La Infantería de Marina Española

Los infantes de marina españoles. Información sobre el cuerpo, historia, material, armamento. El Tercio de Armada (TEAR), la BRIMAR y la FGNE.
AFOCES
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Glorias del Cuerpo de Infantería de Maina (I).

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INTRODUCCION

Hace un par de semanas entré en este tema y me quedé sorprendido al observar que, desde el 6 de noviembre, nadie se “asoma” por aquí. De manera que me propuse darle un impulso, pequeño, porque la verdad es que no dispongo del tiempo que precisa cualquier trabajo relacionado con este tema. De manera que voy a dedicar un trabajo a los héroes del Cuerpo y al Panteón de Marinos Ilustres que, por su extensión, remitiré en varias partes y dejaré para la última la dedicada a bibliografía y notas que puede ser de interés para algún forista.

Pero para empezar, es preciso hacer una pequeña introducción para comprender las distintas épocas por las que ha pasado el Cuerpo de Infantería de Marina (fueron tratadas en este tema en el mes de marzo 2007 y en otras colaboraciones) y que de manera muy sucinta - aun con el riesgo de alguna laguna - se pueden resumir en tres (1) y (5) :

Primera Epoca.- Desde 1537 hasta 1717.

Durante este período no había oficiales de la Armada, los marinos se hacían “sobre la cubierta de los buques” por medio de la tradición y la experiencia. El mando militar, de los buques o escuadras, se les encomendaban a personas civiles o a oficiales del ejército, mientras que el mando “marinero” recaía en los pilotos y pilotones formados, en su mayoría, en el Colegio de San Telmo (Sevilla). El combate naval consistía, fundamentalmente, en abordar al contrario y luchar en las cubiertas que se transformaban en el campo de batalla y de ahí la importancia de la infantería.

Segunda Epoca .- Desde 1717 hasta 1827.

El desarrollo de la artillería impone el combate a distancia y, por tanto, las escuadras necesitan adoptar formaciones y maniobras adecuadas para la batalla. Fue necesario aunar los mandos militar y marinero y surge el oficial de mar y guerra. Nace, en el año 1717, el Cuerpo General de la Armada. Mientras tanto, y desde tiempo inmemorial, en los buques “de la corona” embarcaban tropas procedentes de los Tercios de Infantería con sus mandos propios. Este embarque era temporal, solo para acciones determinadas o como guarnición, y finalizado el cometido asignado se incorporaban a sus unidades de origen. Tanto la tropa como sus oficiales eran del ejército y no navales… Pero algunos Tercios de la Infantería Española se van vinculando, ya de modo permanente, a la Armada y toman el nombre genérico de “Infantería de Armada”. Estas unidades combaten en la mar pero, también, desembarcan para hacerlo en tierra.

La antigüedad de la Infantería de Marina como tal Cuerpo de Tropas - el Cuerpo de Oficiales se crea más tarde - es del año 1537. Su antigüedad corresponde a la del Tercio más antiguo de los integrados en la “Infantería de Armada” - el Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles –. (Las Compañías viejas de la Mar de Nápoles son consideradas las primeras fuerzas de Infantería de Marina propiamente dichas porque el Tercio de Galeones, aunque es más antiguo, solía renovar sus unidades en cada viaje a las Indias, mientras que las Compañías Viejas estaban asignadas de forma permanente a la armada de galeras, del reino napolitano, y a la disposición inmediata del virrey o, más tarde, del capitán general del Mar como mando operativo de todas las fuerzas navales del ámbito) (10).

En el año 1717 se crea el Cuerpo de Batallones de Marina y como carecía de Cuerpo de Oficiales propios : “La oficialidad del Cuerpo se cubre con individuos ya plenamente integrados en el Cuerpo General, para las categorías superiores, y directamente procedentes de la Real Compañía como primer destino para las inferiores; por ello las Ordenanza de 1748 disponen que todos los oficiales de la Armada pueden tener destino en Batallones y, a la vez, los oficiales de éstos pueden ser promovidos al Cuerpo General, debiendo considerarse uno mismo ambos cuerpos militares, aunque los destinos sean tan diferentes” (10. página 147). Es decir durante este período (1717 -1827) la Tropa de Marina (Infantería de Marina) fue mandada por oficiales del Cuerpo General que no eran fijos, sino que cumplían comisiones periódicas, por lo que conservaban, en todo momento, las divisas y denominaciones de sus empleos.

Los primeros mandos, de los doce batallones del Cuerpo de Batallones, fueron los capitanes de fragata siguientes (18) : de la Veleta, Villavicencio, Iturriaga, de Landa, del Postigo, Fongión, Barrientos, Smit, Serrano Valdenebro, Herrera, de Bentendona y Ristori (Año 1787). – Apéndice nº 5 de (13) - .Las actividades de estas unidades – y de unidades superiores cuando se formaron - fue siempre brillantísima y reconocida. Valga como ejemplo la comunicación que, sobre el 6º regimiento, remite a sus superiores el general don Joaquín Blakle (Capitán General de Galicia) : “No debo detenerme un momento en asegurar a V.E. que los tres batallones de marina que estuvieron al cargo del dignísimo brigadier don Francisco Riquelme, cuya pérdida es sin duda de las más irreparables desgracias de la campaña, se han distinguido constantemente, acreditando, en general, todos sus oficiales ardiente patriotismo, bizarría en las acciones y mucho celo por el establecimiento y conservación de la disciplina y orden de los cuerpos… y así comprendo que, además de los que por verter su sangre en servicio de la patria, son dignos de consideración y, sin perjuicio de los que recomiende el actual general en jefe, merecen de justicia ser atendidos el capitán de navío, y actual comandante de los batallones, don José Meneses; los tenientes de navío y sargentos mayores de artillería e infantería…”

Tercera Epoca .- Desde 1827 hasta nuestros días.

En la segunda época se había producido otra fase, en el desarrollo histórico de la infantería de marina, pues sus oficiales y jefes eran elegidos ya entre los del ejército que servían en el Cuerpo, ya entre los de marina, pudiendo volver a sus respectivas procedencias sin poder sentir ese “espíritu de cuerpo”, tan preciso para cimentar las virtudes militares, de las que tanto necesita este cuerpo militar, por tener que adaptarse a las incomodidades, privaciones y grandes dificultades que ofrece tanto la vida como la lucha el mar, unidas a las que puedan originarse en la tierra, al desembarcar en costa, muchas veces hostil, y seguir tierra adentro, sin más medios que los que ella misma haya podido procurarse, si ello le fue posible, y realizar la misión de conquista en un medio tan opuesto del que ya había conseguido habituarse. Y así se llega hasta el siglo XIX en el cual el Cuerpo ya tiene oficiales propios.(1)

“Por RD de 7 de enero de 1827 Fernando VII sanciona el proyecto de su Ministro de Marina por el que se crea la Brigada Real de Marina … La reforma partía de la base de que en la guerra naval del momento el cañón era la principal o incluso la única arma definitiva, y de que no tenía porqué haber ninguna incompatibilidad entre el uso del cañón y el del fusil o en el ejercicio y profesión del soldado de artillería y el de infantería… En la nueva organización todos sus componentes debían ser instruidos en ambas antiguas especialidades… La Brigada formaba un cuerpo enteramente separado del General de oficiales de la Armada; sus grados y denominaciones, así como el uniforme diferían. Por ello bien puede decirse, que es este momento cuando por primera vez se cuenta con oficialidad propia… una RO, de 5 de octubre de 1828 se encargó de recordar la prohibición del pase de los oficiales del Cuerpo General a la Brigada Real y viceversa…”(10).

En definitiva, en enero de 1827 se crea la Brigada Real de Marina, por fusión del Cuerpo de Batallones de Marina (Infantería de Marina) y del Real de Artillería de Marina - que pronto se separan de manera definitiva – e, inmediatamente, también, se vio la necesidad de que el Cuerpo de Infantería de Marina contase con Oficiales propios. Nace el primer centro de formación de oficiales, con la denominación de Academia de la Brigada Real de Marina, con sede en San Fernando (1830), que luego, en 1845 se integraría en el Colegio Naval. Allí se formaron los oficiales de Infantería de Marina hasta la promoción 124 en que pasaron a la Escuela Naval Militar.

Los jefes y oficiales, de esta tercera época, son dignos sucesores de sus compañeros del Cuerpo General de la época anterior. Son abundantes los hechos de guerra llevados a cabo por los infantes de marina, tanto en las guerras carlistas como en ultramar. Fue muy corriente, en aquellos años, que numerosos jefes y oficiales del Cuerpo ostentasen empleos o grados superiores concedidos por el Ejército en campaña y ello es testimonio, no solo del valor con el que combatieron, sino de la permanencia de los mismos en operaciones, que fue en proporción muy superior a la de los oficiales del Ejército. (14)
Saludos y hasta la próxima.



AFOCES
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Glorias del Cuerpo de Infantería de Marina (II)

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NUESTROS HEROES Y EL PANTEON DE MARINOS ILUSTRES

El Panteón de Marinos Ilustres es un edificio de estilo neoclásico, construido en el siglo XVIII - ubicado dentro del recinto de la Población militar de San Carlos, en San Fernando (Cádiz) - y en el que descansan los restos mortales de numerosos marinos españoles.

Visité varias veces el Panteón de Marinos Ilustres. La primera visita la realicé hace ya muchos años. Quedé impresionado del lugar, donde reposaban los restos de nuestros héroes, y del silencio y respeto con el que el grupo del que formaba parte atendía las explicaciones del cicerone sobre los méritos de los que debían ser siempre nuestro ejemplo y guía. Pero debo confesar, también, que me sorprendió las pocas referencias al Cuerpo de Infantería de marina y a sus componentes. Vinieron a mi memoria frases de himnos cantados en las unidades o gestas de héroes del Cuerpo de Infantería de Marina – y por tanto de la Armada –.

Años más tarde volví a visitar el Panteón. Deseaba que la apreciación de mi visita inicial hubiese sido un error pero, no, no había ningún mausoleo que indicase que allí reposaban los restos de un infante de marina con su nombre, empleo y denominación explícita del Cuerpo de Infantería de Marina – solo había una placa dedicada a un teniente coronel del Cuerpo -. Esta verificación me impactó hondamente y la recordé muchas veces especialmente, con motivo de festividades y paradas, cuando en los discursos se mencionan las glorias y héroes de nuestro Cuerpo.

“(Gloria a los valientes Lois, Rama y Cancela – Marcha heroica del Ternor - ;Martín Alvarez y otros mil héroes – Himno del Tersur - ;honra siempre dio a la Armada esta noble infantería – Himno del Terlev - ”. Heroicos infantes de marina recompensados con la más preciada condecoración española - la Cruz Laureada de San Fernando - : Soldados Rama Varela, Cancela Rodríguez, Manuel Lois, Díaz Novalta, Pérez Rivas …; subtenientes Sevillano, Togores …; tenientes Fernando Muria, Félix Angosto, Virgilio Cabanellas, Ristori …; capitanes Antonio Tacón, Quevedo Benavides, Puyou Dávila ..; teniente coronel Usel de Guimbarda… y otros mil héroes) (1) (8).

Pero entonces no había recordado – o no tuve en cuenta - las vicisitudes del Cuerpo tratadas, en el post anterior (Introducción), en el que durante muchos años las unidades del Cuerpo eran mandadas por oficiales del Cuerpo General y, por tanto, con sus denominaciones. Pero, en cualquier caso, me siguió faltando una alusión de algún suboficial del Cuerpo. Sin embargo muchos de los marinos, cuyos restos descansan en el Panteón, estuvieron destinados en los Batallones de Marina. Entre ellos encontré los siguientes (5) :

D. Angel Laborde y Navarro; D. Cayetano Valdés y Flores; D. Casimiro Vigodet Y Garnica; D. Diego Butrón y Cortés de Zúñiga; D Juan Villavicencio; D. Santiago de Liniers Bremond; D. Juan Ruiz de Apodaca; D. Federico de Gravina y Napoli; D.José Rodríguez de Arias y Alvarez-Campana; D. Ignacio de Alava Y Sáez de Navarrete; D. Francisco Maurelle; D. Juan José Navarro. Marqués de la Victoria (11) ; D. Antonio Escaño y García de Cáceres y D. Francisco Javier de Uriarte y Borja. Todos estos marinos prestaron servicios en los Batallones de Marina y, por tanto, fueron durante una época verdaderos infantes. Y a buen seguro, que los méritos conseguidos en ese tiempo como “verdaderos infantes” habrán servido, junto con muchos otros, para ser considerados marinos ilustres. Y hoy los infantes de marina - por marinos y por infantes - se sienten legítimamente orgullosos de que hayan servido en la Infantería de Marina y, por tanto, sean sus predecesores y, en gran parte, responsables de la gloriosa tradición y prestigio del Cuerpo. Como lo sienten, también, de aquellos que por sus brillantes hechos fueron recompensados con un empleo del Cuerpo de Infantería de Marina (9).

Pero el Cuerpo de Infantería de Marina – que a partir de 1827 tuvo ya oficiales propios – siguió proporcionando a España, y a la Armada, muchos servicios distinguidos y de sus filas salieron no pocos héroes. Sin embargo, el visitante al Panteón no verá más que una placa en memoria de un infante de marina y, tal vez, el nombre del Cuerpo en dos o tres ocasiones. Y a un infante de marina, lógicamente, le gustaría contemplar – entre los marinos – a algunos de sus muy venerados héroes con su grado y su nombre y el del Cuerpo. Particularmente, más de una vez, pensé que quizás nunca se habría hecho una propuesta, en tiempo y forma, para que los restos de algún infante de marina descansasen en lugar tan sagrado. Pero no es así. Hubo, al menos, dos propuestas para que los restos de dos oficiales del Cuerpo fuesen incinerados en el Panteón de Marinos Ilustres y, para ambos, se cursaron las oportunas Reales Ordenes de traslado a San Fernando. Son estos infantes de marina :

- El teniente coronel D. Segundo Díaz de Herrera y Serrano (1836 – 1875) y
- El teniente D. Tomás Pío Pérez de los Ríos (1764 – I833).

Notas : (La numeración corresponde a la que aparecerá al final de la totalidad de esta “serie”)
(1).- Historia de la Infantería de Marina. José Enrique Rivas Fabal. Editorial Naval. Madrid. 1967.
(5).- “Crónica de las promociones de oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina (1537 – 1990)”. Antonio Sánchez Pastor. Editorial Naval. Madrid. Julio 1991.
(8).- Revista General de Marina. Agosto- Septiembre 1995. “Héroes de nuestra Infantería de Marina”. CN Tato Tejedor.

(9).- Recompensas. (Entre otros):

- VA Don Victor Concas y Palau. Tomó parte en el asalto de la fortaleza de Maidung (Filipinas) y por sus méritos fue recompensado con el grado de comandante de infantería de marina..
-CN Don Joaquín Bustamante y Quevedo. Tomó parte, al mando del “Mindoro”, en las operaciones de Joló y Tawi-Tawi, en los desembarcos de Zamboanga y Paticoloen 1876 y ataques a los pueblos de Parang y Mabun, siendo recompensado con el empleo de comandante de infantería de marina.
-Capitán General de la Armada Don Francisco Armero y Fernández de Peñaranda . Tomó parte en numerosos hechos de armas en la campaña del Cantábrico contra los carlistas, siendo condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando y nombrado Coronel de infantería de marina, en el campo de batalla.
-VA Don Pascual Cervera y Topete.- Ocupó en 1874 la isla de Joló por lo que le fue otorgado el empleo de Coronel de IM.
-VA Don Bautista Antequera y Bobadilla .- En la guerra de Africa se le concedió por su comportamiento el empleo de Coronel.
-Almirante Don Luis Hernández-Pinzón Y Alvarez .- Al llegar a la edad de 20 años había ganado, la Cruz de San Fernando y el grado de Capitán de Infantería de Marina. Fue Almirante de la Armada y Brigadier de Infantería de Marina.
Saludos (continuará)



Juan A.Gomez
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Excelentes aportaciones AFOCES. Gracias por tu tiempo.


6º del 83 Cabo 2 º Policia Naval Tercio de Levante

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Re: Glorias...

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Agradecido. Un abrazo.



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Glorias del Cuerpo de Infantería de Marina(III).

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UNA PROPUESTA : TENIENTE DE INFANTERÏA DE MARINA :DON TOMAS PIO PEREZ DE LOS RIOS.

La vida de Pérez de los Ríos ya fue tratado en este tema pero, para enlazar con el trabajo anterior, corresponde traerle de nuevo porque existió una propuesta para que sus restos fuesen incinerados en el Panteón de Marinos Ilustres.

La vida de Pérez de los Ríos es la vida de un soldado de mar, héroe nacional por su valor, por su patriotismo, por su arrojo intrépido y por ese amor que siempre demostró a España, dando renombre a la Marina española y ejemplo digno de imitar. (1) (2) (3)

Se cree que el teniente Tomás Pío Pérez de los Ríos era natural de Huete (Cuenca) y nacido en 1764. En 1783 sienta plaza en el Cuerpo de Infantería de Marina y, desde su ingreso en la Armada, su nombre figuró entre los más decididos marinos españoles. Pronto embarca, en el navío “Gallardo”, y cumple servicios por mar y por tierra en América; de vuelta a España pide voluntario a Orán, importante plaza estratégica, donde había un importante presidio militar. Destaca su actuación, junto con otros soldados de marina en la madrugada del 8 al 9 de octubre de 1790, durante el terremoto sufrido por dicha plaza, pues - además de socorrer a las víctimas de la catástrofe y de prestar auxilios de todo orden - consiguió reducir a los presos que aprovechándose de la situación se habían escapado y estaban cometiendo, por toda la ciudad, todo tipo de desmanes hasta el punto que el gobernador de la plaza la consideró perdida para España. Sin embargo un grupo de soldados de Marina, entre ellos Pérez de los Ríos, lograron restablecer el orden y asegurar la plaza para nuestra nación … pero a estos peligros se unen el de los moros que, al amanecer, habían acudido presurosos pensando aprovechar el desorden para asaltar la plaza y, de todo ello, se pudo salir bien merced a las tropas de marina y de la plaza. (Relato oficial, del brigadier conde de Cumbre Hermosa, y Crónica de C. Ximénez de Sandoval. Ambos distinguen la actuación de Pío Pérez de los Ríos).

Continúa Pío en Orán y lo encontramos, también, en la defensa sostenida contra las huestes del bey de Mascara, siendo citado como distinguido. Casi diez meses duró esta guerra, que con tenaz porfía sostuvo el bey de Mascara, y el cabo de cañón Pérez de los Ríos, durante este tiempo, no desmintió su historia siendo valiente hasta la temeridad, prudente como el primero y siempre decidido y subordinado. Sus jefes pregonaban sus buenas cualidades, y multitud de veces fue objeto de recomendaciones especiales al Rey... En 1797 embarca, como cabo primero, en el “Santísima Trinidad” (insignia del general don José de Córdoba) tomando parte, junto con sus compañeros Morillo (6) y Martín Alvarez, en la memorable jornada de San Vicente. Pasa más tarde a Puerto Rico y a Trinidad; embarca en el navío “Santísima Trinidad” y toma parte en el combate naval de Trafalgar (1805), en donde lucha con tanta bravura que sufre gravísimas heridas. Pérez de los Ríos mostró su acreditado valor en este combate - en el que perdió dos dedos de la mano derecha, que le llevó una bala de cañón, y sufrió otras graves heridas : cráneo abierto y contusiones en el hombro y las piernas -. Pío fue el último que abandonó el “Santísima Trinidad”, pasando en muy mal estado al “San Francisco de Asís” y salvándose milagrosamente. Al año siguiente, ya sargento segundo, tomó parte en la defensa de Buenos Aires y en la rendición de la escuadra francesa del almirante Rosily (14/6/1808) siendo herido, en esta acción, al ser el primero en saltar sobre el buque francés “Héroe”. Estuvo en campaña, contra los franceses, en unión de su compañero - ahora general - Morillo quien, aprovechando su ascendiente, presentó a P. de los Ríos al rey Fernando VII, que le concedió, previo expediente especial (1824), el empleo de sargento 1º graduado de teniente …Se retira, a Badajoz, pasado la edad de sesenta años e inválido. Al poco tiempo se le abren las heridas, que había recibido en Trafalgar, y su razón se perturbó en términos que falleció en el Hospital Militar de la plaza a finales de 1833. Terminaron así los días, en la oscuridad y el abandono, de un héroe cuyo nombre debe y merece ser escrito en letras de molde.

Era a la sazón capitán general, de aquel distrito militar (Badajoz), el Excmo Sr. Don Pedro Sarsfield que, apenas tuvo noticia del fallecimiento del veterano marino, invitó a todos los jefes y oficiales de la plaza para que unidos a él costeasen el entierro, funeral y sepultura. Todos se apresuraron a satisfacer tan justos deseos. La caja fue transportada al cementerio por seis sargentos primeros; las cintas las llevaban seis capitanes; presidía el capitán general, y precedían al cadáver 24 cabos primeros con hachones, y una compañía de infantería con bandera y música cerraba la comitiva fúnebre. Así la guarnición de la plaza le rinde homenaje al infante de marina, ilustre marino, teniente don Tomás Pío Pérez de los Ríos. Q.E.P.D.

Su cuerpo fue sepultado en el cementerio del castillo de Badajoz en un nicho propio, cerrado por mármoles negros, sobre los cuales se grabó, en letras doradas, el siguiente epitafio :“R.I.P. Aquí descansan los restos mortales del ilustre marino don Tomás Pío Pérez de los Ríos . Asistió a la defensa de Orán, después del terremoto, a la batalla de Trafalgar, donde sobresalió entre los más valientes, y estuvo en la rendición de la escuadra del almirante Rosily. Dos veces dio la vuelta al mundo, asistió a 33 batallas navales e hizo 29 viajes a América y tres a Oceanía. Q.E.P.D. El Capitán General Gobernador militar, Jefes y Oficiales de esta plaza, le dedican esta memoria. 1834.”

La Real Orden de 4 de Julio de 1892 – Ver página 268 del Boletín Oficial del Cuerpo de Infantería de Marina (2) - dispone :En R.O de esta fecha digo al Capitán general de Cádiz lo siguiente :“Excmo Sr : Deseando S.M. la Reina Regente (q. D. g) dar una prueba de aprecio a la marina y honrar a los individuos de ella que han contribuido a realzar su gloria, derramando su sangre en aras de la patria, en nombre de su augusto hijo el Rey Don Alfonso XIII se ha servido disponer que los restos mortales del finado Teniente de Infantería de Marina, D. Tomás Pío de los Ríos, que denodadamente se batió en la defensa de Orán, batalla naval de Trafalgar y rendición de la escuadra francesa del General Rosely, y que hoy yacen en Badajoz, sean trasladados al Panteón de Marinos Ilustres de la población de San Carlos, lamentando que el estado de penuria del Tesoro impida dedicar a esto cantidad alguna, debiendo sufragar los gastos que se originen la familia del interesado que solicita la traslación “.
Lo que de igual Real orden traslado a V. para su conocimiento y satisfacción. Dios guarde a V. muchos años. Madrid 4 de Julio de 1892. José M. de Beranger. A D. Nicolás Díaz y Pérez de los Ríos.


Su familia - don Nicolás Díaz y Pérez de los Ríos era nieto de Tomás Pío y a sus laudables esfuerzos se debió la publicación de la Real Orden, anteriormente mencionada, que le fue comunicada por el Ministro de Marina - no pudo dar cumplimiento a dicha Real Orden por falta de recursos. Sus restos mortales continuaron, pues, en Badajoz. (3)

Notas : (La numeración corresponde a la que aparecerá al final de la totalidad de esta “serie”)
(1).- Historia de la Infantería de Marina. José Enrique Rivas Fabal. Editorial Naval. Madrid. 1967.
(2).- Boletín Oficial del Cuerpo de IM. Imprenta de IM. Año 1892. Madrid.( Páginas : 268,269, 294 y 284 a 293, ambas inclusive).
(3).- Revista General de Marina. Octubre 1890. (páginas 535 a 558). Artículo:” D. Tomás Pío Pérez de los Ríos (Historia de un héroe anónimo)”. Autor: Señor don Nicolás Díaz y Pérez.
(6).-Pablo Morillo. La vida de este infante de marina tiene un cierto paralelismo con la del sargento de Infantería de marina José Enrique Varela Iglesias – ver Boletín de la EIM de junio 02. Artículo del comandante de la GC Núñez Calvo – que fue recompensado con dos Laureadas, fue capitán general del ET y Ministro del Ejército. La analogía consiste en que ambos pasados al Ejército, pudieron demostrar su valía que fue reconocida y recompensada. Pablo Morillo sienta plaza, de soldado de infantería de marina, en 1791 a la edad de trece años. Participa en los combates de Tolón, del Cabo de San Vicente, Trafalgar……..Pronto por sus méritos asciende a cabo y sargento de Infantería de Marina y toma parte en la guerra de la Independencia y en la rendición de la escuadra de Rosily (1808). Ascendió a alférez de Infantería de marina, en el campo de batalla, por sus acciones con su batallón en Bailén. Pasa entonces a formar parte del Ejército de Tierra y alcanza el grado de coronel, por sus méritos, en la defensa de Vigo y Puente de Sampayo (1809). Con el general Castaños alcanza el grado de general de brigada y, al año siguiente, el de división. Pasa a integrarse y combatir con el ejército de lord Wellington, en el que fue uno de sus mejores generales, y termina brillantemente con él la campaña. En 1815 tuvo una destacada actuación en América (por consejo del general Castaños se le dio el mando de la expedición al Virreinato de Nueva Granada, donde se le conoce por el “Pacificador”) .Al regresar a España (1820), se le concede el título de Conde de Cartagena y el de marqués de la Puerta. Fue capitán general de Madrid y mandó el ejército en la guerra carlista. Falleció a los 59 años con 46 de servicio
.
Saludos. (Continuará)



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UNA PROPUESTA : TENIENTE DE INFANTERÏA DE MARINA :DON TOMAS PIO PEREZ DE LOS RIOS.

La vida de Pérez de los Ríos ya fue tratado en este tema pero, para enlazar con el trabajo anterior, corresponde traerle de nuevo porque existió una propuesta para que sus restos fuesen incinerados en el Panteón de Marinos Ilustres.

La vida de Pérez de los Ríos es la vida de un soldado de mar, héroe nacional por su valor, por su patriotismo, por su arrojo intrépido y por ese amor que siempre demostró a España, dando renombre a la Marina española y ejemplo digno de imitar. (1) (2) (3)

Se cree que el teniente Tomás Pío Pérez de los Ríos era natural de Huete (Cuenca) y nacido en 1764. En 1783 sienta plaza en el Cuerpo de Infantería de Marina y, desde su ingreso en la Armada, su nombre figuró entre los más decididos marinos españoles. Pronto embarca, en el navío “Gallardo”, y cumple servicios por mar y por tierra en América; de vuelta a España pide voluntario a Orán, importante plaza estratégica, donde había un importante presidio militar. Destaca su actuación, junto con otros soldados de marina en la madrugada del 8 al 9 de octubre de 1790, durante el terremoto sufrido por dicha plaza, pues - además de socorrer a las víctimas de la catástrofe y de prestar auxilios de todo orden - consiguió reducir a los presos que aprovechándose de la situación se habían escapado y estaban cometiendo, por toda la ciudad, todo tipo de desmanes hasta el punto que el gobernador de la plaza la consideró perdida para España. Sin embargo un grupo de soldados de Marina, entre ellos Pérez de los Ríos, lograron restablecer el orden y asegurar la plaza para nuestra nación … pero a estos peligros se unen el de los moros que, al amanecer, habían acudido presurosos pensando aprovechar el desorden para asaltar la plaza y, de todo ello, se pudo salir bien merced a las tropas de marina y de la plaza. (Relato oficial, del brigadier conde de Cumbre Hermosa, y Crónica de C. Ximénez de Sandoval. Ambos distinguen la actuación de Pío Pérez de los Ríos).

Continúa Pío en Orán y lo encontramos, también, en la defensa sostenida contra las huestes del bey de Mascara, siendo citado como distinguido. Casi diez meses duró esta guerra, que con tenaz porfía sostuvo el bey de Mascara, y el cabo de cañón Pérez de los Ríos, durante este tiempo, no desmintió su historia siendo valiente hasta la temeridad, prudente como el primero y siempre decidido y subordinado. Sus jefes pregonaban sus buenas cualidades, y multitud de veces fue objeto de recomendaciones especiales al Rey... En 1797 embarca, como cabo primero, en el “Santísima Trinidad” (insignia del general don José de Córdoba) tomando parte, junto con sus compañeros Morillo (6) y Martín Alvarez, en la memorable jornada de San Vicente. Pasa más tarde a Puerto Rico y a Trinidad; embarca en el navío “Santísima Trinidad” y toma parte en el combate naval de Trafalgar (1805), en donde lucha con tanta bravura que sufre gravísimas heridas. Pérez de los Ríos mostró su acreditado valor en este combate - en el que perdió dos dedos de la mano derecha, que le llevó una bala de cañón, y sufrió otras graves heridas : cráneo abierto y contusiones en el hombro y las piernas -. Pío fue el último que abandonó el “Santísima Trinidad”, pasando en muy mal estado al “San Francisco de Asís” y salvándose milagrosamente. Al año siguiente, ya sargento segundo, tomó parte en la defensa de Buenos Aires y en la rendición de la escuadra francesa del almirante Rosily (14/6/1808) siendo herido, en esta acción, al ser el primero en saltar sobre el buque francés “Héroe”. Estuvo en campaña, contra los franceses, en unión de su compañero - ahora general - Morillo quien, aprovechando su ascendiente, presentó a P. de los Ríos al rey Fernando VII, que le concedió, previo expediente especial (1824), el empleo de sargento 1º graduado de teniente …Se retira, a Badajoz, pasado la edad de sesenta años e inválido. Al poco tiempo se le abren las heridas, que había recibido en Trafalgar, y su razón se perturbó en términos que falleció en el Hospital Militar de la plaza a finales de 1833. Terminaron así los días, en la oscuridad y el abandono, de un héroe cuyo nombre debe y merece ser escrito en letras de molde.

Era a la sazón capitán general, de aquel distrito militar (Badajoz), el Excmo Sr. Don Pedro Sarsfield que, apenas tuvo noticia del fallecimiento del veterano marino, invitó a todos los jefes y oficiales de la plaza para que unidos a él costeasen el entierro, funeral y sepultura. Todos se apresuraron a satisfacer tan justos deseos. La caja fue transportada al cementerio por seis sargentos primeros; las cintas las llevaban seis capitanes; presidía el capitán general, y precedían al cadáver 24 cabos primeros con hachones, y una compañía de infantería con bandera y música cerraba la comitiva fúnebre. Así la guarnición de la plaza le rinde homenaje al infante de marina, ilustre marino, teniente don Tomás Pío Pérez de los Ríos. Q.E.P.D.

Su cuerpo fue sepultado en el cementerio del castillo de Badajoz en un nicho propio, cerrado por mármoles negros, sobre los cuales se grabó, en letras doradas, el siguiente epitafio :“R.I.P. Aquí descansan los restos mortales del ilustre marino don Tomás Pío Pérez de los Ríos . Asistió a la defensa de Orán, después del terremoto, a la batalla de Trafalgar, donde sobresalió entre los más valientes, y estuvo en la rendición de la escuadra del almirante Rosily. Dos veces dio la vuelta al mundo, asistió a 33 batallas navales e hizo 29 viajes a América y tres a Oceanía. Q.E.P.D. El Capitán General Gobernador militar, Jefes y Oficiales de esta plaza, le dedican esta memoria. 1834.”

La Real Orden de 4 de Julio de 1892 – Ver página 268 del Boletín Oficial del Cuerpo de Infantería de Marina (2) - dispone :En R.O de esta fecha digo al Capitán general de Cádiz lo siguiente :“Excmo Sr : Deseando S.M. la Reina Regente (q. D. g) dar una prueba de aprecio a la marina y honrar a los individuos de ella que han contribuido a realzar su gloria, derramando su sangre en aras de la patria, en nombre de su augusto hijo el Rey Don Alfonso XIII se ha servido disponer que los restos mortales del finado Teniente de Infantería de Marina, D. Tomás Pío de los Ríos, que denodadamente se batió en la defensa de Orán, batalla naval de Trafalgar y rendición de la escuadra francesa del General Rosely, y que hoy yacen en Badajoz, sean trasladados al Panteón de Marinos Ilustres de la población de San Carlos, lamentando que el estado de penuria del Tesoro impida dedicar a esto cantidad alguna, debiendo sufragar los gastos que se originen la familia del interesado que solicita la traslación “.
Lo que de igual Real orden traslado a V. para su conocimiento y satisfacción. Dios guarde a V. muchos años. Madrid 4 de Julio de 1892. José M. de Beranger. A D. Nicolás Díaz y Pérez de los Ríos.


Su familia - don Nicolás Díaz y Pérez de los Ríos era nieto de Tomás Pío y a sus laudables esfuerzos se debió la publicación de la Real Orden, anteriormente mencionada, que le fue comunicada por el Ministro de Marina - no pudo dar cumplimiento a dicha Real Orden por falta de recursos. Sus restos mortales continuaron, pues, en Badajoz. (3)

Notas : (La numeración corresponde a la que aparecerá al final de la totalidad de esta “serie”)
(1).- Historia de la Infantería de Marina. José Enrique Rivas Fabal. Editorial Naval. Madrid. 1967.
(2).- Boletín Oficial del Cuerpo de IM. Imprenta de IM. Año 1892. Madrid.( Páginas : 268,269, 294 y 284 a 293, ambas inclusive).
(3).- Revista General de Marina. Octubre 1890. (páginas 535 a 558). Artículo:” D. Tomás Pío Pérez de los Ríos (Historia de un héroe anónimo)”. Autor: Señor don Nicolás Díaz y Pérez.
(6).-Pablo Morillo. La vida de este infante de marina tiene un cierto paralelismo con la del sargento de Infantería de marina José Enrique Varela Iglesias – ver Boletín de la EIM de junio 02. Artículo del comandante de la GC Núñez Calvo – que fue recompensado con dos Laureadas, fue capitán general del ET y Ministro del Ejército. La analogía consiste en que ambos pasados al Ejército, pudieron demostrar su valía que fue reconocida y recompensada. Pablo Morillo sienta plaza, de soldado de infantería de marina, en 1791 a la edad de trece años. Participa en los combates de Tolón, del Cabo de San Vicente, Trafalgar……..Pronto por sus méritos asciende a cabo y sargento de Infantería de Marina y toma parte en la guerra de la Independencia y en la rendición de la escuadra de Rosily (1808). Ascendió a alférez de Infantería de marina, en el campo de batalla, por sus acciones con su batallón en Bailén. Pasa entonces a formar parte del Ejército de Tierra y alcanza el grado de coronel, por sus méritos, en la defensa de Vigo y Puente de Sampayo (1809). Con el general Castaños alcanza el grado de general de brigada y, al año siguiente, el de división. Pasa a integrarse y combatir con el ejército de lord Wellington, en el que fue uno de sus mejores generales, y termina brillantemente con él la campaña. En 1815 tuvo una destacada actuación en América (por consejo del general Castaños se le dio el mando de la expedición al Virreinato de Nueva Granada, donde se le conoce por el “Pacificador”) .Al regresar a España (1820), se le concede el título de Conde de Cartagena y el de marqués de la Puerta. Fue capitán general de Madrid y mandó el ejército en la guerra carlista. Falleció a los 59 años con 46 de servicio
.
Saludos. (Continuará)



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Glorias...(III)

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Pido disculpas por la doble "aparición" del post anterior.
Saludos y perdón.



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Glorias del Cuerpo de Infantería de Marina(IV).

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OTRA PROPUESTA.
CORONEL DEL EJERCITO.TENIENTE CORONEL DE INFANTERIA DE MARINA
D. SEGUNDO DIAZ DE HERRERA Y SERRANO.


El teniente coronel don Segundo Díaz Herrera y Serrano es el prototipo de jefe del Cuerpo de Infantería de Marina cuya vida militar se desarrolla en la segunda mitad del siglo XIX, viviendo y soportando en carne propia todas las vicisitudes, ocasiones y acciones en los diversos teatros de operaciones en que actuaron fuerzas de Infantería de Marina. (10)

Nació en la Habana el 25 de Febrero de 1836. Era hijo del general de la Armada Segundo Díaz de Herrera y Molla. Díaz de Herrera ingresó en la Armada el 22 de septiembre de 1849 y formó parte de la promoción 23 de Infantería de Marina (5). Tomó parte en la guerra de Africa, al mando de la guarnición del vapor “Vulcano” y de las tropas embarcadas de las fuerzas sutiles. Estuvo en la expedición a Méjico (1861-1862) y en la campaña de Cuba (1868), así como en la defensa del arsenal de la Carraca (1873) demostrando, en todas las acciones, sus excelentes condiciones de mando, disciplina, valor, inteligencia e intrepidez. (4)

Díaz Herrera fue voluntario para participar en las operaciones contra los carlistas y fue destinado, a las ordenes del general Jovellar, al mando del primer batallón del primer regimiento de Infantería de Marina. Dispuesto el general a acabar con las unidades carlistas del centro, se propuso tomar la fuertemente atrincherada plaza de Cantavieja (Teruel). Pero antes, el 29-6-1875, se apodera del barranco de Monlleó donde el teniente coronel Díaz Herrera tiene una actuación muy destacada al frete de sus hombres. En efecto, arreciado el combate por la ofensiva carlista, y por su intenso fuego dominante las tropas, bajo el mando del general Jovellar, son obligadas a retroceder y, en ese momento, el primer batallón, del primer regimiento de Infantería de Marina al mando del teniente coronel Díaz Herrera, logra detener al enemigo, al que se le hacen 150 bajas. “Defendían sus puestos con gran heroísmo los contrarios dando varios ataques a la bayoneta, que hicieron retroceder a nuestras tropas; pero el mortífero fuego de las piezas de artillería y el vigoroso e irresistible avance del primer batallón del primer regimiento, conducido briosamente por su jefe don Segundo Díaz Herrera, al que secundaron las restantes fuerzas, produjo la retirada de los carlistas” (Historia de la Infantería de Marina. Rodríguez Delgado. Andújar. 1927).

Los días 2,3,4 y 5 de julio de 1875, tras dura preparación de artillería, se atacaron las posiciones enemigas de Cantavieja. Esta plaza estaba muy bien situada y mejor defendida. Al anochecer del día 5, el teniente coronel Díaz de Herrera, bajo un mortífero fuego, se lanza al asalto al frente de los 350 hombres de su batallón y cae mortalmente herido a pocos pasos de la muralla. La plaza capituló el día 6 de julio. El ejemplar proceder de Díaz Herrera en la acción de Monlleó, que precedió al asalto de Cantavieja, le valió el empleo de coronel del ejército (1), que no pudo disfrutar porque la comunicación se recibió un día después de su muerte (4) (14).

El CN Cervera y Jácome describe la acción de Cantavieja como sigue : “Dispuesto Jovellar a acabar con los carlistas del centro, se propuso tomar la famosa plaza de Cantavieja, cuya fortificación la hacía temible por todos estilos. Tras una preparación conveniente de tropas, apoyadas por la artillería, llegaron a posesionarse de la primera trinchera enemiga, preparándose los días 2, 3, 4, y 5 de julio con un incesante fuego de cañón. Ya en el avance se había distinguido notablemente por su empuje brioso el valiente Dúaz Herrera, y cuando se tuvo hecha brecha, se organizó una columna de asalto, de la que formó parte como voluntario Díaz Herrera. Treparon los asaltantes a las ocho de la noche, con sigilo y a favor de la gran oscuridad reinante, por un escarpado barranco situado a poca distancia del portillo abierto, siendo dificilísima la entrada por los escombros; el enemigo apercibido del asalto, rompió en un mortífero fuego, cayendo a poco Díaz Herrera muerto gloriosamente al frente de sus tropas y a pocos pasos de la muralla”. (4)

El teniente coronel Díaz Herrera falleció la noche del 5 de julio de 1875. Por real orden se dispuso que un retrato suyo figurara en el Museo Naval, depositándose en el Museo, además, su espada, el bastón y el capote que llevaba al morir. Dicha real orden establecía, también, que sus restos fueran inhumados en el Panteón de Marinos Ilustres, ignorándose la razón de no haberse llevado a cabo esta inhumación. Los restos, no obstante, fueron trasladados a San Fernando por cuenta del Estado. (4) ( 12).

En el Panteón se colocó una placa en su memoria que dice :“A la memoria del coronel del ejército – teniente coronel de Infantería de Marina – don Segundo Díaz de Herrera . Muerto gloriosamente en el asalto de la plaza de Cantavieja en la noche del 5 de julio de 1875”. (4) (10. Página 234).

Notas : (La numeración corresponde a la que aparecerá al final de la totalidad de esta “serie”)

(1).- Historia de la Infantería de Marina. José Enrique Rivas Fabal. Editorial Naval. Madrid. 1967..
(4).- El Panteón de Marinos Ilustres. Historia y biografías. CN Cervera y Jacome. Imprenta del Ministerio de Marina. Madrid .1926.
(5).- “Crónica de las promociones de oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina (1537 – 1990)”. Antonio Sánchez Pastor. Editorial Naval. Madrid. Julio 1991.
10).- La Infantería de Marina Española. Historia y Fuentes. Hugo O’Donnell y Duque de Estrada. E.N. Bazán. 1999.
(12).-En el Libro – La Infantería de Marina (1537 – 1987). Centro Cultural Conde Duque - publicado, con motivo de la celebración del 450 aniversario del Cuerpo, se dice que los restos del teniente coronel Díaz Herrera descansan en el Panteón. Lamentablemente tal aseveración no es cierta. Sin embargo la afirmación de que los restos fueron trasladados a San Fernando, no solo es recogido en la obra del CN Cervera y Jacome (4) sino en el artículo del capitán de infantería de marina don Ramón Rodríguez de Mendoza : - ”Apuntes Históricos .Sobresalientes. Talleres Tipográficos “ La Unión”. Jaén. 1908” -. En este artículo se dice : “La conducción de los restos desde Cantavieja, hasta San Fernando, fue costeada por el malogrado rey D. Alfonso XII que tanto distinguió a nuestro Cuerpo……..”. El artículo se puede consultar en el volumen I “Datos del Cuerpo” depositado en la Sala Histórica del Tercio de Armada. Esta cita, también, se puede encontrar en (13) en la página 145 que dice: “La conducción de los restos desde Cantavieja hasta Puerto Real, fue costeada por el malogrado rey… etc”.
(14).-La Infantería de Marina durante la Restauración. 1875-1893. María del Carmen Cózar. Universidad de Cádiz 1993. (Páginas 39/40) : “ El Decreto-Ley de 31 de Agosto de 1869 establecía – para la IM – los ascensos por antigüedad absoluta con dos excepciones: el de Brigadier a Mariscal de Campo… y el de jefes y oficiales por méritos de guerra. Sin embargo no parece que este precepto tuviese aplicación real… pues en contra de lo prevenido para la IM, se le aplicó lo establecido para los Cuerpos Facultativos del Ejército, donde estaban vedados los ascensos por méritos de guerra, aunque no en los Generales de Infantería y Caballería… cuando un oficial perteneciente a aquellos se hacía acreedor a esta recompensa (ascenso por méritos de guerra), se le concedía el grado o empleo superior en el Ejército, pero no en el Cuerpo al que pertenecía, pudiendo, en su caso, elegir entre desempeñar destino en el citado Cuerpo, con el empleo hasta entonces ostentado, o hacerlo en Infantería o Caballería con el empleo superior concedido”.
Saludos. (Continuará)



oswald
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Mensaje por oswald »

Cabría la posibilidad de autobiografía de cada infante, dado que un halo de leyenda cubre los supuestos valientes y afamados infantes



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Glorias del Cuerpo de Infantería de Marina (y V).

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RESUMEN Y FINAL.

La historia del Cuerpo de la Infantería de Marina, como se ha expresado, abarca tres épocas diferentes (5) :
Primera época.- Abarca 180 años (1537 – 1717). Durante este período no había oficiales de la Armada, los marinos se hacían “sobre la cubierta de los buques” por medio de la tradición y la experiencia. El mando militar, de los buques o escuadras, se les encomendaban a personas civiles o a oficiales del ejército, mientras que el mando “marinero” recaía en los pilotos y pilotones formados, en su mayoría, en el Colegio de San Telmo (Sevilla). El combate naval consistía, fundamentalmente, en abordar al contrario y luchar en las cubiertas que se transformaban en el campo de batalla y de ahí la importancia de la infantería.
Segunda época.- Las Tropas de Marina, durante 110 años (1717-1827), son mandadas por oficiales del Cuerpo General de la Armada, formados en las Reales Compañías de Guardias Marinas y, también, por oficiales de otras procedencias.
Tercera época.- Se inicia con la organización de la Brigada Real de Marina que en el año 1827, tiene academia propia para la formación de sus propios oficiales. Por eso con los primeros oficiales de esa procedencia se inicia la numeración de las promociones de oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina. (5)

Desde el año 1537 al 1717, poco sabemos acerca de los nombres y apellidos de aquellos bizarros oficiales, que durante el transcurso de 180 años condujeron a tan valerosa infantería de Armada al combate en la mar y, desembarcando, a la lucha en tierra. En 1717 se crea el Cuerpo de Batallones de Marina. Este Cuerpo carecía de oficiales propios por lo que, para la asignación de mandos, se recurrió a oficiales del Cuerpo General de la Armada y de otras procedencias. Para los oficiales del Cuerpo General, el Cuerpo de Batallones era un destino más de plantilla - en el que estaban por un tiempo determinado - y, por ello, conservaban en todo momento las insignias y denominaciones propias del Cuerpo General. De esta época se dispone de datos, aunque no completos, para organizar en “promociones” a los Oficiales del Cuerpo General , y a los de otras procedencias, que desempeñaron destinos en el Cuerpo de Batallones de Marina (15). El general Rivas Fabal “tras ardua investigación, logró determinar quienes de cada una de esas 198 promociones desempeñaron destino en Batallones de Marina, pero sus relaciones no son exhaustivas. A los componentes de cada una de ellas añadió, a continuación, los de ingreso directo, fruto también de su esfuerzo investigador, con lo que se obtiene la promoción de los que sirvieron en Batallones”. (5)

Pues bien, de acuerdo con tales investigaciones, resulta que – como se ha expresado - buen número de los Marinos Ilustres, que descansan en el Panteón, rindieron destino en el Cuerpo de Batallones de Marina. Es decir fueron durante un tiempo “verdaderos infantes de marina”, y los infantes actuales los homenajean no solo como marinos, sino también como sus heroicos antecesores y mandos ejemplares; como también lo son muchos otros como el brigadier de la Armada Don José Meléndez Bruna - comandante del segundo regimiento en Ocaña - o el capitán de fragata Don Domingo Monteverde – ascendido por su actuación en la batalla de Talavera - o el alférez de navío don José Fermín Pavía - que fue uno de los primeros laureados por su extraordinario valor en la batalla de Ocaña – o don José de la Serna – muerto gloriosamente en la acción de Armentía, mandando el 6º regimiento el 15 de enero de 1823. En el Panteón de Marinos Ilustres hay una lápida en su memoria - o Don Ramón Romay Jiménez - quizá la figura más señera de la Infantería de Marina en la guerra de la Independencia - o …(16) (17).

Y llegado a este punto, cabría convenir que gran parte de la inquietud despertada en aquel visitante al Panteón, aludido al inicio de esta “serie” – sorprendido por las pocas referencias al Cuerpo de Infantería de marina y a sus componentes - bien podría tener su origen en su escaso conocimiento de la Historia de la Armada. Sin embargo, aún advertido, todavía podría afirmar que seguía sin observar a un infante con su nombre, empleo y denominación explícita del Cuerpo de Infantería de Marina en el Panteón. Y su inquietud se hubiera subsanado con la inhumación de los restos de los infantes de marina Don Segundo Díaz de Herrera y Serrano y Don Tomás Pío Pérez de los Ríos, tal como establecían las Reales Ordenes emitidas al efecto.(19)

Bibliografia y notas :
(1).- Historia de la Infantería de Marina. José Enrique Rivas Fabal. Editorial Naval. Madrid. 1967.
(2).- Boletín Oficial del Cuerpo de IM. Imprenta de IM. Año 1892. Madrid.( Páginas : 268,269, 294 y 284 a 293, ambas inclusive).
(3).- Revista General de Marina. Octubre 1890. (páginas 535 a 558). Artículo:” D. Tomás Pío Pérez de los Ríos (Historia de un héroe anónimo)”. Autor: Señor don Nicolás Díaz y Pérez.
(4).- El Panteón de Marinos Ilustres. Historia y biografías. CN Cervera y Jacome. Imprenta del Ministerio de Marina. Madrid .1926.
(5).- ” Crónica de las promociones de oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina (1537 – 1990)”. Antonio Sánchez Pastor. Editorial Naval. Madrid. Julio 1991.
(6).-Pablo Morillo. La vida de este infante de marina tiene un cierto paralelismo con la del sargento de Infantería de marina José Enrique Varela Iglesias – ver Boletín de la EIM de junio 02. Artículo del comandante de la GC Núñez Calvo – que fue recompensado con dos Laureadas, fue capitán general del ET y Ministro del Ejército. La analogía consiste en que ambos pasados al Ejército, pudieron demostrar su valía que fue reconocida y recompensada . Pablo Morillo sienta plaza, de soldado de infantería de marina, en 1791 a la edad de trece años. Participa en los combates de Tolón, del Cabo de San Vicente, Trafalgar……..Pronto por sus méritos asciende a cabo y sargento de Infantería de Marina y toma parte en la guerra de la Independencia y en la rendición de la escuadra de Rosily (1808). Ascendió a alférez de Infantería de marina, en el campo de batalla, por sus acciones con su batallón en Bailén. Pasa entonces a formar parte del Ejército de Tierra y alcanza el grado de coronel, por sus méritos, en la defensa de Vigo y Puente de Sampayo (1809). Con el general Castaños alcanza el grado de general de brigada y, al año siguiente, el de división. Pasa a integrarse y combatir con el ejercito de lord Wellington, en el que fue uno de sus mejores generales, y termina brillantemente con él la campaña. En 1815 tuvo una destacada actuación en América (por consejo del general Castaños se le dio el mando de la expedición al Virreinato de Nueva Granada, donde se le conoce por el “Pacificador”) .Al regresar a España (1820) , se le concede el título de Conde de Cartagena y el de marqués de la Puerta. Fue capitán general de Madrid y mandó el ejército en la guerra carlista. Falleció a los 59 años con 46 de servicio.
(7).- Para efemérides del Cuerpo ver : “Efemérides del Cuerpo de Infantería de Marin”. D..José González Barba. Escuela de Infantería de Marina. San Fernando. Febrero 2003.
(8).- Revista General de Marina. Agosto- Septiembre 1995. “Héroes de nuestra Infantería de Marina”. CN Tato Tejedor.
(9).- Recompensas, (entre otros) :
:arrow: VA Don Victor Concas y Palau. Tomó parte en el asalto de la fortaleza de Maidung (Filipinas) y por sus méritos fue recompensado con el grado de comandante de infantería de marina.
:arrow: CN Don Joaquín Bustamante y Quevedo. Tomó parte, al mando del “Mindoro”, en las operaciones de Joló y Tawi-Tawi, en los desembarcos de Zamboanga y Paticoloen 1876 y ataques a los pueblos de Parang y Mabun, siendo recompensado con el empleo de comandante de infantería de marina.
:arrow: Capitán General de la Armada Don Francisco Armero y Fernández de Peñaranda . Tomó parte en numerosos hechos de armas en la campaña del Cantábrico contra los carlistas, siendo condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando y nombrado Coronel de infantería de marina, en el campo de batalla.
:arrow: VA Don Pascual Cervera y Topete.- Ocupó en 1874 la isla de Joló por lo que le fue otorgado el empleo de Coronel de IM.
:arrow: VA Don Bautista Antequera y Bobadilla .- En la guerra de Africa se le concedió por su comportamiento el empleo de Coronel.
:arrow: Almirante Don Luis Hernández-Pinzón Y Alvarez .- Al llegar a la edad de 20 años había ganado, la Cruz de San Fernando y el grado de Capitán de Infantería de Marina. Fue Almirante de la Armada y Brigadier de Infantería de Marina.
(10).- La Infantería de Marina Española. Historia y Fuentes. Hugo O’Donnell y Duque de Estrada. E.N. Bazán. 1999.
(11).- Don Juan José Navarro, Marques de la Victoria, fue el más polifacético de los marinos españoles del siglo XVIII a la par que el más afortunado en la guerra y el más apasionado valedor del Cuerpo. Nació en Mesina en 1687 e ingresó en la Armada en 1717, siendo nombrado Alférez de la compañía de Guardiamarinas. Pero la vinculación a la infantería de marina, a la que perteneció, (en 1695, a los ocho años, obtiene plaza en una compañía del Tercio Fijo de su Real Armada de auténtica tropa de infantería de marina ) no se circunscribe a sus años mozos ni con su nombramiento como alférez de la Real Compañía. Soldado de Marina, por tradición familiar, su destino definitivo al cuerpo de mando de la Armada no supondría el olvido de su origen, ni el cese de su preocupación por una institución que siempre consideró imprescindible y a la que, desde los altos empleos a los que sus merecimientos le elevaron, supo servir, asesorando al mando o impartiendo sus propias ordenes. Ver capítulo XVI de (10).
(12).-En el Libro – La Infantería de Marina (1537 – 1987). Centro Cultural Conde Duque - publicado, con motivo de la celebración del 450 aniversario del Cuerpo, se dice que los restos del teniente coronel Díaz Herrera descansan en el Panteón. Lamentablemente tal aseveración no es cierta. Sin embargo la afirmación de que los restos fueron trasladados a San Fernando, no solo es recogido en la obra del CN Cervera y Jacome (4) sino en el artículo del capitán de infantería de marina don Ramón Rodríguez de Mendoza : - ”Apuntes Históricos .Sobresalientes. Talleres Tipográficos “ La Unión”. Jaén. 1908” -. En este artículo se dice : “La conducción de los restos desde Cantavieja, hasta San Fernando, fue costeada por el malogrado rey D. Alfonso XII que tanto distinguió a nuestro Cuerpo……..”. El artículo se puede consultar en el volumen I “Datos del Cuerpo” depositado en la Sala Histórica del Tercio de Armada. Esta cita, también, se puede encontrar en (13) en la página 145 que dice: “La conducción de los restos desde Cantavieja hasta Puerto Real, fue costeada por el malogrado rey… etc”.
(13).-Compendio Historial del Cuerpo de Infantería de Marina. Comandante R. Rodríguez Delgado. Andujar. 1927.
(14).-La Infantería de Marina durante la Restauración. 1875-1893. María del Carmen Cózar. Universidad de Cádiz 1993. (Páginas 39/40) : “ El Decreto-Ley de 31 de Agosto de 1869 establecía – para la IM – los ascensos por antigüedad absoluta con dos excepciones: el de Brigadier a Mariscal de Campo… y el de jefes y oficiales por méritos de guerra. Sin embargo no parece que este precepto tuviese aplicación real… pues en contra de lo prevenido para la IM, se le aplicó lo establecido para los Cuerpos Facultativos del Ejército, donde estaban vedados los ascensos por méritos de guerra, aunque no en los Generales de Infantería y Caballería… cuando un oficial perteneciente a aquellos se hacía acreedor a esta recompensa (ascenso por méritos de guerra), se le concedía el grado o empleo superior en el Ejército, pero no en el Cuerpo al que pertenecía, pudiendo, en su caso, elegir entre desempeñar destino en el citado Cuerpo, con el empleo hasta entonces ostentado, o hacerlo en Infantería o Caballería con el Empleo superior concedido.
(15).-El general Rivas Fabal realizó un trabajo de investigación sobre esta materia. El CN Don Ricardo de la Guardia y Pascual del Pobil en su libro ” Real Compañía de Caballeros Guardias Marinas” especifica las 198 promociones de Guardias Marinas que, en número de 4.634, pasaron por la Real Compañía.
(16).- Revista General de Marina. Agosto-Septiembre 1995. La Infantería Real de Marina en la guerra de la Independencia. Contralmirante Carlos Martínez-Valverde.
(17).- “ En 1814 , el ejército francés es perseguido más allá de nuestras fronteras por las tropas aliadas que llevaban en vanguardia al 6º Regimiento de Batallones de Marina de Ferrol. Los ejércitos aliados compuesto por tropas inglesas, españolas y portuguesas arriban ante Toulouse, mandadas por Wellington, e infringen una seria derrota a los ejércitos franceses que defendían la plaza al mando del general Soult. A esta victoria contribuyen los Batallones de Marina cuyo mando ostentaba Don Ramón Romay. Para premiarlos por esta victoria y por ser la primera fuerza española que penetró en territorio francés, el rey Fernando VII les concedió la “Corbata de Tolosa”. Don José A Piñón Quiñonero.Boletín de la EIM nº 37. Diciembre 2003.
(18).- Hasta donde he podido “averiguar” al menos diez, de los doce capitanes de fragata, eran oficiales del Cuerpo General : (D. Ramón de Bertentona, D. Pedro Ristori, D. Antonio García de Postigo, D. José de Veleta, D. Marcos Fonguión, D. Juan M. de Villavicencio, D. Ignacio de Iturriaga, D. Juan de Villavicencio, D. Antonio Fernandez de Landa y D. Tomás Smith) . Don José Serrano Valdenebro procedía del Ejército e ingresó en la Armada en 1777, como teniente de navío. Fue designado para mandar una brigada en 1809, toda ella de infantes de marina, denominada “ Legión Real”.
(19).- En la Revista General de Marina (Agosto- Septiembre 2003) se publicó un emotivo y cariñoso artículo – que cualquier infante de marina que lo lea comparte y agradece – sobre el laureado soldado de Infantería de Marina Manuel Lois García, del que se podría deducir que sus restos reposaron, en el Panteón de Marinos Ilustres, unos años, hasta que el 26 de junio de 1965 fueron exhumados para ser trasladados – a petición de la Corporación Municipal de la Villa - a Ordenes donde reposan en la actualidad. Lamentablemente es un error. La realidad de acuerdo con los datos obtenidos, por el autor, en el cementerio de Cádiz – Acta Exhumación nº 276 - es la siguiente : “ Siendo las 16 y 30 horas de este día se personó en esta dependencia para efectuar la exhumación que se detalla D. Angel Carlier Vea-Munguia Comandante Juez Militar de Marina de esta Plaza debidamente autorizado, exhibiendo al efecto las ordenes requeridas y precisas para tal objeto, y en presencia del Administrador-Jefe de este cementerio, que suscribe, se procedió como sigue : “El cadáver de Don Manuel Lois García (Caballero Laureado) de 18 años que fue sepultado en 9 de septiembre del año 1937 en el nicho temporal nº 132 fila 7ª patio7º línea Sur, ha sido exhumado y los restos depositados en un arca de madera, se trasladaron a la Ciudad de San Fernando, para mañana 27 del actual, llevarlo a la Villa de Ordenes(La Coruña) para su inhumación definitiva. Este cadáver falleció a consecuencia de quemaduras recibidas en acto de servicio en el crucero Baleares de la Armada Española en 1937. Esta operación fue autorizada por las Autoridades Eclesiásticas, Sanitaria y Capitanía General del Departamento. Cementerio Católico de Cádiz. Cádiz 26 de junio de 1965. El Administrador. Firma”. Es decir, el soldado laureado Manuel Lois fue enterrado, en el cementerio de Cádiz, el 9 de septiembre de 1937, y sus restos permanecieron allí hasta el 26 de junio de 1965 en que fueron exhumados para su inhumación definitiva en Ordenes (La Coruña), donde permanecen desde entonces.
(20).- A pesar de la limitada extensión de este artículo me ha parecido adecuado - como homenaje y colofón – mencionar alguna acción en la que nuestros marinos ilustres estuvieron en combate al mando de unidades de infantería de Marina : Don Angel Laborde y Navarro (Ocupación de Tolón y en la defensa de Rosas).- Don Casimiro Vigodet ( En el año 1810 mandó de teniente de fragata la compañía de tiradores del 6º Regimiento y combatió durante 2 años en las acciones de Rabanal del Camino, Lugo, Burgos y otras).- Don Diego Butrón y Cortés (Mandó la 6ª brigada de las tropas de desembarco en la segunda expedición a Argel).- Don Juan Villavicencio y Laserna.( Tomó parte en la ocupación por la fuerza de las islas de San Pedro y Antíoco en Cerdeña).- Don Santiago de Liniers (Organizó y mandó una expedición , por tierra y mar, reconquistando la ciudad de Buenos Aires y rechazando, al año siguiente a los ingleses, que con un ejército de 12000 hombres intentaban apoderarse de nuevo de la plaza. Fue nombrado por estas acciones Virrey Y Capitán General del Río de la Plata).- Don Juan Ruiz de Apodaca ( Destacado por el general Blake cuando combatió en la guerra de la independencia como teniente de navío.Fue nombrado Capitán General de Cuba Y Virrey de Nueva España. Derrotó a los ejércitos rebeldes, siendo famosa su victoria, en el combate de Venadito, por la que el Rey le premió con el título de Conde de Venadito) .- Don Federico de Gravina (Tomó parte en la defensa de Tolón (1793), mandando en tierra todas las tropas de las distintas naciones : españolas, francesas, realistas, inglesas , napolitanas y sardas).- Don José Rodríguez de Arias. (Toma de la isla de Santa Catalina) .- Don Juan José Navarro. Las compañías de granadero pronto se convirtieron en unidades de élite en combate y de representación en parada. De una de ellas fue capitán Don Juán J. Navarro (10. Pag. 157) ( nota nº 11)
(21).- Historia de la Infantería de Marina. Ramón Rodríguez Delgado. Andujar. 1927.
(22).- Sobresalientes. Apuntes Históricos. Ramón Rodríguez Delgado de Mendoza. Jaén . 1908
(23).- Memorial y Revista de la Infantería de Marina. Año I. Nº 3. Artículo por el Duque de Gray. San Fernando 10 de Septiembre de 1908.


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Inspector General del Cuerpo: General Albacete y Fuster.

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INSPECTOR GENERAL DEL CUERPO DE INFANTERÍA DE MARINA
MARISCAL DE CAMPO DON JOAQUÍN MARIA ALBACETE Y FUSTER.


Don Joaquín M. Albacete y Fuster ingresó en el Cuerpo de Infantería de Marina en el año 1852 - formando parte de la promoción 22 – y fue Comandante General del Cuerpo, para emplear la denominación actual, desde 1899 hasta 1905. Aunque desde el principio de su carrera militar destacó por su estricta dedicación al servicio y su extraordinaria capacidad de liderazgo y sacrificio – como iba a demostrar años más tarde – su reputación está cimentada, fundamentalmente, en la acción de San Pedro Abanto. Y es que la actuación del 2º batallón, del 1er regimiento de Infantería de Marina, a las ordenes de su teniente coronel don Joaquín Albacete - coronel graduado del ejército - durante los días 25 al 27 de marzo de 1874, es superior a toda ponderación. Fue preciso emplear hasta el máximo las excelsas virtudes del infante de marina para salir airosos de tan dura empresa: tres durísimas y agotadoras jornadas, en un terreno cubierto de polvo y fango, ante un enemigo decidido en constante lucha sin tiempo ni modo de reponer sus fuerzas.

A primeros de enero de 1874 de 1874, el teniente coronel Albacete tomó el mando del 2º Batallón 1º Regimiento con el que salió, el 18 de Febrero, para incorporarse al Ejército que, a las ordenes del general Soria Santa Cruz, operó en las provincias de Cuenca y Guadalajara contra la facción carlista. El 29 de Febrero el 2º Batallón fue agregado al Ejército del Norte, por lo que se trasladó a Santander para embarcar, en el vapor de guerra "Cádiz", con destino a Castro Urdiales. Una vez desembarcado y formando parte de la vanguardia – como Tropa de Casa Real - del 2º Cuerpo de Ejército, tomó parte en los combates de los días 25, 26 y 27. Tanto la actuación del teniente coronel, como la de los componentes de la unidad que mandaba, lograron de insignes jefes las más encendidas y merecidas alabanzas.

El 2º Batallón del Primer Regimiento, a las ordenes del teniente coronel Albacete, recibe la orden de asaltar las posiciones enemigas mediante un ataque de flanco sobre el reducto principal de San Pedro Abanto, pero la defensa enemiga es encarnizada y la bondad de las posiciones carlistas diezma el Batallón que, no obstante, no ceja en su empeño. El caudillo carlista Abanabes, “su enemigo”, sería también su mayor enaltecedor: "…..un batallón de infantería de marina intenta asaltar los parapetos. Los nuestros hacen una, y otra, y muchísimas descargas nutridísimas. Los marinos ensangrientan el suelo, pero no desmayan, y vuelven al intento. Casi quedó en cuadro el batallón, pero los que quedaban se defendían con bravura…”. A pesar del castigo, la unidad sigue avanzando y cae de repente, y a la bayoneta, sobre el caserío de Murrieta del que se apoderan, obligando a los defensores a retirarse a sus trincheras interiores entre Murrieta y San Pedro. Como resultado del juicio contradictorio abierto - para demostrar los méritos de esta unidad que acreditó, no solo singular arrojo y bizarría sino que, además, dejó tendida en el campo de batalla cerca de la mitad de su fuerza - se le concedió a la unidad la corbata de la Cruz Laureada de San Fernando. (3)
"Excmo Sr : El Sr Ministro de la Guerra, en carta núm. 26, de 11 de anterior, dice a este Ministerio lo siguiente.- Excmo Sr.- Enterado el Ministerio-Regencia del Reino del expediente de juicio contradictorio instruido en averiguación de si el 2º Batallón del 1er Regimiento de Infantería de Marina es acreedor a ostentar la Corbata de la ORDEN DE SAN FERNANDO por el mérito que contrajo en la acción de SAN PEDRO ABANTO y toma del caserío de MURRIETA el veintisiete de Marzo último … y resultando evidentemente probado que dicho Batallón, cuando el enemigo, el expresado día, sembraba la muerte entre las fuerzas que se proponían arribar a sus importantes y disputadas posiciones, se condujo con tal arrojo y bizarría, que sin abandonar la línea de combate, llegó a Murrieta, DEJANDO TENDIDA SOBRE EL CAMPO MAS DE LA TERCERA PARTE DE SU FUERZA por cuyo alto merecimiento se halla comprendido en el artículo…Lo que de Real orden tengo la satisfacción de comunicar a… para su conocimiento y el de todas las clases que componen ese Batallón, que ha sabido hacerse acreedor a esta honrosa distinción por su arrojo y bizarría en los rudos combates que contra los carlistas sostuvo en San Pedro Abanto.- Dios guarde…Madrid 2 de Febrero de 1875. El Marqués de Molíns.

Esta comunicación se divulgó en la Armada, el 2 de Febrero de 1875, con frases encomiásticas sobre el arrojo y bizarría de la infantería de marina. La oficialidad del Cuerpo regaló, al teniente coronel, una espada de honor, que la R.O. de 14 de Agosto de 1887 le concede su uso, fuera de los actos de formación. “Profunda sensación había causado en la escuadra la noticia de las bajas ocurridas en el batallón de marina que mandaba el bizarro teniente coronel D. Joaquín Albacete, ¡¡ San Pedro Abanto ¡¡ Recuerdo triste, pero imperecedero, para tan brillante Cuerpo. Allí ratificaron con la sangre derramada, con su valor, con su heroísmo, que eran dignos émulos de los que sufrieron igual suerte en la guerra civil de los siete años, en Santo Domingo y en Cuba, donde los batallones de marina ocuparon los puestos de mayor peligro, legando a sus banderas un timbre glorioso”. (5).

Un soldado de aquel glorioso batallón, relata de este modo la epopeya de San Pedro : "Yo era entonces soldado bisoño de la 1ª compañía, pues apenas contaba tres meses de servicio. En enero de 1874 salí con mi batallón para … la noche del 24 recibimos orden de salir para Somorrostro, en unión del resto del ejército, marchando nosotros en vanguardia. En la mañana del 25 rompimos el fuego contra los carlistas, continuando todo el día nuestro batallón en vanguardia… El 26, al alba, reanudamos el fuego y la marcha y así continuamos hasta la noche, en que disfrutamos de unas horas de sueño, volviendo a la misma tarea al despuntar la aurora del 27, siempre nosotros en vanguardia hasta las dos de la tarde, hora en que el general en jefe ordenó, después de tomadas al enemigo unas casas llamadas “Las del Castaño”, que pasásemos a retaguardia cuando estábamos próximos a San Pedro Abanto, que la unidad se dispuso inmediatamente a conquistar. Varios batallones del ejército rompieron avanzando con un fuego formidable, respondiendo el enemigo con otro tan nutrido que momentos después quedaban dichos batallones en cuadro… Ya el general en jefe iba a desistir cuando nuestro valiente teniente coronel se comprometía a entrar con su batallón en San Pedro. Dicha posición, en la cumbre de un cerro, se consideraba inexpugnable. Allí se hallaba el Estado Mayor enemigo y todo el cerro estaba sembrado de trincheras… Momentos después rompíamos el fuego avanzando al paso largo, protegidos por la artillería del ejército y la infantería por los flancos, contestando el enemigo con otro fuego de artillería, tan horriblemente certero, que causó en pocos minutos numerosas bajas en nuestras filas. A la puesta del sol cesó el fuego de artillería de ambos bandos, ordenando entonces nuestro teniente coronel tocar “paso de ataque”, lanzándonos a la bayoneta y tomando trinchera tras trinchera… cada una exigía una lucha sangrienta cuerpo a cuerpo y cada vez que salvábamos uno de tales obstáculos se escuchaba la vocecita suave, pero firme, tranquila e imperiosa de nuestro heroico jefe : ¡¡Señores capitanes a las cabezas de sus compañías!!... ¡¡ Un corneta a mi lado!!... Y así en vertiginosa carrera, siempre adelante… éramos verdaderos autómatas; corríamos y corríamos hacia la cumbre… Cada vez con más bríos, como si una máquina interior nos impulsara a pesar nuestro… Cuando restablecida la calma formó el batallón para pasar revista y nuestro jefe preguntó quién quedaba, al frente de la 1ª compañía, nadie contestó…¡¡La 1ª compañía la componíamos tres o cuatro soldados!!" (6)

El coronel de la media brigada, donde estaba encuadrado el 2º batallón del 1er regimiento de infantería de marina en carta oficial al Ministro de Marina decía : " La página más gloriosa, de mi carrera militar, es tener a mis órdenes un batallón en que la pericia y la bravura de sus jefes y oficiales, rivalizan con la subordinación y arrojo de su tropa, prodigando su sangre con el heroísmo que la virtud presta a los que se sacrifican por la salud de la patria, si bien esta gloria tiene para mi el doloroso recuerdo de haber visto tendidos, en el campo de batalla, la mayor parte de mis compañeros de armas. El disciplinado batallón quedó muy reducido por las innumerables bajas, que sufrió sin retroceder una pulgada al frente del enemigo, tomando con arrojo y tenaz denuedo sus formidables trincheras. En una palabra: ha rivalizado con los otros batallones de vanguardia en valor y serenida ” (4).

El jefe de la brigada al general del segundo Cuerpo : " El 2º batallón, del 1er regimiento de Infantería de Marina, ha llenado todos sus deberes en cuantas ocasiones lo he necesitado y, sin ofender a los demás de la brigada que también se han conducido bravamente, me creo en el deber de citarle como modelo de los que con más decisión se han batido”. (4).

El teniente coronel Albacete se distinguió por su decisión, arrojo y serenidad, y, por ello, el Ejército le concedió el empleo de Coronel con antigüedad. Es preciso decir, para valorar en su justa medida esta acción, que otras unidades, antes que el 2º Batallón, habían intentado la toma de San Pedro Abanto con infructuoso resultado (1). En tan gloriosa y sangrienta acción de armas resultaron muertos : 2 capitanes, 1 sargento y 21 de tropa. El teniente coronel Albacete resultó herido, junto con un comandante, 2 capitanes, 6 tenientes, 5 alféreces, 1 médico, 9 sargentos, 14 cabos y 153 soldados. Muchos de los heridos fallecieron después en los hospitales.

El teniente coronel Albacete se trasladó, en el verano del año 1875, a Filipinas como Primer Jefe de las fuerzas de Infantería de Marina en aquel apostadero aunque, al poco tiempo, tuvo que dejar el mando por enfermedad. Pero de nuevo, nuestro admirado compañero volvió a Filipinas, el 4 de Febrero de 1876, donde permaneció hasta que ascendió, el 25 de Mayo de 1877, al empleo de coronel de Infantería de Marina y se le dio el mando del 2º Regimiento, que operaba en Cuba, donde desarrolla gran actividad. El coronel permaneció, al mando del 2º Regimiento, hasta que en 1878 fue nombrado Coronel Director de la Academia del Cuerpo.

La Hoja de Servicios del general Albacete refleja una actividad en modo alguno atípica, entre los infantes de marina de aquel tiempo, que produjo como resultado un gran número de bajas en el campo de batalla. El Pabellón Nacional informaba que "los Batallones de Infantería de Marina, desde 1868 hasta la fecha, habían perdido en combate 12 jefes y oficiales y habían sido heridos otros 37, cifras que suponen hasta un 20% de los efectivos. Solamente el 1er Regimiento, en el corto tiempo que llevaba en la guerra carlista, había dejado en el campo de batalla 18 oficiales y un total de 500 hombres, entre muertos y heridos. En un período de 13 años había desaparecido del escalafón el 57% de los oficiales y, de estos, el 38% lo había sido por muerte al frente del enemigo” (2).

El 3 de mayo de 1879 tuvo lugar un acontecimiento de primera magnitud para el Cuerpo. En esa fecha fue aprobada oficialmente la creación de la Academia de Infantería de Marina, en el Departamento de Cádiz, fruto de la iniciativa y capacidad de gestión del Mariscal de Campo Montero y Subiela - Primer Jefe del Cuerpo de Infantería de Marina -. La creación de la Academia obedeció al intento de unificar la enseñanza, mejorar su calidad y seguir el criterio de mantener un centro único de formación para todos los infantes de marina. La Academia fue oficialmente inaugurada - por S.M. el Rey D. Alfonso XII - el 29 de Octubre de 1879, con la denominación de Academia General Central de Infantería de Marina. Fue su primer Director el teniente coronel Chereguini Patero (1879) y el primero, con el grado y denominación actual, fue el Coronel-Director D. Joaquín Albacete y Fuster (1880). Y por eso – y por sus muchos méritos – la Escuela de Infantería de Marina lleva hoy su nombre.

El general Albacete mereció, por méritos de guerra, el grado de teniente coronel del ejército por su campaña en Cuba - cuando era comandante - ; el empleo de coronel del ejército en la campaña del norte - siendo teniente coronel - y la corbata de la Orden de San Fernando para la bandera del primer regimiento (14). En Marzo de 1895 se organiza el 2º batallón del 3er regimiento para tomar parte en la campaña de Cuba. El Batallón, al mando del teniente coronel D. Enrique Sicluna Fernández, sale para Cuba el 2 de Abril y fue despedido por los generales Don Olegario Castellani – Inspector General del Cuerpo - y Don Joaquín Albacete que a buen seguro, durante el acto, recordó alguno de los muchos gloriosos hechos que recoge su historial.

Bibliografía y notas.
(1).- Historia de la Infantería de Marina Española. José E. Rivas Fabal. Editorial Naval.
Madrid.1967.
(2).- La Infantería de Marina durante la restauración. (1875-1893). María del Carmen Cózar
Navarro. Universidad de Cádiz. 1993.
(3).- La Infantería Española. Historia y Fuentes. ENB. Hugo de O’Donnell y Duque de Estrada.
1999.
(4).- Historia de la Infantería de Marina. Ramón Rodríguez Delgado. Andujar. 1927.
(5).- Sobresalientes. Apuntes Históricos. Ramón Rodríguez Delgado de Mendoza. Jaén . 1908
(6).- Memorial y Revista de la Infantería de Marina. Año I. Nº 3. Artículo por el Duque de Gray.
San Fernando 10 de Septiembre de 1908.
(7).- “ El Decreto-Ley de 31 de Agosto de 1869 establecía, para la Infantería de Marina, los Ascensos por antigüedad absoluta con dos excepciones: el de Brigadier a Mariscal de Campo… y el de jefes y oficiales por méritos de guerra. Sin embargo no parece que este precepto tuviese aplicación real… pues en contra de lo prevenido para la Infantería de Marina, se le aplicó lo establecido para los Cuerpos Facultativos del Ejército, donde estaban vedados los ascensos por méritos de guerra, aunque no en los Generales de Infantería y Caballería. Es decir cuando un oficial perteneciente a aquellos Cuerpos se hacía acreedor a esta recompensa (ascenso por méritos de guerra), se le concedía el grado o empleo superior en el Ejército, pero no en el Cuerpo al que pertenecía, pudiendo, en su caso, elegir entre desempeñar destino en el citado Cuerpo, con el empleo hasta entonces ostentado, o hacerlo en Infantería o Caballería con el empleo superior concedido”.

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Curiosa Efeméride.

Mensaje por AFOCES »

La Real Ordenanza de la Armada de esta fecha del año 1632, en su artículo 189, dice: " ... y declaro que servir en la guerra se entiende donde hay Tercios de Infantería de Marina, o compañía formada de ellos, en sus escuadras de galeras o baxeles de alto bordo, los cuales guarnecen de puerto y de pelear" y "el oficio que hasta aquí han tenido de guardar la chusma la han de hacer ahora los marineros, como se acostumbra en mis plazas de Nápoles y Sicilia". (Efemérides del Cuerpo de Infantería de Marina.D. José González Barba)
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Héroes del Cuerpo: Rama y Cancela.

Mensaje por AFOCES »

SOLDADOS DE INFANTERÍA DE MARINA.
JOSE RAMA VARELA Y ANTONIO CANDELA ROMERO.

El Diario Oficial de Marina, publicó – el 21 de agosto de 1911 - la siguiente Real orden circular (1) : “ Como resultado del expediente instruido en este Ministerio, con objeto de honrar la gloriosa acción llevada a cabo por los soldados de Infantería de Marina José Rama Varela y Antonio Cancela Romero, pertenecientes a la 2ª compañía, del 2º batallón del 2º regimiento, que el 5 de junio de 1895 se encontraban, formando una de las parejas encargadas de custodiar la vía férrea, entre Gibara y Holguín (Cuba), donde fueron atacados por una fuerte partida insurrecta de dos mil hombres, mandada por los cabecillas Maceo y Rabi, a la que resistieron heroicamente sosteniéndose y prestándose mutuo apoyo hasta conseguir, con la pérdida del último aliento, hacer desistir al enemigo de la esperanza de rendirles, hallando gloriosa muerte en tan desigual combate y en defensa del puesto avanzado que se les confiara, y en el que se les encontró acribillados de heridas de bala y machete, demostrando que sabían morir matando, por el considerable número de casquillos desparramados a su lado y los cadáveres de ocho enemigos tendidos a su alrededor. Por la Junta Superior de la Armada, se ha dispuesto lo siguiente:

:arrow: 1º .- Que los soldados José Rama Varela y Antonio Cancela Romero, figuren perfectamente en la nómina de la 2ª compañía, del 2º batallón del 2º regimiento de Infantería de Marina, a la cabeza de los demás soldados y pasando revista < como presente> y con esta nota: “ Muertos gloriosamente en Rama-Cancela (Isla de Cuba) el 5 de Junio de1895”.

:arrow: 2º .- Que se coloque en los cuarteles de Infantería de Marina en el sitio, que se considere más adecuado, una lápida conmemorativa del heroico hecho realizado por dichos soldados; y

:arrow: 3º .Que se ponga el nombre de ambos o sea el de < Rama-Cancela> a una de las lanchas que se construyen en el arsenal de Cartagena para el servicio de guardapesca.

El 5 de Junio de 1895, una patrulla al mando del sargento D. Miguel González y compuesta por un cabo y doce soldados - entre los cuales se encontraban : Ignacio Carril, Fidel Feal, Jerónimo Banco, Antonio Cancela y José Rama - prestaba servicio de vigilancia en la línea férrea de Gibara a Holguín ( en este último punto tenía el 2º Batallón su Plana Mayor), cuando fue atacada por fuerzas muy superiores - más de 1.800 insurrectos al mando de los cabecillas Mateo y Rabi - . La patrulla logra detenerlos algún tiempo pero, después, el adversario carga contra ella con toda su potencia; caen Carril y Feal, que son rematados a machetazos… es abatido Blanco con heridas gravísimas aunque, recogido posteriormente, pudo ser salvado. La patrulla efectúa una brillante retirada quedando, como extrema retaguardia, los soldados Rama y Cancela, que defienden a toda costa el puesto que se les había confiado manteniendo a raya a los adversarios. Los dos infantes de marina resisten hasta que agotadas las municiones - con ocho cadáveres enemigos a su alrededor y todo el suelo lleno de casquillos - sufren múltiples heridas de bala y machete a consecuencia de las cuales mueren defendiendo su puesto. Su sacrificio permitió la llegada de refuerzos a la posición, que con tanto heroísmo defendieron, y que en ningún momento pasó a manos del enemigo.

Poco tiempo después, en el punto donde cayeron estos valientes infantes de marina, se levantó un fuerte que defendía el puente sobre el arroyo de Aguas Claras. Estaba previsto que a este fuerte se pusiese el nombre del General en Jefe, pero éste declinó, con gran generosidad que le honra, tal honor. Y con objeto de encontrar una persona adecuada a tal merecimiento, se revisaron los hechos más destacados de la campaña y ninguno llamó tanto la atención como la hazaña de los soldados Rama y Cancela. El general de división D. Ramón Echagüe, el día 15 de Noviembre de 1895, designó el fuerte con el nombre de ambos héroes, Rama y Cancela, aunque por error en la placa figuraban como apellidos : " Rama y Caneda”. En dicha placa se leía : “Viajero cristiano ¡¡detente y descúbrete !! la tierra que pisas es sagrada. En nombre del Real Cuerpo de la Infantería de Marina”.

La acción de armas realizada por nuestros dos héroes fue premiada con la Cruz Laureada de San Fernando, y se perpetúa con una lápida conmemorativa colocada en los cuarteles del Cuerpo. El 15 de septiembre de 1912 se celebró, en el Cuartel de Nuestra Señora de los Dolores de Ferrol, un emotivo acto en el que fue descubierta una lápida en presencia de los padres de ambos soldados. Se levantó acta, que se encerró en arqueta de zinc, en la que además de exponer el formidable hecho de armas decía ... “Este rasgo de valor apenas concebible, este gran culto al cumplimiento del deber, este desprecio a la vida en defensa de la Patria y del honor del Cuerpo, es causa suficiente para que el nombre, y la proeza, de estos valientes soldados, se perpetúen esculpidos en mármol y estampados en las páginas gloriosas del Cuerpo de Infantería de Marina”.

Referencias y notas:
(1).- Diario de Campaña en Cuba de un batallón de marina. Comandante de Infantería de Marina Segundo Díaz de Herrera y de León. Imprenta del Ministerio de Marina. Madrid 19 12.
(2).- El Tercio del Norte. Los Infantes de Marina del Cuartel de Dolores. Editorial Diputación Provincial. La Coruña. 2001.
(3).- Historia de la IM Española. Rivas Fabal. Editorial Naval Madrid 1967.
(4).- En una arqueta del TERNOR se conserva el acta de los hechos realizados por los soldados Rama y Cancela. Fue descubierta con toda solemnidad, el 15 de septiembre del año 1912 y a las 11 de la mañana, una lápida conmemorativa. El hecho de armas que en ella se glorifica es el siguiente : “Una de las parejas que estaban de vigilancia en la línea férrea de Gibara a Holguín (Isla de Cuba) … compuesta de los soldados del 2º Batallón del 2º Regimiento de Infantería de Marina Juan Rama Varela y Antonio Cancela Rodríguez, divisó a primeras horas de la mañana del 5 de Junio de 1895, gran contingente de enemigos que se dirigía hacia ella con objeto de atravesar la vía férrea. Rompieron fuego dichos soldados… y continuaron disparando sin retroceder un paso, cayendo al fin acribillados de heridas de bala y de machete ¡¡dos hombres luchando contra cinco mil capitaneados por el general Maceo!!. Este rasgo de valor apenas concebible, este gran culto al cumplimiento del deber, este desprecio de la vida en defensa de la Patria y del honor del Cuerpo es más que causa suficiente para que el nombre y la proeza de estos valientes Soldados se perpetúan esculpidos en mármol y estampados en las páginas gloriosas del Cuerpo de Infantería de Marina”.
(5).- Resumen Histórico del Cuartel de Nuestra Señora de los Dolores (Cuartel de Batallones).
(6).- El vigilante español. Periódico de Holguin (Cuba). Héroes de Cavite y Santiago de Cuba.

http://www.gratisweb.com/terciosdelmaro ... ancela.htm
(7).- Acto en el Cuartel de Dolores. El Correo Gallego. Homenaje a los héroes gallegos Rama Varela y Cancela Rodriguez
http://www.gratisweb.com/terciosdelmaro ... ancela.htm
Saludos



de guiner
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Mensaje por de guiner »

Excelente exposición, estimado AFOCES.

Simplemente comentar, en relación a uno de tus post (concretamente éste último sobre Rama y Cancela), que en el himno que cantábamos se decía:

"Gloria a los valientes Lois, Rama y Cancela, que heroicamente murieron defendiendo su bandera"

Estrofa ésta que no sé en que año se suprimió y el porqué.

Un saludo y reiterar mis felicitaciones por tan excelentes aportaciones, estimado AFOCES.



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Marchas de la Infantería de Marina.

Mensaje por AFOCES »

Amigo Valerio:
Tampoco se en que año se suprimieron los nombres de los tres soldados. Pero quizás algun infante nos lo pueda aclarar. Lo que te puedo decir es lo siguiente:
La que era antiguamente Marcha Heróica del Tercio Norte se ha convertido en Marcha Heróica de la Infantería de Marina. Cuando era Marcha del Tercio Norte la parte en negrita y subrayada decía - ver Capítulo XXVII de la Historia de la Infantería de Marina Española del general Rivas Fabal – así:

(1).- Gloria a los valientes
Lois, Rama y Cancela
que heroicamente murieron
defendiendo su Bandera

Los tres héroes eran soldados del TERNOR que los recogía en su himno. Desaparecen cuando el himno es de todo el Cuerpo y por tanto tiene que "glorificar a todos los valientes por mar y tierra..."
Ahora el himno del TERNOR se denomina Lealtad. Lo añado al final.

Marcha heroica de la Infantería de Marina
Infantes de marina marchemos a luchar,
La Patria engrandecer
y su gloria acrecentar,
nobleza y valentía
nuestros emblemas son:
no abandonar la Enseña
al ruido del cañón
porque morir por ella
es nuestra obligación.

No me llores madre mía
si en la lucha he de quedar
que es deber del español
! por la Patria !
su sangre derramar

A luchar, a luchar
bravos Infantes de Marina;
a vencer o morir
por defender la noble España.
Por su honor, por su honor
luchemos todos sin cesar
hasta lograr de nuestro suelo
la admiración del mundo entero.
Infantes de marina
marchemos a luchar,
La Patria engrandecer
y su gloria acrecentar,
nobleza y valentía
nuestros emblemas son:
no abandonar la Enseña
al ruido del cañón
porque morir por ella
es nuestra obligación.

No me llores madre mía
si en la lucha he de quedar
que es deber del español
! por la Patria !
su sangre derramar

Gloria a los valientes (1)
que por mar y tierra
heroicamente murieron
defendiendo su Bandera
.

Sigamos su ejemplo
de valentía sin par,
que los Infantes de Marina
gloriosamente saben triunfar.


Himno del Tercio Norte
Lealtad

Patria que fuiste del Mundo la admiración
Y que tus glorias grabadas en bronce son
de tus caudillos la huella juré seguir
y a mi bandera defenderé hasta morir.

Gloria, gloria a aquél que dio su vida entera
por la Patria y el amor a su bandera
gloria, gloria a los valientes que murieron
defendiendo su emblema el alto honor
de este canto llegue el eco de su gloria
compañeros que moristeis con su honor.

Retumbe atronador, abridles paso allá
buscando besos va, que aumente nuestro ardor

Viejecita, viejecita,
que tan postrada estas,
y al pensar que fuiste hermosa
no cesas de llorar.

No te aflijas viejecita
tus hijos te traerán
juventud, y con lauros
tu frente adornaran.

Lealtad, lealtad.

Saludos



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