 156.- “Se prohíben a bordo absolutamente todo juego de azar o embite, y los de dados, taba y otros qualesquiera…El dinero que se aprehendieren en ellos se aplicará íntegramente a compra de verduras u otros frescos para los calderos de tropa y marinería… y los reos, sin distinción de Sargentos ú Oficiales de Mar, sufrirán las penas que para el caso se prescriben”.

:arrow: Alcohólicos no anónimos. Artículo 169.- “Al que se embriagare se podrá en el cepo por quatro días á pan y agua; y si fuere frecuente el vicio, se le quitará enteramente la ración de vino hasta que acredite su corrección, dándole seis zambullidas en el agua, bien embragado en un aparejo del penol, cada vez que reincidiese…”.

:arrow: La preocupación por evitar incendios, la peor tragedia a bordo, se manifestaba en un riguroso control de los lugares y condiciones para fumar así como de las luces del barco. Esta misión estaba encomendad a los cabos de las guarniciones de Infantería de Marina. Artículo 173 .- “El hombre de mar o tropa que se encontrare fumando fuera de los parajes permitidos, será puesto en prisión por quince días a pan y agua, estando en puerto y en la mar se le destinará a la limpieza general sin grillete por ocho días con privación de vino y, tanto en mar como en puerto, si fuere en pipa sin capillo o en cigarro en los sitios prohibidos se substanciará proceso para la mayor pena correspondiente a tal exceso”. Los lugares para fumar eran el combés y el castillo, tanto de día como de noche “pero ha de ser en pipa, bien tapada con capillo y en la mar, con vientos recios, solo se permitirá debaxo del castillo sobre tinas de agua dispuestas para este fin”

:arrow: Castigos por tierra y por mar. Artículo 183.- “A la tropa podrán sus respectivos oficiales corregirla del mismo modo que en tierra dentro de las compañías por sus faltas de conducta o relativas a la economía interior… privación de paseo, limpiezas por tres días, arresto de cepo o grillos por 24 horas, y aun alguna aflicción de paliza, sobre lo cual, si el comandante observase inmoderación, restringirá este arbitrio en el todo o según convenga”.

:arrow: Las licencias a la tropa eran escasas. Ya en 1638 se mandó “ que no se anotasen por los oficios licencias algunas dadas en la mar a la infantería del tercio de Galeones…”. Esta normativa es especialmente cruel ya que no se ponía en práctica la costumbre, concedida a la marinería, que podía volver a sus casas durante el tiempo de inactividad de los barcos por invernada. El miedo, justificado, a las deserciones en masa hacía remitir a la tropa de infantería a los presidios y guarniciones de las bases para seguir su servicio en tierra. Porque entre los soldados de las escuadras, tras largos viajes por mar sin comodidades ni alimentación fresca, la deserción era el delito más común. Señalando Beitia (5) respecto a los regresados del viaje a Indias para pasar la invernada en el presidio o guarnición de Cádiz: “los soldados sencillamente se desvanecen, y desbaratan las compañías, luego que se les hazen los pagamentos, de forma, que con muy corto número se entregan las vanderas en el presidio” . El soldado capturado era castigado con seis años en galeras y el que pasaba a servir a un ejército extranjero perdía su fuero militar pudiendo ser ejecutado en cualquier momento y por cualquier juez”.

La escasez de personal veterano, en las unidades, obliga a procurar atraer a los desertores y trásfugas, practicándose a la vez la clemencia con el huido para que regrese, y la severidad con el capturado que no se ha presentado por propia voluntad, señalando el duque de Alba las formas de tratamiento de esta manera : “regalar y acariciar mucho a los que enteramente vinieren a la obediencia, porque a su imitación lo hagan los demás y castigar con mucho rigor los pertinaces, para ejemplo de los demás” (5)

Como ha podido observarse, a lo largo de esta narración, un castigo muy importante era suprimir la ración de vino de la ración. De manera que aunque la vida era dura el infante sino estaba castigado con esa medida estaría contento. Y, dentro de esta tremenda disciplina mantenida por medios tan expeditivos, llama la atención la consideración con los soldados casados. Artículo 117.- “A los casados en la población del puerto se permitirá quedarse en tierra de noche las que no tubieren facción de guardia, ronda u otro servicio, sin que puedan permutarla empeñándose á otra fatiga que no les toque…. Se les embiará a tierra en la lancha a la hora de ir esta a recoger la gente de paseo… y se irá a buscarlos á la salida del sol…". Bueno, menos mal que se fomentaba la natalidad.

La verdad es que con el cariño, y admiración, con el que siempre se reseñan los hechos de nuestros antiguos, da "fatiga" relatar algunas de las medidas tan expeditivas que tuvieron que soportar nuestros "valientes por tierra y por mar". Así que, el próximo día, prometo tratar cosas más agradables.


Referencias: 1).-Ordenanzas de la Armada de 1748. 2).- La campaña de Trafalgar Hugo O’donnell. La esfera de los libros. 3).- Historia de la Infantería de Marina. R. Rodiguez Delgado. 1927 Andújar. 4).- Sobresalientes. R. Rodríguez Delgado. 5).- La Infantería de Marina española y sus fuentes. Hugo de O’Donnell

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Operación Anfibia en "Las Terceras".

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El desembarco en las Azores fue una operación de “gran estilo”, en la que participó una entidad de fuerzas muy importante y constituye una de las páginas más sobresalientes de la Infantería de Marina. Esta operación ya fue tratada en estas páginas. Pero fue un 31 de julio cuando se firma la rendición de las fuerzas francesas que reconocían nuestro dominio sobre las islas Terceras y donde se destacó notablemente el Tercio ”Armada del Nuevo Océano”. Es por tanto una efeméride digna de recordar.

Felipe II fue reconocido rey de Portugal el 16 de abril de 1581. El pretendiente al trono portugués Prior de Crato se había refugiado en la Tercera (Azores) y, desde la isla - con la ayuda de Francia e Inglaterra - esperaba recobrar su pretendido reino. El archipiélago de las Terceras estaba constituido por las islas : Tercera (la mayor), otras de menor tamaño y las de San Miguel y Santa María que habían reconocido al rey de España. Felipe decidió asegurar todo el archipiélago por dos razones. Por una parte quería anular el foco rebelde y, por otra, deseaba dominar las islas Terceras que ocupaban una posición estratégica privilegiada en medio del Atlántico. En el siglo XVI su importancia era mayor, que en la actualidad, pues constituía una excelente base para el estacionamiento, el abastecimiento y apoyo de las flotas de Indias.

Para cumplir la decisión del rey se realizaron tres campañas en los años 1581,1582 y 1583. En la última campaña se desembarcó en fuerza, se conquistó la isla Tercera y se redujo definitivamente el foco rebelde de las Azores.

En mayo de 1583 una escuadra francesa de 15 naves (dos de ellas inglesas) - con 100 piezas de artillería para fortalecer las defensas de la isla y 1.200 hombres para guarnecerla - puso rumbo a la Tercera para contribuir a la defensa contra previsibles ataques españoles. La guarnición quedó constituida por una fuerza de unos 5.000 hombres agregados los franceses e ingleses a los portugueses. La isla ofrecía buenas condiciones para la defensa y, después de tres años de rebeldía, estaba fuertemente defendida, pues disponía de zonas fortificadas – entre ellas las dos ciudades más importantes de la isla -, trincheras y emplazamientos de artillería. El plan de defensa contemplaba una reserva móvil, una unidad de “reconocimiento a caballo” para recorrer la costa y dar pronto aviso de la presencia enemiga y la flota se mantuvo fondeada – y preparada para colaborar en el plan de defensa -.

Jornada memorable fue la de la Tercera. El 25 de junio D. Alvaro de Bazán (Marqués de Santa Cruz ) sale para las Azores con una flota de 91 naves (1), llevando a remolque 7 barcazas de desembarco a las que posteriormente se agregaron otras 22. Doce galeras tenían la misión de batir la playa, con su artillería proel, y remolcar las barcazas de desembarco. La artillería de la flota se calcula en unas 700 piezas de diferente calibre. La Fuerza de Desembarco, al mando del Maestre de Campo D. Lope de Figueroa (2), estaba constituida por 8841 hombres a los que se añadieron los 2.600 del Tercio de Iñiguez de Zárate de guarnición en la isla de San Miguel (3) y las coronelías alemanas mandadas por D. Juan de Sandoval. (Ya el Tercio de Armada era una unidad con gran experiencia de combate. “El tercio de Figueroa inauguró su existencia participando en la batalla de Lepanto. Combate después en Túnez y en Malta ...”).La Fuerza Anfibia, en definitiva, estaba constituida por unos 15.000 hombres que incluía una Fuerza de Desembarco de más de 11.000 hombres

Una vez en la zona de desembarco, y tras un exhaustivo reconocimiento, se elige la playa de “Das Molas” para el asalto, pues disponía de condiciones adecuadas para la varada y capacidad para el desembarco de la 1ª ola de 4.000 hombres. La playa estaba defendida por unos 250 franceses y portugueses en trincheras, un fortín que dominaba la playa y tres cañones. En la madrugada del día 26, diez galeras aproaron la playa de desembarco, mientras dos galeras hicieron una maniobra de diversión en otra zona. La playa fue tomada en media hora por los veteranos infantes de marina y se fue ganando terreno donde se reorganizaron las compañías. Se guarnecieron rápidamente las colinas que flanqueaban las playas y se ocupó una fuerte posición al sur para interceptar posibles refuerzos. Cuando estos se presentaron ya la vanguardia de la FD estaba organizada y en orden de combate, mientras desembarcaba la 2ª ola con la artillería de campaña.

:arrow: “Los franceses se hicieron fuertes en una colina pero su enconada resistencia no sirvió para contener la irresistible máquina militar española. Los soldados españoles permanecieron en posición toda la noche y al romper el alba se continuó el ataque . La rendición de la Tercera fue el 2 de agosto y a ella siguieron la de las islas menores... Tanto el planeamiento como la ejecución de la operación fueron irreprochables . La elección de la playa, la organización del barqueo, el fuego naval de apoyo, la rapidez del asalto, la consolidación de la cabeza de playa, la penetración hacia el interior, la explotación del éxito y la maniobra de fijación en Agra entran dentro de los cánones doctrinales en que se han basado las más brillantes operaciones anfibias registradas en la Historia " (3)
:arrow: “La materialización del desembarco es un brillante ejemplo de lo que hoy llamaríamos guerra de maniobra. El enemigo guarnece en fuerza las probables playas de desembarco y cuenta con una fuerte reserva. El CFD , después de un concienzudo reconocimiento descubre una playa menos idónea para un desembarco y por ello menos guarnecida. Al objeto de desviar la atención del defensor se efectúa una demostración, apoyado por el fuego de cañón de las galeras, sobre una playa más adecuada para el desembarco y hacia allí el enemigo orienta su defensa, mientras la fuerza de desembarco desembarca en la playa considerada poco idónea para el asalto. Una vez en tierra , eliminada una débil resistencia, la FD cierra sobre el enemigo al que vence” (4)

Dice el poeta que con esta victoria el Marqués de Santa Cruz podía decir : “ el fiero turco en Lepanto - y en la Tercera el francés - y en todo el mar el inglés - tuvieron al verme espanto – Rey servido y patria honrada – dirán mejor quien he sido – por la Cruz de mi apellido – y por la cruz de mi espada.” (5)

La campaña de las Terceras fue una de las más brillantes de la Infantería de Marina española. Con esta victoria el Tercio de D. Lope de Figueroa recibe el nombre de “Tercio de las Terceras”.

Notas y referencias :(1).- Curiosidad : Cervantes iba embarcado en la galera San Mateo.(2).- El Maestre de Campo D. Lope de Figueroa es considerado, por razones históricas, el primer Jefe del actual Tercio de Armada y sucesor del Tercio de Armada del Mar Océano(3).- Las Operaciones Anfibias. Alte Alvarez-Maldonado y Gral de Infantería de Marina Gamundi. E. N. Bazán(4).-Síntesis Histórica y Evolución Orgánica. EAIM. Cap.(E.S) Barrera de Segura.(5).-Historia de la Infantería de Marina. Rivas Fabal(6).-Historia de la IM. R. Rodríguez Delgado. Andujar. 1927 (Capítulo III).

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Ordenanzas de la Armada 1748 (III)

Mensaje por AFOCES »

Siempre sin perder de vista la época concreta, hemos tratado sobre la vida abordo y los duros castigos para mantener la disciplina. Hoy vamos a echar de nuevo una ojeada a las Ordenanzas de 1748 para seguir descubriendo como era la vida de nuestros infantes.

Hubo un tiempo en que la indumentaria del soldado era cuestión particular no sometida a norma ni ordenanza. En muchas ocasiones se repartían telas y encajes comprados al por mayor, y descontados de los haberes, pero por lo general no se trataba de prendas confeccionadas sino de material destinado a que cada cual se las hiciese a su medida, hechura y gusto. Con el tiempo, sin embargo, se irá introduciendo la costumbre de repartir juegos completos de ropa que se conocen como “vestidos” incluyendo prendas mayores, menores y calzado. Sin embargo, tampoco se puede hablar estrictamente de un equipo obligatorio y uniformado sino que cada cual llevaba su ajuar acorde con sus posibilidades. Pero, cosa curiosa, entre los enseres del soldado no faltaba una cajita metálica con hilos de diversos colores, seda, cordel, aguja, dedal, retales de lienzo y raso, yesca , eslabón y dos cuchillas unidas a modo de tijeras, destinado todo a remendar rotos y descosidos. Las unidades selectas, como la Guardia Real, gozaban de uniformidad y, más adelante, en pleno siglo XVII ya existía una moda militar que identificaba al soldado…

En las primeras unidades de Infantería de Marina y la guarnición de galeras de Nápoles, Sicilia y Córcega predominaba la moda italiana lujosa y extravagante, muchas veces costosa y fuera del alcance de las reducidas bolsas, lo que obligaba al frecuente empeño. En las galeras de España, imbuidas del mismo espíritu de tropa de élite, no había término medio – o forzados medio desnudos o combatientes emperifollados - . En el ámbito atlántico, el soldado de galeones, con pocas ocasiones de lucir en tierra, usa sufridos trajes de paño burdo, resistente a la intemperie y a las salpiconadas salobres…

Con motivo del embarque en la escuadra de galeras del marqués de Santa Cruz, en 1576, se encargan “vestidos” o juegos completos de prendas para la marinería y para la tropa “del Tercio de la Armada” en la costa de Calabria por lo que es posible que mientras duraron aquellas ropas la unidad vistiese uniformada… El uso del calzado a bordo fue siempre obligatorio para el soldado de Marina – no para la marinería que realizaba descalza mejor las faenas marineras - porque, si bien dificultaba los movimientos sobre la cubierta, protegía de las astillas producidas por la artillería y de las materias inflamables y clavos arrojados por el enemigo para dificultar el abordaje. La segunda mitad del siglo XVII se aprecia una tendencia, si no a la uniformidad, si al uso de un mismo color distintivo para los individuos de un mismo tercio. En cuanto al pelo se lleva natural y largo a lo “nazareno” y muchas veces, a bordo, al rape para evitar el contagio de piojos. La tropa se dejaba grandes bigotes de aspecto fiero y, más tarde, la barba de perilla y el bigotillo alzado.

Alcanzamos el siglo XVIII y el uniforme de los soldados está regulado por las Ordenanzas de 1748. “El trage de la tropa abordo fuera de facción será en chupa ó capote según el tiempo, y lo mismo en las guardias de mar; pero en puerto, estando de guardia, usará del uniforme completo, como se ordena en el Título de servicio, con los alivios que allí prescribe" (artículo 62). No obstante se puede afirmar que el estado de policía, de nuestros sufridos antepasados, no debía de ser muy bueno … ya que el 16 de septiembre de 1752 se preceptúa que : “el vestuario completo se de a la tropa de cuarenta en cuarenta meses …"

Con una dotación de vestuario para tan largos períodos no era conveniente perder ninguna prenda porque : “Quando fuere necesario al soldado la pronta reposición de alguna prenda que ha perdido culpablemente, podrá también su oficial con aprobación del comandante retenerle la ración de vino por quince, treinta o mas días, estando en puerto, para beneficiarla en tierra a aquel fin; pero siempre que la retención sea pena formal por alguno de otros motivos expresos en este Titulo, solo el comandante tendrá facultad de imponerla…” (artículo 183). Como se ve, por este artículo y otros que ya hemos comentado, la ración de vino de nuestros infantes era muy apreciado y, por eso, empleada como un elemento disuasivo.

La comida abordo no debía de ser muy buena y, claro, la tentación de poner un chiringuito o cantina debía de ser grande. Pero para eso estaban las normas de prohibición de las Ordenanzas:“Es absolutamente prohibido el que Oficiales de Mar , Sargentos u otros cualquier individuos vendan tabaco, naipes, aguardiente, vino, comestibles, ni otra cosa alguna, ni á dinero ni a fiado, bajo pena de confiscación de todos los géneros por la primera vez, aplicados á compra de verdura u otros frescos para los calderos de tropa y marinería; y si reincidieren de ser removidos a grumetes ó últimos soldados, además de la pérdida de los géneros y si los contraventores fuesen soldados o marineros, serán condenados a servir sus plazas sin sueldo por un año, sin que jamás se admita recurso de deuda procedida de semejante trato para satisfacerla, sino únicamente para probarla, y proceder como si hubiese habido aprehensión”. (artículo 166). Como se puede observar las penas económicas se empleaban para comprar productos frescos para la tropa y marinería que en largas travesías eran escasos y, por ello, muy valorados en toda ocasión.

Debían de ser muy “fervorosos” ya que :“Se tendrá gran cuidado en que los días de precepto nadie falte a la obligación de oír misa, ni todos los días al rosario de la tarde, y a los demás rezos comunes, castigando al que se descuidase con plantones u otras modificaciones: y al que en semejantes actos no estubiere con la reverencia debida, se corregirá en puerto con quince días de pan y agua en cepo o grillos, y en la mar con igual tiempo de destino a la limpieza de la proa y privación de vino…” (artículo 142)

Con la durísima vida que disfrutaban abordo seguro que esperarían con ansiedad los días festivos puesto que : “Los días de fiesta, acabadas las faenas de limpieza… se convocará a la guarnición encima del alcazar, antes o después de la Misa estando en puerto, y en la mar a las mismas u otras horas … y se leerán las Ordenanzas…”(artículo 143).

Y aunque nuestros antecesores eran durísimos guerreros, y pendencieros en tierra, abordo no se les podía escapar ni un juramento ni un taco puesto que : “Al que fuese descomedido en sus palabras, votando o injuriando el nombre de Dios, de la Virgen María y de los Santos se le castigará en el hecho mismo con doce o veinte palos, con destino a la limpieza , con privación de vino y aun poniéndole una mordaza u otra señal infamante; y si el caso fuese de blasfemia escandalosa que exija proceso y su juicio en Consejo de Guerra, no por esto ha de omitirse para escarmiento la corrección de veinte palos y cuatro horas de mordaza encima del cabrestante del castillo u otro parage visible …” (artículo 167) y se corregirán también :“…con toda seriedad las palabras deshonestas, evitando que se arraigue en la gente o desarraigando de ella tan mala costumbre: y al que cometiere acción torpe o escandalosa se castigará inmediatamente con cien azotes sobre el cañón siendo marinero u ocho carreras de baquetas si fuere soldado, teniéndole seis meses con grillete en la limpieza de la proa…" (artículo 168).

Normas tan duras no pueden mas que incrementar la admiración que causan las hazañas de nuestros soldados que, seguro, perdonarán que hayamos tratado sus vicisitudes con un poco de humor que, en absoluto, disminuye un ápice el respeto que nos merecen.

Referencias: 1).-Ordenanzas de la Armada de 1748. 2).- La campaña de Trafalgar Hugo O’donnell. La esfera de los libros. 3).- Historia de la Infantería de Marina. R. Rodiguez Delgado. 1927 Andújar. 4).- Sobresalientes. R. Rodríguez Delgado. 5).- La Infantería de Marina española y sus fuentes. Hugo de O’Donnell

Saludos


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