Puntualización a lo dicho por Von Bulow:
El armamento individual de este improvisado ejercito estadounidense seguia basado en el viejo "Springfield",muy inferior al "Mauser" español y tambien a los "Remington".Ademas de tener inferioridad tecnica,los "Springfield" seguian empleando polvora negra,que dificultaba la vision al tirador y delataba su posicion.
Los mas modernos "Kragg Jorgensen",fusiles ya de cerrojo,ni siquiera bastaban para los 28.000 regulares del ejercito americano.
Con la Artilleria sucedia algo similar,aunque aqui la mayor modernidad y el numero de piezas podia compensar otras carencias frente al enemigo español.Se utilizaron tambien cañones neumaticos que disparaban granadas de dinamita,pero no cumplieron en absoluto con las expectativas puestos en ellos,y se hizo amplio uso de las ametralladoras de campaña,armas estas ultimas que habian merecido mas bien poca atencion para los españoles.
Se dice con frecuencia que las fuerzas norteamericanas que participaron en la campaña de Cuba estaban armadas en buena parte con anticuados fusiles modelo 1873 o
“U.S. M 1873 Rifle”, habitualmente conocidos como
Springfield Trapdoor (por el arsenal responsable de su diseño y el tipo de cierre de trampilla, similar al de nuestro
Berdan) de calibre .45 (11,4 mm). El fusil modelo 1873 era un arma de retrocarga y de tiro sucesivo (o monotiro), que disparaban municiones de calibre 0,45 (11,4 mm) y pólvora negra, y que es equiparable al fusil reglamentario en el Ejército Español hasta 1893, el
Remington M1871 calibre 11 mm (también monotiro y de pólvora negra). Pero esto es solo una verdad a medias (por no decir una falsedad) y en buena parte es una excusa de los yanquis para justificar la deslucida actuación de su infantería en la campaña.
Haciendo un poco de historia, el
US Army había adoptado en 1892 el fusil
“Krag - Jorgensen”, de calibre .30 (7,62 mm). Este fusil era un arma moderna, de repetición, pequeño calibre y pólvora sin humo, equiparable por tanto al Mauser. De hecho los norteamericanos probaron numerosos modelos, entre ellos el Mauser belga, parecido al español, y prefirieron el
Krag. Su cerrojo no era excesivamente robusto, pero tampoco dio problemas especiales durante la campaña. De hecho era un cerrojo muy suave y muchos fusiles excedentes fueron transformados y vendidos como armas de caza (se ven en las películas de Tarzán de Johnny Weissmuller). Además estaban nuevecitos, frente a los Mauser españoles desgastados por años de duros combates. Su principal inconveniente es que se cargaban con cartuchos sueltos y no con peine, lo que ralentizaba la recarga. De hecho tras la guerra los norteamericanos adoptarían un nuevo fusil sistema Mauser 1898 modificado, el
Springfield modelo 1903 de calibre .30-06 (ó 7,62 x 63 mm, y no 7 mm como alguien ha dicho, copiaron el fusil que no el calibre español).
Es innegable que el
Krag era un arma peor que el Mauser español (modelos 1891, 92 y 93), entre otras cosas porque el Mauser era el mejor fusil militar del momento, pero no tanto como para poner a las fuerzas norteamericanas en una desventaja excesiva.
También es cierto que tenían pocos
“Krag - Jorgensen”, pero no tan pocos como a veces se piensa. Entre 1894 y 1898 se fabricaron un total de 86.500 fusiles
Krag de los modelos 1892 y 1896, aunque no todos estarían disponibles para la guerra. En el libro de
"Spanish-American War 1898" (Brassey's History of Uniforms) de Ron Field, se dice que según el Jefe del Departamento de Material hasta Junio de 1898 se habían fabricado unos 30.000. Por tanto al inicio de la guerra sí que había suficientes fusiles
Krag para armar al ejército regular, aunque también es cierto que dada la gran cantidad de unidades de voluntarios y de la milicia no eran suficientes para armar a la totalidad del ejército (275.000 hombres). Por ello muchas unidades de milicias y voluntarios seguían armadas con los viejos
Springfield modelo 1873. No obstante la totalidad de las unidades del ejército regular (tanto las preexistentes como las formadas nuevamente) sí estaban armadas con fusiles
“Krag - Jorgensen”.
Además en el campo español pasaba lo mismo, las fuerzas del ejército regular estaban armadas con Mauser, pero también quedaban muchos
Remington M1871 en manos de los voluntarios, fuerzas de 2ª línea, ….
Si nos fijamos además en las fuerzas que realmente pariciparon en la campaña, las cosas se clarifican mucho:
Orden de batalla de las fuerzas presentes en las acciones de El Caney y las Lomas de San Juan:
V Cuerpo de Ejército del
US Army:
* 1ª División: 2º, 6º, 9º, 10º, 13º, 16º, 21º y 24º regimientos de infantería regular y 71º Regimiento de Voluntarios de Nueva York.
* 2ª División: 1º, 4º, 7º, 8º, 12º, 17º, 22º y 25º regimientos de infantería regular y 2º Regimiento de Voluntarios de Massachussets.
* Brigada independiente (asignada a la 2ª División): 3º, 20º regimientos de infantería regular.
* División de caballería: 1º, 3º, 6º, 9º y 10, regimientos de caballería regular y 1er regimiento de caballería voluntaria (“Rough Riders” de Teddy Roosevelt).
Había otra brigada compuesta básicamente por voluntarios, pero quedó de guarnición en Siboney, como también había más de 1.000 voluntarios entre las fuerzas españolas armados con
Remington M1871 de un solo tiro, que tampoco hay que tener en cuenta ya que no participaron en los combates.
Así si bien la guarnición de Santiago que combatió con los yanquis estaba básicamente armada con Mauser, también lo estaban con
Krag la inmensa mayoría de las fuerzas del V Cuerpo de Ejército norteamericano. De los veintiséis regimientos (equivalentes a batallones) que componían la 1ª y 2ª divisiones de infantería y la división de caballería de Shafter, solo tres (el
2º de Massachussets, el
71º de Nueva York y el
1º de caballería voluntaria o
“Rough Riders”) eran de voluntarios y de estos solo el
2º Regimiento de Voluntarios de Massachussets llevaba
Springfield modelo 1873, ya que los
“Rough Riders” de Teddy Roosevelt llevaban carabinas de caballería
“Krag-Jorgensen” y los Voluntarios del estado de Nueva York (incluyendo, supongo, al
71º Regimiento de Voluntarios de Nueva York) habían sido armados con fusiles
Krag. O sea un escaso 4 % de la fuerza estaba armada con fusiles anticuados.
De hecho el mito de los norteamericanos mal armados se apoya en un único caso concreto que afectó precisamente al
2º Regimiento de Voluntarios de Massachussets: durante en el combate de El Caney este regimiento fue diezmado por el fuego español, mientras los estadounidenses se defendían malamente con sus fusiles
Springfield de un solo tiro y pólvora negra, los cuales además de tener una cadencia de fuego y unas cualidades balísticas muy inferiores a los Mauser españoles, delataban las posiciones de los tiradores con su humo.
Los norteamericanos también meten en el mismo saco el uso del
Springfield Trapdoor en la campaña contra las fuerzas españolas en Cuba con el uso que de él se realizó por los numerosos regimientos de voluntarios que combatieron en Filipinas contra las fuerzas de Aguinaldo y los moros de Joló y Mindanao.
También se han quejado los norteamericanos de la vetustez de su artillería, y nuevamente exageran. El arma reglamentaria de la artillería de campaña ligera era el cañón de campaña de 3,2 pulgadas (ú 8 cm) modelo 1885 -
U.S. 1885 3.2 inch Field gun-, arma muy similar a la reglamentaria en los Ejército Español, francés o británico (
Krupp modelo 1878 y
Sotomayor modelo 1885 de 8 cm,
de Bange modelo 1878 de 8 cm y cañón de 12 libras -
12-pdr R.B.L. field gun- respectivamente). Es cierto que se estaba en un periodo de transición, pero los nuevos adelantos (cureñas elásticas, pólvora sin humo, tiro indirecto) estaban aun en fase de ser introducidas.
Sin embargo en un libro bastante objetivo en general como
“San Juan 1898: America's Emergence as a World Power”, de Angus Konstam, y refiriéndose a los cañones de 3,2 pulgadas, podemos leer:
“sus armas se consideraban como anticuadas conforme a los estándares militares de la época. No solo disparaban granadas de pólvora negra … sino que además carecían de cureña deformable …ni disponían de miras que permitieran el fuego indirecto”. Estas características solo las tenía en ese momento el recién adoptado y revolucionario cañón francés de 75 mm
Mle 1897. El conocimiento por las otras potencias de esta secreta e innovadora pieza de campaña desató una nueva carrera de armamentos. Por tanto los cañones de 3,2 pulgadas no eran tan anticuados ya que ni el ejército francés estaba aun equipado en 1898 con artillería moderna.
Pero nuevamente lo importante es que piezas enfrentaron realmente ambos bandos. En Cuba la artillería usada por el Ejército Español era la de montaña (y no de campaña), por adecuarse aquella mejor a la guerra de guerrillas. La pieza de montaña reglamentaria en ese momento era el cañón
Plasencia Modelo 1874 de 8 cm. Además para la guerra se había adquirido bastantes piezas de un modelo muy moderno, de transición, el cañón de montaña
Krupp de 7,5 cm Modelo 1896, que ya contaba con una cureña semi-deformable y usaba pólvora sin humo.
En los dos principales enfrentamientos habidos la artillería enfrentada era la siguiente:
En El Caney las fuerzas españolas contaban con solo dos cañones de montaña
Plasencia de 8 cm modelo 1874, mientras que el
US Army que disponía de una batería de campaña con cuatro cañones de 3,2 pulgadas modelo 1885, pieza muy superior a la española en cuanto alcance y peso de la granada. Por tanto la superioridad artillera yanky era clara.
En las Lomas de San Juan las fuerzas españolas estaban apoyadas por una sección de dos cañones de montaña
Krupp de 7,5 cm y las norteamericanas por una batería de cuatro cañones de campaña de 3,2 pulgadas. Los
Krupp eran armas muy modernas pero con un alcance inferior a la pieza americana dado que eran piezas de montaña, no obstante al utilizar pólvora sin humo pusieron en serios aprietos a los artilleros americanos al poder detectar sus piezas por el humo y ser ellas a su vez difícilmente visualizables. Pero los norteamericanos disponían además de una batería de cuatro ametralladoras
Gatling de calibre .30-40 (el del Krag), para pólvora sin humo, las cuales fueron decisivas a la hora de desalojar a los españoles de la cima de la colina. Probablemente su presencia decidió la batalla. Los españoles podrían haber desembarcado sus
Maxim de la flota pero no lo hicieron. De haber contado con ellas los norteamericanos lo hubieran pasado muy mal.
Por tanto, y recapitulando, ambos bandos estaban dotados de armas equiparables, otra cosa es que si la guerra se hubiese alargado es cierto que España tenía más
Mauser que
Krag los EE.UU., pero no fue el caso.
Una imagen de los fusiles citados y unos websites para ampliar datos:
http://www.militaryrifles.com/index.htm
http://www.spanamwar.com/weapons.htm
Caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada.